A propósito de la autoproclamación de otro presidente en Venezuela, el apoyo de múltiples países liderado por Estados Unidos (EEUU) al cambio de gobierno y la propuesta encabezada por México de buscar un diálogo internacional; es legítimo cuestionarse los posibles intereses de los países en el cambio de régimen venezolano y, en particular, la insistencia del país estadunidense. De modo que, en las siguientes líneas, expondré un factor que puede ser motor de dicho interés: el sector petrolero venezolano.

La política exterior estadounidense enfocada al sector energético ha cobrado relevancia desde la Primera Guerra Mundial (1914-1918), ya que las actividades bélicas están relacionadas con un aumento de consumo de recursos energéticos y, a la par, se vivía un traslado del uso de carbón al uso de petróleo. Actualmente, a nivel internacional, EEUU es el mayor consumidor de petróleo, seguido de China e India.

Ilustración: Jonathan Rosas

En este sentido, es importante tomar en cuenta que alrededor del 25%-50% de las guerras entre países en el periodo de 1973 al 2013 han estado relacionadas con el petróleo (Colgan, 2013); a pesar de que el término “guerras por recursos naturales” es exagerado para explicar la totalidad, la suma de los efectos políticos generados por la industria petrolera hacen al petróleo una causa líder de guerras.

Los conflictos internacionales por petróleo pueden actuar a través de ocho diferentes mecanismos (Colgan, 2013):

1. Guerras por recursos, donde los estados tratan de obtener los recursos energéticos por la fuerza.

2. Petro-agresión, donde el petróleo potencia a líderes locales agresivos como para aventurarse en riesgosas políticas exteriores.

3. La externalización de guerras civiles en países productores.1

4. Financiar cambios de régimen políticos canalizando dinero a grupos opositores.

5. Conflictos provocados por las prospectivas de control del mercado internacional del petróleo.

6. Enfrentamiento por el control de rutas de distribución como pipas y oleoductos.

7. Exigencias laborales, donde la presencia de trabajadores extranjeros en estados productores es usada por grupos extremistas para reclutar apoyo local.

8. Obstáculos para la cooperación multilateral, como cuando países importadores se alían con países productores en lo individual y ello impide una cooperación de seguridad energética internacional.

 

En concreto, para el año 2017 EEUU produjo 3,413 millones de barriles (mmbl), importó 2,909 mmbl, exportó 423 mmbl, utilizó para sus refinerías 6,055 mmbl y usó 95 mmbl del petróleo crudo almacenado en sus inventarios. Por lo tanto, a pesar de que la estrategia energética de EEUU (con el fracking) ha aumentado radicalmente su producción, éste sigue dependiendo del mercado internacional y su “relativa” estabilidad.

En el siguiente gráfico podemos observar a los 10 principales países que suministran a EEUU de petróleo crudo.

Antecedentes

La relación que ha tenido EEUU con sus principales exportadores se caracteriza por tensiones políticas, debido a que el petróleo es un recurso escaso (no renovable) y las dinámicas entre sus productores y consumidores están marcadas por una economía política muy particular. Muestra de ello es el caso (tal vez el más documentado y con acceso público)2 del golpe de estado hecho al gobierno democráticamente electo de Irán en 1953 con ayuda del gobierno inglés; su móvil era la preocupación de la nacionalización de lo que ahora es la empresa Bristish Petroleum (BP) y con ello la pérdida de la inversión estadounidense-británica y la vulnerabilidad de los intereses económicos de dichos países.

Otro ejemplo sería el de la relación entre Arabia Saudita y EEUU a partir de 1933 cuando la monarquía saudí cedió los derechos exclusivos a la compañía Sandar Oil de extraer en su territorio, lo que se convierte en 1938 en una alianza estratégica (joint venture) que será llamada Arabian American Oil (Aramco) y que, durante la Guerra Fría, establecieron un plan formal denominado Mutual Defense Assistance Agreement para proteger la producción petrolera de los intereses soviéticos; ya que querían evitar que se tomara posesión de la producción saudí, incluso había un procedimiento para destruir los oleoductos y la refinería de Aramco en caso de ser necesario. Sin embargo, la relación se complica al momento del embargo petrolero en el año 1973 y, sobretodo, con la nacionalización de la ahora Saudi Aramco en el año 1988.

Posteriormente, en 1990 vuelven a aliarse debido a la invasión de Kuwait por Saddam Hussein y su posible expansión a Arabia Saudita, por lo que EEUU envía tropas militares para su protección y desemboca en la Guerra del Golfo (1990-1991); empero, las tropas estadounidenses se quedan en territorio saudí terminada la guerra hasta el año 2003, después de varias disputas entre ambos gobiernos. Para el año 2009 la relación tuvo un momento difícil ya que el atentado a las torres gemelas en EEUU fue realizado por ciudadanos saudíes, pero lograron llegar a un acuerdo debido a que tenían un enemigo en común: Osama bin Laden, por lo cual crean una estrategia de seguridad en conjunto, pues estaban en peligro las exportaciones de petróleo hacia EEUU. En último lugar, con el asesinato de un reportero de The Washington Post por supuestas instrucciones del príncipe Mohammed bin Salman, la discusión sobre la pertinencia de la alianza entre ambos países ha revivido.

En adhesión a lo anterior, un caso más sería el de la relación entre EEUU e Iraq, con la invasión en el año 2003 liderada por Estados Unidos en territorio iraquí con el supuesto de atacar al gobierno de Saddam Hussein; no obstante, en el sector petrolero se puede observar un cambio: antes de 2003 la industria petrolera en Iraq era totalmente nacional y cerrada a compañías occidentales, pero 10 años después compañías como BP, Exxon Mobil, Royal Dutch Shell, CNPC y Petronas ya tenían una fuerte presencia. A pesar de que las guerras difícilmente tienen un único propósito, en este caso el petróleo fue un factor principal; esto puede ser corroborado por distintas declaraciones como la del aquel entonces comandante de tropas de EEUU que reconoceOf course it’s about oil, it’s very much about oil, and we can’t really deny that…” o bien la del entonces Secretario de Seguridad de EEUU “People say we’re not fighting for oil. Of course we are”.

¿Qué pasa entre EEUU y Venezuela?

Finalmente, teniendo estos sucesos históricos como antesala, podemos tratar la relación entre Venezuela y EEUU. Al respecto, es preciso añadir que Venezuela es el país con mayores reservas probadas de petróleo en el mundo (EIA, 2019), incluso por encima de Arabia Saudita. En cambio, paradójicamente, su producción ha ido a la baja desde el año 1998, como se puede observar en el siguiente gráfico.

Se estima que alrededor del 50% del PIB de Venezuela depende del sector petrolero (Clemente, 2017), en la actualidad cerca de la mitad de su producción la vende a EEUU, considerando que sus compradores más importantes son Citgo, Chevron, PBF Energy y Valero Energy (Wald, 2019). Por otro lado, a medida que la producción de Venezuela ha ido en declive, también se ha visto reflejado en la caída de las exportaciones hacia EEUU.

La caída en la plataforma de producción de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) se ha debido a una laxa disciplina financiera (Rapier, 2017), un incumplimiento de pago a los proveedores que posteriormente los ha dejado sin los insumos necesarios para extraer (servicios de mantenimiento), el despido de alrededor de 19,000 profesionistas a manera de castigo por la huelga general iniciada a finales de 2002 exigiendo nuevas elecciones gubernamentales (lo cual se vio reflejado en una caída drástica de su producción), el cambio de los términos contractuales de varios proyectos con empresas internacionales que presionaron a un aumento de posesión de ingresos de PDVSA o incluso fueron expropiados con el argumento de un aumento en los precios de los marcadores internacionales del petróleo (por encima de $100 dólares por barril) en los años 2007-2008 y la falta de comprensión de la magnitud de inversión en capital necesaria para extraer petróleo pesado.

¿Dónde se encuentra EEUU en todo esto? Bueno, desde 2017 el gobierno estadounidense había impuesto sanciones a 13 funcionarios venezolanos con el objetivo de presionar para eliminar las intenciones de crear una Asamblea Constituyente  (que actualmente existe y es la encargada de crear una nueva constitución) y, en ese entonces, ya estaba en discusión la conveniencia de crear sanciones relacionadas al petróleo venezolano. Además, durante ese mismo año se reportó que el petróleo que recibían las refinadoras en EEUU, China e India no contaba con la calidad acordada, por lo que empezaron a surgir múltiples quejas, cancelaciones o solicitudes de devoluciones de pagos. A su vez, las sanciones impuestas por EEUU al gobierno venezolano han afectado en la disposición de los bancos internacionales a refinanciar sus títulos de deuda, por lo que este corte en la liquidez de la empresa venezolana ha conllevado a que los créditos contraídos con los gobiernos de China y Rusia se paguen en especie con ese petróleo y que se generen atrasos en los pagos a los demás acreedores internacionales.

A pesar de que las refinerías en EEUU se encaminan a una reconfiguración para dejar de utilizar petróleo pesado y usar petróleo ligero (que es lo que se extrae con el fracking en su país), puede llevar varios meses en el mejor de los casos. Por el contrario, los acreedores de la deuda de la empresa venezolana están apostando por apoderarse de los cargamentos de petróleo venezolanos en el mar3de la refinería Citgo. Un hecho que da credibilidad de dicha posibilidad es lo que ya hizo la empresa estadounidense Conoco Phillips, pues en abril de 2018, a partir de que ganó un juicio ante la Cámara de Comercio Internacional contra el gobierno venezolano por haber expropiado sus activos en el año 2007 y exigir un pago de 2,000 millones de dólares confiscó los activos de PDVSA en el Caribe. Esto ha dado pie a tener grandes diferencias en las versiones de la producción de este año en el estado venezolano (OPEC, 2019).

Posteriormente, en agosto de 2018 ambas empresas llegaron a un acuerdo de pagos diferidos trimestrales empezando por un inicial de 500 millones de dólares; sin embargo, las nuevas sanciones del gobierno de Trump a inicios de 2019 (de prohibir a empresas estadounidenses dar financiamiento a empresas venezolanas o al mismo gobierno de ese país) ponen en riesgo cumplir tales compromisos. Más aún, cuando a finales de enero de este año ambos países rompieron relaciones diplomáticas y el gobierno de EEUU bloqueó la entrada de petróleo venezolano, a pesar de las súplicas de las refinerías ubicadas en el Golfo de México, se añadió estrés a la situación económica de Venezuela; por tanto, fomenta que cada vez estén más cerca los acreedores de los títulos de deuda de apropiarse de Citgo y los buques en el mar cargados de barriles de petróleo venezolano. Esto acompañado del interés de algunos republicanos que han invertido en PDVSA, tomando en cuenta que se encuentran en período electoral.

Dicho lo anterior, es válido dudar del interés de EEUU por la crisis humanitaria (y no por las inversiones provenientes de empresas del sector petrolero y miembros del partido republicano) vivida en Venezuela y, sobre todo, de que la mejor manera de cambiar tal situación sea mediante una intervención (¿militar?). Por ello, aunque tal vez algunos países que también estén apoyando la autoproclamación de otro presidente en Venezuela tengan buenas intenciones, lo mejor será buscar un diálogo internacional y promover nuevas elecciones realizadas por agentes neutros que no violenten los derechos humanos de la población venezolana, pues sólo al pensar sistemáticamente en la relación del conflicto petrolero se podrá elaborar una política exterior inteligente.

 

Aranxa Sánchez
Economista por la UNAM y miembro de Democracia Deliberada.

Referencias

Clemente, J. (2017). Venezuela’s Oil Problems Abound. Forbes. Recuperado el 12 de febrero de 2019.

Colgan, J. (2013). Fueling the Fire: Pathways from Oil to War. International Security, 38(2), 147-180. Recuperado el 11 de febrero de 2019.

Colgan, J. (2013). Oil, Conflict, and U.S. National Interests. Belfer Center for Science and International Affairs. Recuperado el 11 de febrero de 2019.

EIA. (12 de febrero de 2019). International Energy Statistics. Obtenido de U.S. Energy Information Administration.

OPEC. (13 de febrero de 2019). Monthly Oil Market Report. Obtenido de Reports.

Rapier, R. (2017). How Venezuela Ruined Its Oil Industry. Forbes. Recuperado el 12 de febrero de 2019.

Wald, E. (2019). Amid The Venezuelan Crisis, A Look At Oil, Russia And Trump. Forbes. Recuperado el 12 de febrero de 2019.


1 El término “países productores” es definido por Jeff Colgan cuando los ingresos por exportaciones netas totales equivalen a más del 10% del PIB.

2 Vía la Universidad George Washington en EEUU.

3 Parecido a lo ocurrido con Argentina y el fondo de cobertura estadounidense Elliott Management con un barco argentino en 2012 después de que obtuvo un fallo a su favor para cobrar las deudas.