Debido a la confusión que prevalece en México, es necesario explicar cuáles son los posibles efectos de la implementación de un salario mínimo desde el punto de vista de la teoría económica. Es importante explicar a detalle cuáles son los mecanismos detrás de la determinación del salario, ya que muchos columnistas —y, lamentablemente, algunos economistas– han decidido opinar sobre el tema sin siquiera saber exactamente cómo funciona la teoría económica.


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El debate del salario mínimo no es un debate teórico porque la teoría es inconclusa y depende de los supuestos. Ningún economista de profesión piensa que el salario mínimo reduce el empleo bajo toda circunstancia (salvo que tenga intereses de otra índole). Decir esto demuestra poco conocimiento de la teoría económica clásica. Es por esto que trataré de explicar con detalle cuáles son las conclusiones de los modelos neoclásicos, cuáles son los supuestos y qué se debe hacer para entender los efectos del salario mínimo.

Antes de entrar en detalle con los modelos, es importante mencionar que además de la teoría clásica, existen otras teorías que explican la relación entre salario, productividad, capital y empresas. Modelos de instituciones, donde el match entre trabajador y empresa no es algo inmediato sino resultado de procesos de negociación y fricciones en los mercados. No voy a hablar de esos modelos en esta ocasión, pero es importante estar conscientes de que la realidad necesita mayor complejidad que la que nos brindan los modelos básicos de economía.

Modelo básico: Competencia perfecta

Competencia perfecta es el supuesto más sencillo que se hace en la teoría neoclásica. En este modelo se asume que existen un gran número de empresas y sólo son tomadoras de precios. Es decir, deciden cuánto pueden producir, mas no el precio.

Figura 1. Competencia perfecta

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En este modelo el salario en el mercado laboral está en perfecto equilibrio y éste se determina por la oferta y demanda. En la figura 1, la curva roja es la demanda de trabajo de la empresa (que por cierto es igual a la productividad marginal del trabajo, no a la productividad total de los factores). La curva azul es la oferta de todos los trabajadores en la economía. En equilibrio el empleo es E* y el salario es S*. Si se implementa una política de salario mínimo (Smin) el empleo baja de E* a Emin. Este es el argumento que utilizan en México para decir que el salario mínimo SIEMPRE va reducir el empleo. Asumir que en México existe competencia perfecta y que el mercado está en perfecto equilibrio es bastante ingenuo. Se necesita analizar otros supuestos para entender el efecto del salario mínimo en el empleo.

La evidencia empírica muestra que la competencia perfecta es casi inexistente. Si los mercados tuvieran competencia perfecta se debería esperar que, para un mismo nivel de productividad marginal del trabajo, las personas tuvieran el mismo salario. Sin embargo, según varios estudios empíricos, éste no es el caso. Estudios como el de Bhaskar, Manning y Ted To (2002) muestran que la diferencia entre salarios para el mismo tipo de trabajo—meseros de restaurante en un radio de kilómetro y medio—arrojan diferencias del salario de alrededor del 60%.

Modelo de monopsonio

¿Qué tan plausible es suponer competencia perfecta? Si creemos que hay competencia perfecta en la economía, esto implica que hay un número muy grande de empresas, que son competitivas y que tienen ganancias iguales a cero y que hay un solo salario para cada profesión. Dicho esto, debemos preguntarnos, ¿es esto creíble?

También se han desarrollado modelos para el otro caso extremo, cuando una sola empresa produce y ofrece trabajos. El monopsonio es el equivalente al monopolio, pero en este caso analizamos su demanda de trabajo, no los productos que vende. Se puede pensar en algunos ejemplos como una minera en un pequeño pueblo, donde la empresa es la única fuente de trabajo para los geólogos y mineros, a menos que tengan recursos para moverse a otra región.

Figura 2. Monopsonio

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En este modelo, las empresas maximizan sus ganancias cuando el costo marginal (curva verde) es igual a la productividad marginal del trabajo (el equivalente de costo marginal = ingreso marginal).1 Esto implica que el salario está muy por debajo del de competencia y que además la empresa contrata muchos menos trabajadores que los que serían contratados en competencia perfecta (a pesar del bajo salario). Si esta fuera la situación, un incremento del salario mínimo incrementaría el empleo, ya que las empresas son maximizadoras de ganancias y lo óptimo es contratar más trabajadores para compensar los costos produciendo más y obteniendo mayores ingresos. Esto es posible porque los monopolios, aunque tienen la capacidad de producir más, no lo hacen porque no es óptimo si no tienen ninguna restricción.2

Estos supuestos siguen siendo parte de la economía neoclásica y es interesante cómo muchas personas simplemente ignoran que en estas circunstancias un incremento del salario mínimo en realidad INCREMENTA el empleo. Estar en contra del salario mínimo sólo porque se ha analizado el caso extremo de competencia perfecta es simplemente inocente.

Competencia monopsónica

Finalmente, la realidad es que no sólo no tenemos monopolios, pero tampoco existe la competencia perfecta (en el mundo real, ninguna empresa opera con ganancias iguales a cero, aunque sea indiferente entre hacerlo o no). Curiosamente lo menos estudiado es lo que está en medio de los dos extremos, y justamente es la parte más interesante, pues la realidad yace en entre estos dos puntos.

Cuando se hace el cálculo asumiendo que en la economía hay oligopolios, se puede demostrar que la producción está en medio. Es decir, los oligopolios ofrecen salarios más altos que los de los monopolios, pero más bajos que los que se ofrecerían en competencia perfecta. Es sencillo demostrar que entre menos empresas hay, los resultados se parecen más a los de los monopsonios y viceversa; entre más empresas hay, el análisis se acerca más a competencia perfecta. La existencia de 20 empresas no es garantía de que paguen un salario justo. Las condiciones del mercado laboral pueden ser tales que para que haya competencia perfecta se necesitan infinito número de empresas.

Un excelente trabajo en esta dirección es el de Bhaskar, Manning y Ted To (2002), ellos analizan teóricamente el poder oligopsónico. Concluyen que incluso empresas pequeñas y medianas pueden ejercer poder oligopsónico y pagar un salario por debajo del de competencia. Agregan que la brecha entre la productividad marginal del trabajo y el salario es evidencia de poder oligopsónico; entre más grande es esta brecha, más grande es la explotación de los trabajadores. Esto parece coincidir con previa evidencia sobre la productividad y salarios en México.

Entonces, ¿cuál es el efecto del salario mínimo sobre el empleo? (1) El primer caso es si el mínimo sube por debajo de niveles de competencia y monopsonio, no pasaría nada; el mínimo es irrelevante. (2) El mínimo sube y está por arriba de monopsonio y por debajo de competencia. En este caso el mínimo incrementa el empleo (ésta es nuestra política perfecta). Entre más se acerque al nivel de competencia, mejor. (3) El mínimo está por arriba de monopsonio y de competencia. En este caso el efecto es ambiguo, subiría el empleo en las empresas con poder monopsónico y bajaría el empleo en las empresas que estén cerca de competencia perfecta. Finalmente (4) si el mínimo sube en extremo, cerca del costo marginal de las empresas, puede provocar desempleo y que algunas empresas salgan del mercado.

Conclusiones

La conclusión de este análisis teórico es que todo depende de las condiciones de mercado. Y las condiciones varían bastante para cada país, dependiendo del nivel de competencia, la efectividad de leyes anti-monopólicas, etc. Por eso, el argumento teórico por sí mismo es inestable para predecir el efecto del salario mínimo, su función más bien es la de entender los mecanismos que hay detrás. Es entendible que se quiera participar en el debate; por lo que hago una abierta invitación a debatir lo que es importante: la evidencia empírica. En Estados Unidos, nadie, ni los más importantes opositores del salario mínimo como David Neumark y William Washer, usan este argumento teórico de libro de texto para defender su postura. El debate es empírico, ¿qué dice la evidencia? ¿En qué estados se puede subir? ¿En qué industrias? ¿Cuánto? ¿Le afecta igual a jóvenes y adultos?

En los países con mayores niveles de bienestar se asume que los modelos de competencia perfecta son sólo marcos de referencia. Sin embargo, las políticas implementadas se sostienen en modelos de mayor complejidad, se entiende y se toma en cuenta el peso de las instituciones; no se asumen supuestos absurdos como contrataciones instantáneas, sino negociaciones, modelos de búsqueda, fricciones en la economía, etc. Se analizan efectos en desigualdad, empleo, precios, flujo de empleo, productividad, capacitación y más. No es un debate que gire sólo entorno al empleo y la inflación.

En México la mayor parte de los medios de comunicación, opinólogos y funcionarios públicos se centran en modelos de competencia perfecta para decir que el salario mínimo afectaría negativamente al empleo. El poco trabajo empírico que hay (Bell, 1999) muestra que el salario mínimo es tan bajo que subirlo no afectaría ni el empleo ni los precios, a no ser que el incremento sea considerable. Además, parece ser que las condiciones del mercado laboral en México están bastante lejos de las de competencia. No podemos perder el tiempo con dogmas y discusiones vacías, tenemos que analizar y medir con datos reales. Queda trabajo por hacer, y es nuestra labor aportar al debate de manera informada para tomar la mejor decisión económica posible, que maximice no sólo las ideologías y dogmas de ciertos grupos, sino el bienestar de toda la sociedad mexicana.

Luis F. Munguía estudia el doctorado en Economía de la Universidad de California en Irvine.


1 Esta lógica viene de un proceso de maximización (calcular derivadas de las ganancias y los costos). Para entrar en detalle de por qué los monopolios maximizan sus ganancias cuando el costo marginal es igual a ingreso marginal se puede leer cualquier libro de texto de microeconomía. Por ejemplo, el libro de Varian.

2 Esto puede parecer contraituitivo, pero debe pensarse que el incremento del costo del trabajo no es el único factor de producción, la empresa puede emplear más capital y trabajo, y producir más y mantener ganancias elevadas.

Referencias

Bell, L. A. (1999). “The Impact of Minimum Wages in Mexico and Colombia”. Policy Research Working Papers.

Bhaskar, V., Manning, A., & To, T. (2002). “Oligopsony and Monopsonistic Competition in Labor Markets”. Journal of Economic Perspectives, 16(2), 155-174.