En días pasados sucedieron dos hechos íntimamente relacionados con la desigualdad social en México: el lanzamiento por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de su actualización sobre inequidad en los ingresos, en el que México ocupa el nada honroso lugar 34 de 35 países que integran a dicho organismo internacional; y la decisión de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) de reformar el artículo 115 del Código Fiscal de la Ciudad para eliminar el denominado impuesto a las herencias.


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La situación no podría ser más contrastante. Por un lado, se exhibe el alto grado de desigualdad y concentración de los ingresos existente en el país. Por el otro, el congreso de la Ciudad de México, la ALDF, se pronuncia por suprimir uno de los impuestos que buscan atenuar las disparidades sociales.

Aunque la medida aprobada por la ALDF pasó prácticamente desapercibida, como muchas otras que se toman en el ámbito de los congresos locales de México, es de suma importancia, al menos por tres aspectos: por el nivel de desigualdad que prevalece en el país; por hacer a un lado el importante debate existente sobre la materia y la forma de aminorarla; porque se dio en un congreso donde la izquierda, en sus distintas expresiones partidistas, es el grupo mayoritario.

Desigualdad en México

En su documento sobre la actualización de la inequidad de ingresos en las 35 naciones que conforman a la OCDE, el organismo hace notar que, como ya se mencionó, México ocupa el lugar 34 de 35 países en términos de inequidad de los ingresos. El coeficiente de Gini1 es de 0.459, muy por encima del promedio de 0.318 para los países de la OCDE. Los ingresos del 20% más rico equivalen a 10.4 veces los del 20% más pobre. El 10% más pobre recibe el 1.7% de los ingresos totales y, en contraste, el 10% más rico se lleva el 36.4% de dichos ingresos. El porcentaje de reducción de la inequidad por transferencias e impuestos públicos es de menos del 5%, lo que se compara desfavorablemente con el promedio de 27% para la OCDE y cuyo significado es que nuestra política fiscal tiene un impacto casi nulo en la reducción de la desigualdad de ingresos.

El debate sobre el impuesto a las herencias

En este contexto de profunda desigualdad imperante se ha abierto un acalorado debate en distintos espacios de la esfera pública, como el académico (Piketty, Milanovic, Atkinson y otros), los organismos internacionales como la misma OCDE o la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y su documento Horizontes 2030 La Igualdad en el centro del desarrollo sostenible, y, por supuesto, en la política, como lo fue marcadamente la elección presidencial estadounidense.

En la elección norteamericana, uno de los temas que se discutió ampliamente fue el relativo al impuesto a las herencias (estate or inheritance tax), que actualmente alcanza una tasa del 40% a los bienes transferidos por razón de la muerte de una persona y que aplica cuando el monto sea superior a 5.45 millones de dólares. Por el lado demócrata, primero Sanders y luego Clinton plantearon reducir el monto al que se exenta el impuesto e incrementar la tasa a 45 y 65%, respectivamente, con el fin de gravar a los que más tienen y reducir la desigualdad imperante; Trump, por su parte, se pronunció por eliminar el que llamó como impuesto a la muerte por tratarse, a su decir, de una doble tributación.

Cabe resaltar que de acuerdo a la Tax Foundation, en 2015 este impuesto a las herencias era aplicado en 19 países de la OCDE con tasas que iban desde el 55% en Japón a 4% en Italia; tratándose en su gran mayoría de impuestos federales, con excepción de Suiza donde es un gravamen local o de los cantones.

México no ha sido ajeno a este debate sobre el impuesto a las herencias, aunque con mucha menor intensidad. En el ámbito federal la organización de la sociedad civil OXFAM planteó la implementación de este gravamen a entre el 1 y 5% de las personas de mayores ingresos. Más recientemente fue presentada ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión una iniciativa de ley para gravar a las herencias superiores a los 10 millones de pesos.2

El impuesto a las herencias en la Ciudad de México y la decisión de la VII legislatura de la ALDF

En la Ciudad de México la fracción I del artículo 115 del Código Fiscal contempla una modalidad del impuesto a las herencias, al señalar que el impuesto sobre adquisición de inmuebles aplicará a las transmisiones de propiedad que se den, entre otras causas, por razón de la muerte. Gravamen que se implementa tomando en consideración el valor del inmueble, con cuotas fijas que van desde los 207 hasta los 981 mil pesos (artículo 113 del Código Fiscal), y del que se exceptúan—tienen tasa cero—los bienes inmuebles cuyo monto no supere las 12,073 la unidad de cuenta o un poco más de 800 mil pesos (párrafo tercero de la fracción I del artículo 115 del Código Fiscal). Lo que significa que se libera del impuesto a las herencias a los bienes inmuebles que forman parte de la denominada vivienda de interés social, y al resto se les grava de manera progresiva acorde con su valor.

Esta disposición fue revertida por la actual legislatura de la ALDF, la VII legislatura, el pasado miércoles 23 de noviembre cuando el pleno de dicho órgano legislativo aprobó el dictamen de la Comisión de Hacienda por el que se aprueba la Iniciativa de decreto por la que se reforma la fracción I del artículo 115 del Código Fiscal del Distrito Federal.

De manera unánime, por 37 votos a favor de los legisladores de todos los grupos parlamentarios,3 se dio el visto bueno a la propuesta hecha por un legislador del Partido Acción Nacional para reformar la fracción I del artículo 115 del Código Fiscal, a efecto de establecer que en la adquisición de inmuebles por herencia se aplicará una tasa del cero por ciento del Impuesto sobre Adquisición de Inmuebles. En otros términos, se elimina el impuesto a las herencias, ya que con esta disposición todos los inmuebles adquiridos por dicha vía, sin importar su valor, están exceptuados del gravamen referido.

La medida no es ni de lejos inocua desde cualquier ámbito que se le quiera analizar. El Impuesto sobre Adquisición de Inmuebles es una fuente importante de recursos para la Ciudad, que alcanzó los 6,425 millones de pesos, equivalentes al 13.5% del total de los ingresos tributarios, en 2015.4 Desafortunadamente no existe la información desagregada sobre cuánto de dicho monto corresponde al impuesto sobre herencias, y en el dictamen de la Comisión de Hacienda no se incluyó el impacto presupuestario de la medida adoptada.5 Sin embargo, es posible afirmar que la eliminación de este impuesto implicará muy probablemente varios millones de pesos. Sería muy interesante que en el marco de la discusión en curso sobre el paquete presupuestal de la Ciudad de México para 2017, la Secretaría de Finanzas ofreciera la información lo más precisa posible a este respecto.

De igual modo, es de subrayarse que se está en presencia de una disposición que fue tomada por una mayoría de legisladores de los partidos de izquierda (fueron 23 votos a favor de MORENA-PRD-Movimiento Ciudadano), que va claramente en contra de las propuestas que dichos partidos han enarbolado en el ámbito federal e inclusive de sus documentos básicos.6

Finalmente, es de destacarse la falta absoluta de discusión tanto pública como entre los legisladores. Sobre el último de los puntos cabe hacer mención que en el dictamen de la Comisión de Hacienda se hacen valer un par de galimatías para sustentar la decisión:7 1) la transgresión del principio de equidad tributaria “en un sentido discriminatorio… al no establecer concretamente un motivo, de por qué la tasa del impuesto a pagar no aumenta con relación al pago de impuesto, según sea el caso, o una tasa proporcional del mismo, ya que solo priva el pago de impuestos a los inmuebles con un valor comercial menor a la suma equivalente a doce mil setenta y tres veces la Unidad de Cuenta de la Ciudad de México, lo cual mantiene un sentido escueto a los demás inmuebles, además de establecer una marginación que implica un pago desordenado y sin mayor medida” (considerando tercero del dictamen); y 2) porque la iniciativa “se ajusta a los principios del Derecho y las buenas costumbres y… es indefectible que los ordenamientos jurídicos del no cobro de impuestos en adquisición de inmuebles por herencia en el Distrito Federal sean efectuados, debiendo así, ser modificado el Código” (considerando quinto del dictamen).

En la discusión en el Pleno de la ALDF, únicamente cuatro legisladores hicieron uso de la palabra (dos del PAN, uno de Encuentro Social y uno más de MORENA):8 el presidente de la Comisión de Hacienda para fundamentar el dictamen, el diputado que propuso la modificación legal, un legislador más para sustentar su voto a favor, y una legisladora de MORENA para plantear que el impuesto a las herencias se aplique a los inmuebles con valor superior a los cuatro millones 300 mil pesos.9

La decisión sobre el gravamen a las herencias merece una mayor consideración que la otorgada hasta el momento, es importante sumar las voces ciudadanas, de especialistas, de organizaciones no gubernamentales, de funcionarios públicos y demás porque seguramente tienen mucho que decir. La última palabra no está dicha, pues el Jefe de Gobierno puede hacer observaciones a lo aprobado por la ALDF. Por el bien de la deliberación pública es necesario que así ocurra en los próximos días. Hay que exigir que así sea y estar vigilantes al proceso de discusión que se dé.

Mauricio Calcaneo es asesor legislativo y estudiante del doctorado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.


1 El coeficiente de Gini se usa para medir la desigualdad de ingresos y sus valores van de 0 a 1, donde 0 es completa igualdad y 1 absoluta desigualdad. Mientras mayor sea dicho coeficiente, más desigual es un país.

2 La iniciativa fue presentada el 6 de septiembre de 2016 por el diputado Jorge Alvarez Máynez de Movimiento Ciudadano y se encuentra disponible aquí.

3 Fueron 15 votos de MORENA, 7 del PAN, 6 del PRD, 5 del PRI, 2 de Movimiento Ciudadano y 2 del PVEM. Véase de manera particular las páginas 28 y 29 de la versión estenográfica de la sesión del pleno de la ALDF del 23 de noviembre de 2016, disponible en línea.

4 Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México, Cuenta Pública 2015.

5 El párrafo tercero del artículo 18 de la Ley de Presupuesto y Gasto Eficiente prevé que las comisiones dictaminadoras podrán realizar la valoración del impacto presupuestal de las iniciativas de ley o decreto.

6 Por ejemplo, el programa de acción del PRD “Otro México es Posible” contempla en su eje V del punto 2 el impuesto a las herencias.

7 Dictamen disponible en las páginas 36 a 41 de la Gaceta Parlamentaria de la ALDF disponible en línea.

8 Véanse las páginas 21 a 32 de la versión estenográfica de la sesión del pleno de la ALDF del 23 de noviembre de 2016.

9 La reserva fue desechada en votación a mano alzada. Posteriormente, se tomó la votación final en la que se aprobó el dictamen con 30 votos a favor y 11 abstenciones. Los votos a favor fueron 9 del PAN, 8 del PRD, 6 del PRI, 2 de MORENA, 1 del PVEM, 1 del PES, 1 de Nueva Alianza, 1 del PT y 1 más de Movimiento Ciudadano. Los 11 votos en abstención fueron de legisladores de MORENA. Véase las páginas 31 y 32 de la versión estenográfica de la sesión del pleno de la ALDF del 23 de noviembre de 2016.