En 1860, cuando Etienne Lenoir patentó el primer vehículo con motor de combustión interna, el caballo era el medio de transporte dominante en la sociedad. Sin embargo, no pasaron muchos años para que los días de montar a estos animales pasaran a la historia y el uso del automóvil se convirtiera en la forma preferida de trasladarse de un lugar a otro. Actualmente, los bancos digitales, entre los cuales se encuentran los neobancos y los bancos retadores (challenger banks), buscan desplazar a los bancos tradicionales de la misma forma que el automóvil sustituyó al caballo. ¿Será que lograrán conseguirlo?

La financiarización, ampliamente entendida como una transformación sistémica que ha modificado la forma en que los bancos, las corporaciones no financieras y los individuos interactúan con los mercados financieros en la vida diaria (Villavicencio y Meireles, 2019), ha dado paso a innumerables innovaciones financieras, —entre ellas la creación de los neobancos— que si bien surgieron y son más predominantes en los países desarrollados, recientemente se han expandido a las naciones subdesarrolladas. No obstante, el alcance y la propagación de los bancos digitales se encuentra delimitado por la forma subordinada con la cual la financiarización se manifiesta en los países del sur global.

Ilustración: Patricio Betteo

El término neobanco comenzó a utilizarse en 2017 para hacer referencia a las nuevas instituciones financieras Fintech. A diferencia de los bancos tradicionales, los neobancos no cuentan con sucursales urbanas ni rurales, dado que operan completamente de forma digital, mediante el uso de aplicaciones móviles y sitios web, haciendo uso de tecnologías que involucran sistemas de inteligencia artificial.

Si bien ofrecen servicios muy parecidos a los de la banca tradicional, su oferta de productos aún es limitada. Las comisiones que recaudan los neobancos son relativamente menores a las que estamos acostumbrados a pagar en nuestras operaciones bancarias habituales, por lo que realizar transferencias internacionales y retirar efectivo de un cajero automático es supuestamente mucho más barato. Además, al operar con la última tecnología los usuarios pueden realizar operaciones bancarias en su dispositivo móvil en cualquier momento o lugar y en menor tiempo. Por otra parte, los neobancos ofrecen medidas de seguridad avanzadas como la huella digital y el reconocimiento facial.

Existen dos tipos principales de neobancos: a) los que surgieron como entidades independientes a la banca tradicional que generalmente operan con una licencia de dinero electrónico; y b) los que están asociados a otros grandes bancos que operan de forma habitual y, por consiguiente, cuentan con el respaldo de una entidad mayor.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre los neobancos y los bancos retadores? Cuando un neobanco adquiere la licencia bancaria se convierte en un banco retador. No obstante, el tema de la licencia no debería preocuparnos mucho, dado que en ambos casos nuestro dinero está seguro. En nuestro país, la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera mejor conocida como Ley Fintech, incorporó a los neobancos en el régimen fiscal para dar seguridad a los clientes y prevenir transacciones ilícitas.

De acuerdo con lo anterior, parecería que los nuevos bancos digitales son la solución a todos nuestros problemas; sin embargo, no todo pinta color de rosa. Si no cuentan con sucursales físicas, ¿dónde esperan que los individuos acudan a depositar su dinero? Más que ser una alternativa a la banca tradicional, los bancos digitales tendrán que formar alianzas con las grandes instituciones financieras que operan en el país para permitir que sus usuarios retiren efectivo de los cajeros automáticos preestablecidos en el territorio mexicano. Pero ¿en serio los bancos demasiado grandes para quebrar (Ugarteche, 2018; Villavicencio, 2019) se la van a poner así de fácil a sus nuevos competidores? Si las instituciones bancarias tradicionales deciden imponer comisiones al servicio de intermediación entre los bancos digitales y sus usuarios, ¿cuál es la ventaja de ser cliente de un neobanco? Son los usuarios los que probablemente terminarán pagando una parte de su ingreso para poder retirar dinero de su cuenta digital.

En su libro más reciente, Brett King (2018) sostiene una postura muy positiva respecto a los bancos digitales, vendiéndolos como el inevitable y benéfico futuro de los servicios bancarios. Entre sus argumentos, King menciona, casi orgulloso, que 2015 fue el primer año en que más personas usaron su celular para realizar operaciones bancarias en lugar de acudir a una sucursal bancaria, cajero automático e incluso un sitio web. Un dato sorprendente, sin duda alguna, pero ¿qué tan representativo es este fenómeno en México?

Hace unas semanas, la noticia de que el banco digital brasileño Nubank comenzaría a operar en México encabezó los periódicos nacionales. Aunque aún no se sabe si la institución Fintech operará con una licencia de dinero electrónico o con el permiso de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB) para operar bajo una licencia bancaria tradicional (si será un neobanco o un banco retador), Emilio González, el gerente para México de esta institución, aseguró que Nubank lanzará su primer producto antes de finalizar el año. El bando digital brasileño se sumará a la lista de instituciones Fintech que ya operan en el país, entre las cuales podemos enlistar: Openpay (perteneciente a BBVA), Albo y Fondeadora.

Los bancos digitales han llegado a México y sólo el tiempo podrá decirnos si triunfarán o pasarán desapercibidos en el mercado mexicano.

 

Giovanni Villavicencio
Licenciado en economía por la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Referencias
King, Brett (2018), Bank 4.0. Banking Everywhere, Never at a Bank, Marshall Cavendish International, Asia.
Ugarteche, Óscar (2018), Arquitectura financiera internacional: una genealogía (1850-2015), Instituto de Investigaciones Económicas-UNAM, México.
Villavicencio, Giovanni (2019), “México: entre la exclusión financiera y el predominio de los bancos demasiado grandes para quebrar”, en Buzos de la noticia, No. 873. pp. 10-11.
Villavicencio, Giovanni; Meireles, Monika (2019), “Discusión teórica sobre la financiarización: marxistas, poskeynesianos y en economías subdesarrolladas”, en Ola Financiera, Vol. 12 (No 32). pp. 61-112.