“Revertir el gasolinazo” fue una de las propuestas de Andrés Manuel López Obrador durante su campaña presidencial y un tema recurrente en su discurso como líder nacional de Morena. En un video publicado en su canal de youtube el 5 de enero de 2017, el ahora presidente electo culpó a la Ley de Ingresos por el aumento del precio de las gasolinas derivado de mayores impuestos.

Eliminar el Impuesto Especial sobre la Producción y Servicios (IEPS) con el que se grava la gasolina a nivel federal ha sido reclamo y estandarte de partidos y figuras políticas quienes quieren aprovechar el descontento generalizado por la subida de precios del energético para ganar popularidad.

Estando en la antesala de asumir el mando del poder ejecutivo y con una mayoría en el Poder Legislativo, Obrador y su futuro gabinete parecen haber encontrado una encrucijada sobre qué hacer con el IEPS a gasolina, en la cual hay diferencias dentro del equipo. Por un lado, Rocío Nahle, próxima Secretaria de Energía, declara que se analiza la posibilidad de eliminar el impuesto; por el otro lado, Carlos Urzúa, detalla que se seguirá con la política del gobierno de Peña Nieto de incrementar o disminuir el IEPS a gasolina dependiendo del contexto, a través de un estímulo fiscal que varía semana a semana.

La decisión de eliminar, cobrar completo o seguir subsidiando el IEPS a través del estímulo fiscal tendrá un enorme impacto sobre las finanzas públicas y podría ser un factor determinante en la realización de los proyectos prioritarios que ha anunciado el gobierno entrante.

Ilustración: Víctor Solís

Cuando se habla del golpe que eliminar este impuesto supondrá sobre las finanzas públicas o sobre el costo que implica en el precio de la gasolina, se debe tener en cuenta que desde hace casi tres años el impuesto no se cobra completo, lo que ha derivado en una caída en la recaudación por este concepto. En 2017 la recaudación anual por este concepto cayó 26.4% en términos reales, y los primeros ocho meses de 2018 la recaudación anual ha decaído 28.6%.

De acuerdo con la Ley de Ingresos 2018, el estimado de recaudación para este año a través del IEPS a gasolina es de 258 mil 633 millones de pesos; sin embargo, debido a los altos estímulos que el gobierno le ha otorgado, es un hecho que esa meta no se alcanzará. Cifras actualizadas hasta agosto por parte de la Secretaría de Hacienda nos hacen saber que se han recaudado 113 mil 985 millones de pesos, 44% del objetivo.

En promedio, durante 2018 cada mes se han recaudado 14 mil 248 millones de pesos, por lo que a este ritmo, para el cierre de año, se habrán recaudado aproximadamente 170 mil 977 millones de pesos, 87 mil 656 millones de pesos menos de lo estipulado en la Ley de Ingresos. Para darse una idea de la cantidad que se dejará de recaudar este año al no cobrar el IEPS a gasolina completo, esos 87 mmdp representan el presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México para dos años.

El estímulo fiscal al IEPS a gasolina se publicó por primera vez en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 24 de diciembre de 2015. Por decreto presidencial se estableció que para el año fiscal 2016, debido a “las condiciones actuales del mercado de petróleo”, se otorgaría un descuento al cobro de este impuesto a combustibles; para el caso de gasolinas menores a 92 octanos (magna), el estímulo se fijó en 11.95%.

Este subsidio apareció al mismo tiempo que el precio internacional del petróleo comenzaba a aumentar. A finales de 2015 el precio del barril WTI cayó alrededor de los 35 dólares, sin embargo, a partir de 2016 ha subido de tal manera hasta venderse actualmente aproximadamente en 70 dólares, el doble que hace casi tres años.

Ante un panorama en que el precio del petróleo iba en aumento y una inminente liberalización total del precio de la gasolina a partir del primer día de 2017, el poder ejecutivo decidió aumentar el estímulo fiscal a la magna a 26.05% para el año fiscal 2017, el cual fue publicado el 27 de diciembre de 2016 en el Diario Oficial de la Federación. Sin embargo, el nuevo aumento no fue suficiente para reducir notoriamente el precio de la gasolina el cual impulsó una inflación de 4.7% anual durante enero y desembocó en disturbios en todo el país.

Como respuesta al caos, el 3 de febrero en el DOF el estímulo fiscal a gasolina magna se elevó al 41.23%. Para el 17 de febrero Hacienda se dio cuenta que un estímulo fiscal fijo para todo el año sería complicado de mantener, por lo que por decreto anunció que los estímulos cambiarán constantemente y bajó el estímulo a 30.25%. Desde entonces y hasta la fecha, los estímulos fiscales al IEPS a combustibles se modifican semana con semana.

Porcentaje del estímulo fiscal al IEPS a gasolina magna durante 2018

Fuente: Diario Oficial de la Federación

En mayo de 2018 el estímulo superó por primera vez el 60% y se mantuvo por encima de este porcentaje durante todo ese mes y el siguiente.  El 19 de octubre el estímulo bajó a 28.93%, un nivel no visto desde hace más de un año, el 28 de julio de 2017.

Aun con el estímulo fiscal, eliminar el IEPS a gasolinas supone un boquete en las finanzas públicas cercano a los 200 mil millones de pesos, los cuales servirían para realizar los proyectos prioritarios del nuevo gobierno. Por ejemplificar, con sobrecostos, el costo final del Tren México Toluca se estima cerca de los 65 mil millones de pesos y la construcción del Tren Transpeninsular (Maya) la han calculado cerca de los 150 mmdp.

Más aún, eliminar el IEPS a gasolina sería una política regresiva al beneficiar en mayor medida a los deciles económicos más altos, y un retroceso medioambiental, al darle reversa a los compromisos internacionales que México ha firmado en materia de combate al cambio climático.

De acuerdo con un estudio elaborado por el Instituto Mexicano de la Competitividad, al subsidiar la gasolina el 20% más rico del país recibe 60% del beneficio total, mientras que el 20% más pobre recibe sólo el 3%.  Por el lado medioambiental, al quitar el impuesto se elevaría la demanda del combustible y recordemos que, de acuerdo con el inventario de emisiones de Gases Efecto Invernadero, en México es el sector transporte el que más contamina.

Cobrar completo el impuesto a gasolinas sería la mejor política social y ambiental al cobrarle a los automóviles las distintas externalidades que generan; no obstante, el costo político y económico en los ciudadanos podría ser bastante grande por el incumplimiento de una promesa de campaña y el impacto que tiene la gasolina en el Índice Nacional de Precios al Consumidor: desde la liberalización de los precios del combustible, son los energéticos, como el gas doméstico o la gasolina de bajo octanaje, los genéricos con mayor incidencia en el alza de la inflación.

A lo anterior hay que sumarle las condiciones locales e internacionales que no sugieren una disminución pronta del precio de la gasolina. El precio internacional del petróleo (que como se mencionó anteriormente va en subida) y la cotización del peso frente al dólar impactan directamente en el costo de la gasolina, pues Pemex importa el 75% del combustible que se consume en México. De acuerdo con el reporte operativo de la empresa, en el primer mes de 2018 se compraron al extranjero un promedio de 576 mil 600 barriles de gasolina diarios, la cual es necesaria para abastecer la demanda nacional que alcanzó para esa misma fecha los 764 mil 600 barriles por día. El crecimiento del parque vehicular en México durante las últimas décadas ha sido enorme al cuadruplicarse los automóviles en 26 años. En 1990 el país tenía registrados 9 millones 862 mil 108 vehículos de motor, para 2016, esta cifra alcanzó los 42 millones 932 mil 567 vehículos, un incremento de 335%, lo que implica que la tasa de crecimiento automotriz anual fue del 5.8% anual.

Aunque encontrar el balance entre sacrificar las finanzas públicas y lastimar el gasto de los ciudadanos es una tarea titánica, parece ser que la mejor política sería continuar con la idea del futuro Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, de continuar con las políticas actuales de estímulo fiscal al IEPS a gasolina. A falta de otros temas por revisar, los cuales faltaron por incluir en este texto —específicamente la construcción de una o dos refinerías—, ante el panorama actual parece que lo mejor en el futuro será seguir con la misma política, a pesar del sacrificio que esto implica al erario. No hay que perder de vista que cada vez que se exige gasolina más barata, se debe recordar que ésta ya está siendo subsidiada, y se está perdiendo el costo de oportunidad de gastar ese dinero en otros proyectos que bien podrían estar relacionados con la salud o la educación.

 

Gerardo Velarde Alvarado
Analista político. Estudió Administración Pública y Ciencias Políticas en la BUAP. Maestro en Planeación y Políticas Públicas por la UAM.



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