Si bien el movimiento cyberpunk comenzó a gestarse en la década de los ochenta, fue hasta 1992 cuando el grupo se consolidó oficialmente, mediante la creación de una lista de correos donde los suscriptores comenzaron a intercambiar datos sobre sus proyectos y ambiciones, que en conjunto buscaban proteger la privacidad de la información y de las transacciones financieras en la era digital. El precursor de este movimiento fue David Chaum, quien alentó a los cyberpunks a desarrollar nuevas aplicaciones y software que les permitirían a los individuos del mundo resguardar la privacidad de sus operaciones financieras, con el fin de evadir las distintas regulaciones de los gobiernos nacionales. Tuvo que pasar más de una década para que lo que comenzó como una fantasía cyberpunk, se volviera realidad con bitcoin.

La identidad del creador de bitcoin, Satoshi Nakamoto, sigue siendo un misterio hasta hoy. Fue en 2008 cuando este individuo publicó su famoso white paper, donde presentó la idea de bitcoin algunos meses antes de su lanzamiento. Cabe mencionar que Nakamoto personalmente mandó su white paper a la lista de correos del movimiento cyberpunk. En este documento, Nakamoto menciona que su mayor ambición era crear un medio de pago y circulación descentralizado e independiente de los gobiernos nacionales.

Los bitcoins son creados a partir de un complejo proceso tecnológico internacional de procesamiento de datos denominado minería. Todas las transacciones de bitcoin se registran en el blockchain, que es un sistema que resguarda la privacidad de cada una de las operaciones financieras de esta criptodivisa. El blockchain no pertenece a ninguna institución o gobierno, por lo que está exento de las regulaciones tradicionales del sistema financiero.

Ilustración: Patricio Betteo

Los mineros son los encargados de validar las transacciones del blockchain. Para que esto suceda, cada operación debe ser registrada en un bloque criptográfico. Durante este proceso, los mineros deben resolver un complejo problema informático conocido como la prueba de estrés y el primero en resolverlo gana una determinada cantidad de bitcoins (Nakatani y Mello, 2019: 67).

Con la llegada de bitcoin, los individuos nos encontramos frente a un fenómeno que no había sido visto anteriormente: la escasez digital. El número de bitcoins que serán producidos tiene un límite establecido de 21 millones de unidades, por lo que podríamos esperar que su valor tienda a incrementarse con mayor velocidad cuando esté por alcanzarse esta cifra. Sin embargo, bitcoin está diseñado para dividirse en pequeñísimas unidades llamadas satoshis, en honor a la emblemática y misteriosa figura detrás de la creación de esta criptodivisa. Un satoshi es equivalente a 0.00000001 bitcoins. 

Durante sus primeros años en circulación, bitcoin alcanzó un valor de apenas unos centavos de dólar, pero no pasó mucho tiempo para que su valor incrementase de una forma impresionante. Actualmente, el precio de bitcoin es mayor a los 159 mil pesos mexicanos (Bitso, 2019). No obstante, su valor es tan inestable que se han presentado innumerables caídas repentinas en su precio; por ejemplo, en la gráfica 1 podemos observar que de diciembre de 2017 a marzo de 2018, bitcoin pasó de costar 304 mil pesos a 127 mil. Posteriormente, en 2019 bitcoin llegó a un valor mínimo de 65 mil pesos en enero y a un máximo de 216 mil en junio.

El éxito de bitcoin marcó el comienzo de lo que sería un largo proceso de creación de criptodivisas que continúa vigente y no muestra señales de terminarse pronto, siendo que actualmente nos encontramos con más de 2300 criptomonedas (CoinMarketCap, 2019) disponibles para ser compradas por los inversores que se aventuren a conseguir ganancias por este medio. De ellas, gran parte se crearon con el propósito de fungir como medio de circulación y/o pago entre distintas divisas nacionales. La naturaleza de estas criptomonedas permite a los usuarios simplificar el proceso de intermediación bancaria, estableciendo una conexión bilateral y directa entre deudores y prestamistas. De esta forma, los individuos tienen la posibilidad de evadir las regulaciones del sistema bancario tradicional, así como las normas fiscales específicas de cada país.

A pesar del creciente número de empresas que han añadido los servicios de blockchain a su lista de medios de pago, bitcoin ha fallado en su intento por reemplazar al dinero convencional en las transacciones del día a día. La inminente inestabilidad en su precio complejiza la aspiración de que esta criptomoneda se convierta en una medida de valor eficiente a partir de la cual se pueda determinar el precio de las mercancías. De hecho, algunos autores advierten que si bitcoin llegase a sustituir el papel del dinero convencional como medida de valor, la constante volatibilidad en el precio de esta criptodivisa se traspasaría a los precios diarios de bienes básicos y servicios (Nakatani y Mello, 2019: 70). En suma, más que fungir como dinero, bitcoin es un activo financiero que se ha convertido en uno de los instrumentos favoritos de especulación en el mercado.

Si bien el futuro de bitcoin es incierto, esto no parece desalentar al gran número de inversionistas financieros que realizan operaciones especulativas con esta criptodivisa. El 22 de septiembre de este año, la Bolsa de Nueva York emitió los primeros contratos de futuros de bitcoin, volviendo oficial la llegada de esta criptomoneda a Wall Street. Bakkt, la plataforma de intercambio de activos digitales detrás de este proyecto, espera ofrecer mayor seguridad a aquellos que aún se encuentran dudosos de invertir en esta criptodivisa. Habrá que estar atentos cuando ocurra la siguiente caída “inesperada” en el precio de los bitcoins para ver si lo que comenzó como la fantasía cyberpunk no termina convirtiéndose en la pesadilla de Wall Street.

 

Giovanni Villavicencio
Economista por la UNAM.

 

Referencias

CoinMarketCap (2019), All Cryptocurrencies. Disponible en: https://coinmarketcap.com/all/views/all/

Bisto (2019), Mercado BTC/MXN. Disponible en: https://bitso.com/trade/market/btc/mxn

Nakamoto, Satoshi (2008), Bitcoin: A peer-to-peer electronic cash system.

Nakatani, Paulo; Mello, Gustavo (2019), “Crypto-Currencies: From the Fetishism of Gold to Hayek Gold”, en G. M. de C. Mello, M. de S. Sabadini (eds.), Financial Speculation and Fictitious Profits, Marx, Engels, and Marxisms. Palgrave Macmillan.