“En fin, ¿de qué sirve un futuro ideal?
construido en terreno ilegal
o un pasado que me hace dudar
del presente.

Y yo me sorprendo diciendo que sí
retorciendo palabras de amor
intentando que hagan por mí
lo que yo ya no puedo.”

Retorciendo palabras, Fangoria

 

La historia comienza con un domingo de fútbol y termina en un lodazal, todo por culpa del moonshot.

Esta película de 1985 realizada por José Estrada con guión de Olivia Michel nos presenta a Carmen y Vicente, un matrimonio de estrato socioeconómico bajo, que se embarca en el trajín de comprar una casa en un fraccionamiento.

Él, obrero satisfecho con la vida; ella, ama de casa con ambiciones y sueños de progreso. Ambos, víctimas de una compañía que comercializa terrenos en una zona federal, terminan ahogados en un mar plagado de amenazas: la corrupción, la burocracia y sus propias contradicciones.

Es el anhelo de Carmen por una vida mejor para ella y sus tres (que se vuelven cuatro) hijos lo que detona el conflicto. Su deseo se opone al de Vicente, quien prefiere mantener las cosas como están: sus amigos, su vecindario, su salario de costumbre.

Ilustración: Ricardo Figueroa

Al respecto del título Mexicanotú puedes, Jorge Ayala Blanco (1986: 352s) afirmó en La condición del cine mexicano:

Para promover la confianza social, la fe de los mexicanos hacia sí mismos, la esperanza en los destinos nacionales y la caridad hacia los dueños de la patria, al régimen ruizcortinista no se le ocurrió mejor cosa que llenar los postes y muros de la República con carteles de mexicanos sonrientes, asadón en mano o casco proletario, en la cabeza, donde invariablemente aparecía el lema del momento: “Mexicano…tú puedes”. Veinticinco años después ese lema sirvió como irónico título a un argumento que narraba la derrota social de una pareja de prototípicos “mexicanos confiados” de la clase jodidamente trabajadora.

“Mexicano, ¿tú puedes qué?” es la pregunta. En aquel primer contexto se necesitaba un milagro (García: 2012). Crecimiento industrial y económico, consumo y ganas, muchas ganas para sortear la recesión y alcanzar cierta estabilidad (Torres, 2010: 114).

Para la década de los ochenta, las chispas mágicas del milagro mexicano se han desvanecido. Son otros tiempos y las ganas ya no son suficientes. En ese contexto, Carmen desafía el statu quo con su sueño de progreso. Al no contar con suficiente liquidez para comprar la casa, se endeuda y, ahogada por las deudas, decide emprender, convirtiéndose en representante de Avon y en distribuidora de mercancía de contrabando.

Su marido (la voz de la cultura hegemónica) se opone al cambio: prefiere que las cosas se queden como están y Carmen es una de esas cosas que, desde su perspectiva, deben permanecer en su sitio habitual.  Pero puede más el afán de ella por movilizarse hacia la clase media, entendida para efectos de este trabajo como (Coral, 2006: 106):

(…) aquellos sectores de la sociedad que principalmente obtienen sus ingresos a través del desempeño de trabajos que no involucran tareas manuales de manera prioritaria, que cuentan con niveles educativos relativamente altos, y con un acceso privilegiado a los servicios culturales, de salud y de recreación disponibles principalmente en las zonas urbanas del país.

De acuerdo con Coral, el trabajo de las mujeres resultó determinante para la expansión de la clase media mexicana a partir de la década de los cincuenta (2006:117). 

La estrategia de Carmen falla por un factor interno (ni ella ni Vicente cuentan con los conocimientos adecuados para enfrentar el reto que se han propuesto) y un factor externo, grandote como mastín tibetano: la cultura. Esta combinación de debilidades y amenazas da lugar a un resultado explosivo que atestiguaremos.

En un primer momento las cosas parecen avanzar, pero decantan en un castigo para los personajes que han desafiado su destino social.  La casa propia llega en forma de una choza de autoconstrucción llena de goteras, en un terreno ilegal rodeado de terracería, sin campo hípico, piscina, libertad financiera ni dinero que alcance.

En el último acto de la película, la protagonista logra resolver hasta cierto punto el tema del ingreso convirtiéndose en bruja: la ayuda mágica se vuelve literal (Paniagua, 2018). Esta solución le permite trabajar desde su casa y cuidar de sus hijos, pero no salir de los fangosos confines en los que le tocó vivir.

“Mexicano… tú puedes” reza el título de la cinta. Pero, ¿cuál es la lección de esta historia al respecto de lo que es posible hacer? Soñar, querer lo que no se tiene, incluso pelear por ello hasta cierto punto. Los intentos se verán constreñidos por el peso de la cultura, que terminará ganando la partida y devolviendo a los personajes a su lugar social. Allí, en un rincón lodoso.

¿Y el moonshot, apá?

Inspirado en el dicho de John F. Kennedy, “We choose to go to the moon in this decade” (Alayón, 2018), el experto en Inteligencia Artificial y director de X Company, Eric Teller, ha referido que el pensamiento de tiro a La Luna (moonshot thinking) se refiere a proponerse cosas muy difíciles de alcanzar —aunque en principio no sepamos cómo resolverlas— con el fin de hacer el mundo diez veces mejor de lo que es actualmente, con todos los riesgos que esto implica.

La trayectoria de Teller al frente de X Company (fundada por Google en 2010) da cuenta de los resultados alcanzados por estos moonshots: automóviles autónomos, drones de reparto, globos aerostáticos para llevar Internet a zonas remotas, entre otros proyectos de gran calado, acompañados seguramente de otros tantos que no han salido tan bien, pero que han contribuido a la curva de aprendizaje.

Al examinar de cerca estas y otras iniciativas que podrían alcanzar la categoría de moonshot (el cohete Falcon Heavy de Space X; el Space Tethered Autonomous Robotic Satellite-Mini Elevator de Obayashi; el Slingshot de Dean Kamen, el exoesqueleto de Roki Robotics, etc.) se hace patente que la voluntad y la resiliencia son indispensables, pero no suficientes para alcanzar el éxito.

El conocimiento es indispensable para contribuir los caminos que nos llevarán lo mismo a La Luna que a un fraccionamiento con club hípico y piscina. Más aún, el conocimiento puesto en marcha para alcanzar el bienestar de muchos es el factor diferenciador en los proyectos antes referidos.

Lograr el acceso democrático a educación de calidad para que las Cármenes y los Vicentes de nuestro país puedan no sólo idear un moonshot, sino trascenderlo, sigue siendo una asignatura pendiente.

 

Karla Paniagua
Coordinadora de estudios de futuros en CENTRO y CFO en Punk.

 

Referencias
Alayón, D. (2018) Understanding Moonshot Thinking, Future Today, recuperado el 16/oct/2019.
Ayala, J. (1986) La condición del cine mexicano: (1973-1985) Posada, México.
Coral, E (2006). La clase media mexicana: entre la tradición, la izquierda, el consumismo y la influencia cultural de Estados Unidos (1940-1970), Historias 63, 103-125, México.
García Martínez, Osvaldo (2012) Del milagro mexicano a la crisis del sistema político, 1940-2012. Actas: Revista de Historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León (9). 30-37.
Paniagua, K. (2018), “¿Qué carajos pasa con nuestro pensamiento mágico?”, Economía y sociedad, Nexos, México, recuperado el 15/oct/2019.
Blanca, T. (2010) “De la guerra al mundo bipolar”, México y el mundo historia de sus relaciones exteriores, COLMEX, México, pp. 99-122.