Ante el descontento y malestar social originado por lo que a todas luces son excesos en las percepciones económicas de la burocracia, parece interesante analizar la forma en la que ha evolucionado su salario en relación con el sector privado en los últimos años. Para realizar este ejercicio se deduce, en primer lugar, cuál sería el salario promedio de un empleado de gobierno y cuál es para un empleado del sector privado y, en segundo lugar, se muestran los cambios porcentuales anuales y sexenales para establecer una comparativa desde una perspectiva más general.

dinero

Para lo anterior, se consideran los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) sobre el gasto del gobierno federal, el número de derechohabientes y asegurados en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Petróleos Mexicanos (PEMEX), Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), Secretaría de Marina (SEMAR) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Una aproximación al salario promedio de un burócrata sería contabilizar el gasto corriente presupuestal del gobierno federal destinado a salarios y dividirlo entre la población derechohabiente y asegurada por el ISSSTE, PEMEX, SEDENA y SEMAR. En contraparte, el sueldo promedio de un empleado del sector privado se obtiene directamente de las estadísticas del INEGI sobre el salario diario asociado a asegurados del IMSS. Los resultados se presentan en la siguiente tabla:

Asegurados y salarios, sectores público y privado

Periodo

Número de empleados*

Salario Promedio**

Público

Privado

Público

Privado

2000

11.4

 

45.1

 

21,783

 

8,092

 

2001

11.6

2.1%

44.7

-0.7%

19,235

-11.7%

8,515

5.2%

2002

11.7

0.9%

45.4

1.4%

19,966

3.8%

8,760

2.9%

2003

11.9

1.0%

41.5

-8.5%

22,894

14.7%

8,977

2.5%

2004

12.0

1.6%

43.0

3.6%

20,016

-12.6%

9,137

1.8%

2005

12.2

1.6%

44.5

3.5%

19,329

-3.4%

9,267

1.4%

2006

12.5

1.8%

46.6

4.7%

22,196

14.8%

9,428

1.7%

2007

12.7

1.8%

48.7

4.3%

30,886

39.1%

9,529

1.1%

2008

13.1

3.1%

48.9

0.5%

28,811

-6.7%

9,587

0.6%

2009

13.4

2.7%

49.1

0.5%

32,835

14.0%

9,490

-1.0%

2010

14.0

4.5%

52.3

6.5%

31,864

-3.0%

9,441

-0.5%

2011

14.0

0.0%

54.9

5.0%

33,607

5.5%

9,548

1.1%

2012

14.3

2.1%

57.5

4.7%

34,084

1.4%

9,577

0.3%

2013

14.5

1.4%

59.5

3.5%

30,732

-9.8%

9,564

-0.1%

2014

14.7

1.6%

59.5

0.0%

33,301

8.4%

9,605

0.4%

2015

15.0

1.5%

61.9

4.0%

35,848

7.6%

9,742

1.4%

2000-2006

11.9

1.5%

44.4

0.6%

20,774

0.3%

8,882

2.6%

2006-2012

13.4

2.3%

51.1

3.5%

30,612

7.4%

9,514

0.3%

2012-2015

14.6

1.5%

59.6

2.5%

33,491

1.7%

9,622

0.6%

2000-2015

13.1

1.8%

50.2

2.1%

27,337

3.4%

9,266

1.2%

* En Millones
** Pesos constantes de 2016
Elaboración personal con datos de INEGI

El número de empleados en el sector gubernamental ha sido estable a lo largo del tiempo y ronda el 1.8% de crecimiento anual, aunque en el periodo que va de 2008 a 2010 hubo un dinamismo considerablemente mayor. Por su parte, el sector privado ha tenido un comportamiento errático más cercano al desempeño del PIB, donde naturalmente ha habido fases de decrecimiento (principalmente en 2003) y también momentos de crecimiento acelerado (el periodo de 2010 a 2013).

Un aspecto interesante del cuadro se encuentra en la comparación entre el cambio porcentual de empleo e ingresos en el sector gobierno. Se percibe que, a pesar de que el número de trabajadores del sector burocrático se desenvuelve muy gradualmente, la masa salarial lo ha hecho de manera acelarada (2003, 2006, 2007, 2009, 2014 y 2015) si se toma como referencia el desempeño del sector privado o incluso si se compara con el resto de le economía. Esta disparidad fue la particularidad del gobierno de Calderón, donde el crecimiento de los salarios triplicó al de las personas empleadas en el sector público (7.4% y 2.3%). Lo anterior denota que, en promedio, los burócratas obtienen cada vez mejores salarios o, en caso contrario, que los incrementos salariales se han concentrado en una minoría.

El salario real de los trabajadores de la iniciativa privada creció 1.2% anualmente en quince años, lo que representa un desempeño magro que está, incluso, por debajo de la vapuleada economía y evidentemente también por debajo de su contraparte gubernamental. Al hacer el cotejo entre sexenios, se descubre que el que va de 2000 a 2006 trajo mejores beneficios a los trabajadores del sector privado con 2.6%. A partir de ese momento, las condiciones han mejorado marginalmente o fueron prácticamente cero (2006-2012).

Lo más revelador lo conforma el salario promedio de un burócrata y las percepciones promedio de un trabajador del sector privado: éste las triplicaba en 2000 y las cuadruplicaba en 2015; si se obtiene la proporción año por año se observará que se incrementa invariablemente y que, para 2015, alcanza la mayor disparidad del periodo con 3.7 salarios del sector privado por cada salario de sector público.

Los datos revelan que a pesar de ser constantes en las disciplinas macroeconómicas, de que las exportaciones están en niveles históricos, de que la inflación es muy baja, de que las tasas de interés están en niveles aceptables y de otras bondades económicas, la sociedad en general no ve beneficios tangibles. También revelan que una planta laboral castigada mantiene a una burocracia con sueldos desproporcionados y con una productividad muy cuestionable. Todo lo anterior es una clara muestra de los desfiguros de la administración pública, de la falta de consideración hacia los contribuyentes y hacia el resto de la sociedad; de la falta total de sensibilidad, de la inexistencia de límites y del abuso de autoridad que, año con año, no hace más que agravarse.

René Suárez Urrutia es doctor en economía por la UNAM.