A menos de una semana de la toma de protesta de Donald J. Trump como presidente de los Estados Unidos, el gobierno mexicano debió encarar la firma de una orden ejecutiva titulada “Mejoras en la Seguridad Fronteriza y en el Control Migratorio.” La medida pretende reforzar las bardas fronterizas ya existentes con un muro, ampliar los centros de detención fronterizos y redoblar los esfuerzos de deportación para reducir la migración ilegal proveniente de México. De igual manera, Trump anunció una segunda orden ejecutiva para iniciar el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Frente a un escenario tan adverso para los intereses de México, son numerosas las voces que señalan la importancia de buscar nuevos socios comerciales que reduzcan nuestra dependencia de la economía estadounidense. Al mismo tiempo hay quienes nos recuerdan la inevitabilidad de la (inter)dependencia con Estados Unidos.

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La (inter)dependencia mexicana de la economía estadounidense no es una simple cuestión de apreciación subjetiva. Por el contrario, es más bien una realidad cuya sombra acecha las perspectivas de desarrollo económico del país. Y es que según el observatorio de complejidad económica del Massachussets Institute of Technology (MIT), el 73% de las exportaciones de México tiene por destino la economía estadounidense; en contraste, el segundo destino de las exportaciones mexicanas, Canadá, únicamente recibe 6.1% de las mismas.1 De igual manera, el 51% de nuestras importaciones provienen de los Estados Unidos; a China corresponde el segundo lugar como lugar de origen de nuestras importaciones representando un 15%.2 Tomando como muestra las 20 economías más complejas del mundo según la misma fuente, las cuales representan alrededor del 80% del comercio global, sólo 16 países permiten que su mayor socio comercial en importaciones o exportaciones acapare el 20% de sus exportaciones; dos países mantienen el límite en 30% y sólo uno país llega casi al 40%.3 La economía 20 de la lista es México. De esta manera, la vulnerabilidad comercial mexicana es una anomalía en la realidad económica internacional que no corresponde a la amplia red de tratados comerciales con los que el país cuenta ni a la posición que nuestro país presume tener en el sistema económico global.

Frente a estos datos, no sorprende que Trump busque renegociar la relación comercial entre México y Estados Unidos. Cierto, la integración comercial ha sido predominantemente beneficiosa para ambas economías, pero el desarrollo de México ha dependido de un déficit comercial estructural que tiene serias repercusiones en los flujos comerciales y financieros binacionales. Lo que Trump pide de manera poco inteligible a través de la renegociación del TLCAN es que México comience a apalancar su propio desarrollo. Frente a esta demanda, los más férreos opositores han sido los intereses particulares reunidos alrededor del sector maquilero quienes, por más de 20 años, han capturado la política económica de México y nuestra relación bilateral con Estados Unidos.4

Así, dos potenciales soluciones han circulado entre la opinión pública. La primera consiste en fortalecer el mercado interno. En otras palabras, se necesita que México consuma más para detonar nuevas oportunidades de negocio. La segunda pretende fomentar la diversificación de nuestro comercio internacional aprovechando mejor los tratados comerciales existentes y pretendiendo nuevos. En medio del escándalo causado por las acciones de Trump en la primera semana, países como Japón, Alemania y China han extendido su mano a los mexicanos. El sentido común dictaría que México se acercara a ellos.

Sin embargo, cambiar malos hábitos por buenos es difícil.  Y esto aplica particularmente para viejos modelos heurísticos que obstaculizan una mejor apreciación de las megatendencias en la economía global. En el caso mexicano, esto es cierto en lo que concierne la relación comercial con China, la cual ha sido fuente de una profunda animadversión entre los círculos maquileros mexicanos a raíz del proceso de ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio. A través de la captura de la política económica y exterior, ellos han puesto todos los huevos en una canasta: la creación de una relación especial que tanto demócratas clintonianos como el ala neoconservadora republicana han procurado con iniciativas de soft power que fortalezcan los vínculos binacionales. No se quiere entender que el porvenir de México no puede estar en manos de una sola relación bilateral. “Es difícil hacer entender algo a un hombre cuando su salario depende de no entenderlo.”5

El grito de guerra contra China de estos círculos económicos es que la relación comercial entre nuestros dos países está destinada al fracaso al no ser economías complementarias. Más allá de la mística que el concepto sugiere, la frase esgrime que ambas economías buscamos exportar manufacturas similares a los mismos mercados, Estados Unidos y la Unión Europea. La denuncia clave es que mientras México sigue las reglas del juego limpio, China ha utilizado la competencia desleal quebrando sectores manufactureros enteros como el textil, zapatero y de juguetes. Añadiendo insulto a la injuria, se denuncia la inundación con productos chinos baratos del mercado mexicano sin permitirnos el acceso a su mercado de más de 1.3 mil millones de personas en reciprocidad. Bajo esta óptica, la recomendación en materia de política comercial es ponerse con Sansón a las patadas: hay que defender nuestra posición en los mercados actuales de la competencia china, la segunda economía más grande del mundo y destinada a convertirse en la primera.

Si bien en el corto y mediano plazo, esta estrategia puede resultar viable. Dicha posición es insostenible como política de Estado que asegure el bienestar económico de México en el largo plazo. Para bien o para mal, la importancia económica de China es un hecho ineludible. La internacionalización del renminbi, su incorporación dentro de la canasta de divisas que integran la unidad de cuenta de derechos especiales de giro (SDR en inglés) del Fondo monetario internacional (FMI), la conclusión de tratados comerciales con países como Suiza y el paulatino reconocimiento de su estado como economía de mercado ante la Organización mundial del comercio (OMC) dan fe del hecho. La magnitud del error también es cuantificable: Tim Worstall de Forbes estimó en 2016 que China representa el 15% de la economía global, pero contribuye entre el 25 y 30% del crecimiento global anual.6 Frente a estos datos, no es de sorprender el desempeño mediocre de la economía mexicana en los últimos años.

Afortunadamente, y como lo demuestran la experiencia del TLCAN y el milagro económico chino, las economías no son estáticas y poseen una vasta capacidad de adaptación. El verdadero reto radica en generar vínculos entre las cadenas productivas de nuestras industrias afín de explotar eficientemente las ventajas comparativas de ambos países. Durante el proceso de transición, los gobiernos de ambos países deberán implementar políticas públicas que coadyuven a la consolidación del proceso de cambio. México y China ya han hecho esto con anterioridad y la experiencia acumulada de ambos países debe ser puesta a trabajar en favor de la relación bilateral.

Los retos están bien estudiados en ambos países. De 2001 al 2006, México y China estrecharon lazos de manera importante facilitando la creación de comités binacionales que sirvieran como mecanismos de diálogo permanente.7 En 2005, Alma Rosa Cruz Zamorano planteaba la necesidad de buscar cadenas de valor complementarias que ayudaran a ambos países a superar sus desafíos.8 Por su parte, la oficina subregional de la CEPAL ha hecho importantes contribuciones en la materia.9 Sin embargo, el impulso ganado inicialmente fue hundido por campañas xenófobas en medios de comunicación y agitaciones como el detenimiento arbitrario de 31 ingenieros chinos en un mercado de artesanías en Monterrey el 5 de junio de 2004.10 En ese contexto, también se hundió la inversión china en el controvertido proyecto del tren rápido que pretendía unir la Ciudad de México y Querétaro. Dichas tácticas no difieren en substancia del actuar de Donald J. Trump en días recientes.

A pesar de estos exabruptos, la decisión de mantener el diálogo abierto entre México y China provee un poco de certidumbre frente al desafío que significa la presidencia Trump. Es una muestra de la madurez de la relación sino-mexicana. De igual manera, resulta confortadora la decisión de ambos gobiernos de crear un fondo conjunto de inversión que ayude a desarrollar cadenas de valor mutuamente beneficiosas y que provean empleos en ambos lados del océano pacífico. Es necesario desempolvar los planes de acercamiento que nos permitan insertarnos a través de una fórmula ganadora en la economía global del siglo XXI. De igual manera, la participación en planes de inversión conjunta de empresarios experimentados como Carlos Slim garantizan que las mismas se realicen sobre una base sólida y altamente competitiva. Hacer esto no significa darle la espalda a nuestro socio del norte. En economía, la ley de la gravedad también rige los intercambios comerciales. Pero el activar el mercado interno y una mayor diversificación de nuestro comercio constituyen dos señales inequívocas de que México está listo para una relación de mayor madurez que implique grandes beneficios y, consecuentemente, mayores responsabilidades. No podemos seguir tirando dinero en cabildear a un socio que busca reinventar su papel global.

Samuel Segura Cobos es internacionalista, doctorante y asistente de investigación en el Centro de Finanzas y Desarrollo del Institut de Hautes Études Internationales et du Développement en Ginebra, Suiza.


1Las cifras corresponden al 2014. Ver MIT. “Destinations- Mexico,” Observatory of Economic Complexity.
2 MIT. “Origins- Mexico,” Observatory of Economic Complexity.
3 MIT. “Rankings,” Observatory of Economic Complexity.
4 Ver Bensusán Areous, G. I. & K. J. Middlebrook, Organised Labour and Politics in Mexico: Changes, Continuities and Contradictions, Institute for the Study for the Americas, 2012; Haber, S., Klein, H. S., Maurer, N. & K. J. Middlebrook, Mexico since 1980: A Second Revolution in Economics, Politics and Society, Cambridge: Cambridge University Press, 2008; Cypher, J. M. & R. Delgado Wise, Mexico’s Economic Dilemma: The Developmental Failure of Neoliberalism, New York: Rowman and Littlefield Publishers, 2010.
5 Traducción del autor del original: “It is difficult to get a man to understand something, when his salary depends upon his not understanding!” en Sinclair, U., I, Candidate for Governor and How I got Licked, Londres: University of California Press, 1994, p. 109.
6 Worstall, T., “China’s only 15% of the Global Economy but Contributes 25-30% of Global Growth,” Forbes, October 30, 2016.
7 Cornejo, R., “México y China: Diplomacia, Competencia Económica y Percepciones,” Foro Internacional, Vol. 48, No. 1/2 (191/192) (Jan. – Jun., 2008), pp. 330-351.
8 Cruz Zamorano, A. R., “China: Competencia Comercial con México y Centroamérica,” Comercio Exterior, Vol. 55, No. 3, (Marzo 2005), pp. 282-289.
9 CEPAL, Oportunidades y Retos Económicos de China para México y Centroamérica, México: Naciones Unidas, 2004. LC/MEX/L.633.
10 Cornejo, R., “México y China: Diplomacia, Competencia Económica y Percepciones,” Foro Internacional, Vol. 48, No. 1/2 (191/192) (Jan. – Jun., 2008), pp. 346-351.

REFERENCIAS

Bensusán Areous, G. I. & K. J. Middlebrook, Organised Labour and Politics in Mexico: Changes, Continuities and Contradictions, Institute for the Study for the Americas, 2012.

CEPAL, Oportunidades y Retos Económicos de China para México y Centroamérica, México: Naciones Unidas, 2004. LC/MEX/L.633

Cornejo, R., “México y China: Diplomacia, Competencia Económica y Percepciones,” Foro Internacional, Vol. 48, No. 1/2 (191/192) (Jan. – Jun., 2008), pp. 330-351.

Cruz Zamorano, A. R., “China: Competencia Comercial con México y Centroamérica,” Comercio Exterior, Vol. 55, No. 3, (Marzo 2005), pp. 282-289.

Cypher, J. M. & R. Delgado Wise, Mexico’s Economic Dilemma: The Developmental Failure of Neoliberalism, New York: Rowman and Littlefield Publishers, 2010.

Haber, S., Klein, H. S., Maurer, N. & K. J. Middlebrook, Mexico since 1980: A Second Revolution in Economics, Politics and Society, Cambridge: Cambridge University Press, 2008.

MIT. “Destinations- Mexico,” Observatory of Economic Complexity.

MIT. “Origins- Mexico,” Observatory of Economic Complexity

MIT. “Rankings,” Observatory of Economic Complexity.

Sinclair, U., I, Candidate for Governor and How I got Licked, Londres: University of California Press, 1994.

Worstall, T., “China’s only 15% of the Global Economy but Contributes 25-30% of Global Growth,” Forbes, October 30, 2016.