En México se ha seguido al pie de la letra la teoría de que sólo el crecimiento económico puede sacar de la pobreza a los sectores más marginados de la población, pues una bonanza económica se traduce automáticamente en una mejora en la calidad de vida. Esta teoría es falsa. Varios de los mismos organismos internacionales que en algún momento la justificaron, la han desmentido en los últimos años.

La base conceptual de la importancia que se le ha dado al crecimiento descansa en la hipótesis que formuló Simon Kuznets en la década de los 50, y que después dio paso a la tesis de goteo,1 según la cual era preciso esperar a que el producto per cápita de los países en desarrollo creciera para que la desigualdad de la distribución del ingreso disminuyera. Pero la hipótesis de Kuznets resultó insuficiente. Incluso en los países con grandes economías como la de Estados Unidos ha incrementado exponencialmente la desigualdad del ingreso en los últimos años.

Ilustración: Víctor Solís

Como lo ha señalado Fernando Cortés (2000), el mismo Kuznets advertía sobre el peligro de dar un mal uso a su teoría, ya que ésta se enfocaba en los países desarrollados y no en los países en desarrollo.2 Por esta razón, México debe dejar de idealizar a la economía de goteo; es decir, a la implementación de “la políticas económicas que suelen favorecer a quienes ‘generan riqueza’ bajo la noción del laissez-faire, donde beneficiar a empresarios ayudará a generar empleos y mejorará consecuentemente las condiciones de vida de toda la población”,3 pues mientras esta teoría es duramente criticada en el mundo, México la sigue cual panfleto. 

Thomas Piketty es el economista actual que más ha refutado la teoría de la curva de Kuznets: la reducción de la desigualdad en el ingreso entre 1914 y 1970 en los países desarrollados no se explica ni por el mayor crecimiento económico ni por la movilidad intersectorial que acompañaría a éste, sino que se trata de un “producto de las guerras mundiales y de los violentos choques económicos y políticos que éstas provocaron”.4 Piketty sostiene que la disminución de la desigualdad fue un acontecimiento particular a causa de las guerras durante ese periodo y la tributación para financiar las mismas. Por tanto, la hipótesis de Kuznets no puede explicar el aumento de la desigualdad que se dio a partir de 1980.

El Banco Mundial ha propuesto en varias ocasiones desde el 20135 el objetivo de Prosperidad Compartida, en el cual se establece la importancia de ayudar al segmento más pobre de la sociedad a crecer más rápido que el resto de la población, mitigando así la desigualdad. Por ejemplo, en el informe Social Gains in the Balance: A Fiscal Policy Challenge for Latin America and the Caribbean6 se establece que la brecha de la desigualdad en América Latina es una asignatura pendiente que, si no se combate, puede obstaculizar el crecimiento económico en la región.7 También en Inequality and Growth: Patterns and Policy, Volume 1. Concepts and Analysis, editado por el mismo Banco, los autores critican la economía dominante que sugiere que en las primeras etapas de desarrollo la desigualdad aumenta, pero a medida que el crecimiento persiste, la desigualdad disminuye.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), por su parte, alertó el 21 de mayo de 2015 sobre el lastre de la desigualdad para el crecimiento.8 En su estudio In It Together: Why Less Inequality Benefits All, explica que entre 1985 y 2005, en 19 países analizados, la desigualdad restó 4.4 puntos porcentuales al crecimiento acumulado, ello debido a  que la desigualdad en el 40% de las personas con menores ingresos es la causa principal de la reducción del crecimiento general. El motivo se debe a que a medida que la desigualdad se eleva, las familias con un entorno socioeconómico más bajo experimentan caídas importantes en el logro educativo y la adquisición de competencias, lo que implica que se desperdicien grandes cantidades de potencial y haya una menor movilidad social.9

Un mes después de las declaraciones de la OCDE, el FMI (Fondo Monetario Internacional) se sumó a los resultados expuestos por ella, y advirtió que el aumento de la brecha social en un país supone un freno para el crecimiento económico.10 En su estudio Causes and Consequences of Income Inequality: A Global Perspective (junio, 2015) las investigaciones del FMI demuestran que la desigualdad de ingresos afecta el crecimiento y su sostenibilidad, pues se calcula que si el 20% de la población más favorecida aumenta su cuota de ingresos en un punto porcentual, el aumento del PIB de un país es un 0.08% más bajo en los cinco años siguientes. En cambio, cuando el 20% más bajo de un país gana un punto de los ingresos, el crecimiento es un 0.38% mayor.11

Estas declaraciones por parte de los organismos internacionales han marcado una nueva etapa sobre las decisiones económicas que se han tomado, no sólo en México, sino en América Latina. Incluso, el FMI reconoció su propio error al propiciar la apertura irrestricta de la cuenta financiera en los países emergentes del mundo, así como el respaldar la austeridad fiscal sostenida en los 80 y los 90 para países pobres.12 Los organismos internacionales aquí expuestos han coincidido en que es necesaria una reforma fiscal progresiva que modifique la dinámica de la redistribución de la riqueza: aumento salarial, servicios y programas sociales y transferencias monetarias.

Bajo estas coordenadas es preciso reconocer que en México el crecimiento económico no ha sido incluyente y que urgen medidas que distribuyan de manera más eficiente la riqueza generada. Actualmente el país es la decimoquinta economía del mundo, pero 53.4 millones de mexicanos viven en alguna situación de pobreza, por lo que no hay motivos para justificar que el sólo hecho de beneficiar a los empresarios, porque son los “generadores de riqueza” a través de estímulos fiscales, le mejorará la vida a esta población.

La economía de goteo no es una verdad absoluta, descansa sobre el cementerio de las teorías económicas que se han puesto a prueba con evidencia y, a pesar de ello, es defendida a ultranza por comentaristas (peor aún, por economistas y tomadores de decisiones) que se rehúsan a cuestionarla, ya sea por desconocimiento, o por su alto grado de perversidad.

 

Dalia Vázquez


1 La teoría trickle-down (“goteo hacia abajo” o “derrame”) establece que sólo el crecimiento económico puede erradicar la pobreza. Para ello es necesario crear incentivos que favorezcan a los empresarios pues son quienes generarán beneficios que terminarán por descender a los estratos sociales más desfavorecidos. Esta teoría se legitimó con la hipótesis que estableció Kuznets: de acuerdo a la curva de U-invertida que lleva su nombre, la desigualdad en una etapa intermedia del desarrollo, incentivaría el crecimiento de la economía en su conjunto.

2 Cortés, Fernando, Procesos sociales y desigualdad económica en México, Siglo XXI, México, 2000,

3 Brown, Carlos (septiembre 8, 2016), “El romance mexicano con la economía del goteo”, nexos (consultado, 10 de marzo de 2019).

4 Piketty, Thomas, El Capital del Siglo XXI, FCE, México, 2015. p. 36.

5 “Ésta fue la primera vez que el Banco Mundial estableció la reducción de la desigualdad como un objetivo de la misión”, explican los economistas Kaushik Basu, Joseph  Stiglitz y Vivian Hon, en: Kaushik Basu, Joseph E, (2019) Inequality and Growth: Patterns and Policy: Volume I: Concepts and Analysis: 1, World Bank, Joseph Stiglitz, and the International Economic Association.

6 Grupo Banco Mundial, (2014) Ganancias sociales en la balanza. Un desafío de la política fiscal para América Latina y el Caribe, trad. Verónica Allende y Language Translations Services (LTS).

7 Saiz, Eva (febrero, 2014), “La desigualdad puede ralentizar el desarrollo económico de América Latina”, El País (consultado 10 de marzo de 2019).

8 Mars, Amanda (mayo, 2015), “La OCDE alerta del lastre de la desigualdad para el crecimiento”, El País, consultado 10 de marzo de 2019.

9 OECD (2015), In It Together: Why Less Inequality Benefits All, OECD Publishing, París, y OCDE (21 de mayo de 2015), “Mejorar la calidad del empleo y reducir las brechas de género son medidas esenciales para resolver la creciente desigualdad, sostiene la OCDE” Consultado 10 de marzo 2019.

10 El País (junio, 2015), “El FMI advierte de que la desigualdad social frena el crecimiento”, consultado 10 de marzo de 2019.

11 FMI (2015) Causes and Consequences of Income Inequality: A Global Perspective. Informe preparado por Era Dabla-Norris, Kalpana Kochhar, Frantisek Ricka, Nujin Suphaphiphat, and Evridiki Tsounta (con las contribuciones de Preya Sharma y Veronique Salins), p. 7.

12 Mira, Pablo (21 de febrero, 2017) “¿Estamos frente a un nuevo FMI?”, El Economista, consultado 10 de marzo de 2019.