Mucho se ha hablado sobre la pérdida de hegemonía estadunidense, desde el declive en su participación en el PIB mundial hasta su posible sumisión ante un nuevo poder económico como China. Sin embargo, poco se ha hablado del pilar fundamental que sostiene el poderío de los Estados Unidos: el dólar.

El dólar es la moneda más utilizada internacionalmente, tanto en el comercio de productos como en las operaciones financieras transfronterizas. Es difícil hablar de una pérdida de hegemonía de los Estados Unidos si consideramos que el dólar continúa siendo la divisa clave en el sistema monetario internacional. Pero ¿cómo explicar el poderío del dólar y la aparente inmunidad de la hegemonía estadunidense en tiempos de financiarización?

Recientemente, algunos autores de diferentes tradiciones de pensamiento se han dedicado a elaborar sus propias explicaciones sobre este fenómeno. Por un lado, tenemos a los poskeynesianos, quienes analizan la hegemonía del dólar utilizando el concepto de la jerarquía de monedas. De acuerdo con Fritz et al. (2018), esta noción está inspirada en al menos dos tradiciones teóricas: a) primero, en los trabajos de John Maynard Keynes, comenzando con el Tratado sobre el dinero (2013, [1930]) y, posteriormente, en sus trabajos preparatorios para la Conferencia de Bretton Woods (2013, [1944]). Keynes identificó la naturaleza jerárquica del sistema monetario internacional, así como el dominio absoluto de una moneda clave; y b) segundo, en el estructuralismo latinoamericano y su noción tradicional de centro-periferia (Prebisch, 1998, [1949]). Siguiendo este enfoque, las relaciones centro-periferia también se reproducen en la esfera financiera.

La noción de jerarquía de monedas nos permite categorizar a las divisas de acuerdo con su prima de liquidez. En primer lugar está la moneda principal, el dólar estadunidense, que es la más líquida y se encuentra en la cima de la pirámide; en segundo lugar se encuentran las monedas de élite, que son las divisas de otros países centrales y se colocan por debajo del dólar en la jerarquía (Cohen, 1998); en último lugar, están las monedas dominadas, que son las divisas de los países periféricos y se encuentran en las posiciones más bajas de la pirámide.

Ilustración: Víctor Solís

Cohen (1998) desarrolló el concepto del privilegio exorbitante, considerando la existencia de una moneda principal, que tiene la capacidad de adquirir deuda en moneda nacional también a nivel internacional, transfiriendo las pérdidas potenciales de inflación a los deudores. Mientras que los países que emiten monedas más débiles no poseen esta capacidad accionaria.

Inspirados en la noción de la tasa de retorno y la teoría de la preferencia por la liquidez de Keynes (2003, [1936]), Bortz y Kaltenbrunner (2018) mencionan que, si consideramos a cada divisa como un activo internacional con determinada prima de liquidez, podemos identificar una jerarquía de monedas, donde el dólar, siendo la divisa más líquida en el sistema monetario internacional, se coloca en la cima de la pirámide. Utilizando la ecuación de tasa de retorno de Keynes (2003, [1936]), Bortz y Kaltenbrunner (2018) identifican que dentro de la jerarquía de monedas, la divisa principal posee un privilegio exorbitante, que le permite a los Estados Unidos ofrecer una tasa de interés menor a la de otros países. En este sentido, la prima de liquidez de las monedas dominadas es más reducida, por lo que los países subdesarrollados tienen que: a) ofrecer mayores tasas de interés para mantener la demanda de sus activos financieros; b) son objeto de operaciones especulativas a corto plazo, dado que los inversionistas foráneos suelen preferir no comprometerse con fondos a largo plazo; y c) están predispuestos a la posibilidad de una fuga de capitales que puede presentarse en cualquier momento y por razones ajenas a las condiciones internas. Por consiguiente, los países de la periferia se encuentran subordinados a la política monetaria estadunidense, dado que cualquier cambio en la preferencia de liquidez internacional podría desestabilizar sus equilibrios macroeconómicos y poner en riesgo el futuro de sus economías.

Por el otro lado de la discusión se encuentran los autores marxistas, quienes analizan la hegemonía del dólar y la jerarquía de monedas haciendo uso de la noción tradicional de dinero mundial, propuesta por Karl Marx en El capital (2004, [1867]).

Para Marx(2004, [1867]), el dinero mundial debía fungir como medio de pago universal, medio de compra universal y como materialización social absoluta de la riqueza universal. Previo a la hegemonía del dólar, el oro solía fungir como dinero mundial, por lo que su atesoramiento y transferencia era fundamental para el funcionamiento del sistema financiero internacional. Posteriormente, con la ruptura de los Acuerdos de Bretton Woods en 1971, el dólar asumió el papel de dinero mundial, creando un vínculo directo entre el sistema financiero estadunidense y el sistema financiero internacional. Siguiendo a Lapavitsas (2016), el dólar ha sido un sustituto problemático del oro debido a que más que fungir como coordinador del mercado mundial, se ha convertido en un instrumento del poder estadunidense.

En esta misma línea, Painceira (2011) argumenta que la crisis de 2007-2008 que comenzó en los Estados Unidos se convirtió en una catástrofe global debido a que las operaciones financieras que la originaron estaban denominadas en dólares. Teniendo esto en mente, no es sorpresa recordar que las crisis financieras a las cuales se enfrentaron los países subdesarrollados en los años noventa estuvieron relacionadas con la escasez de dinero mundial que sufrieron durante este periodo.

Por otra parte, es comúnmente aceptado que todos los países que participan en el mercado mundial tienen que mantener cierta parte de su riqueza en dólares para poder intercambiar los bienes que producen. Además, la mayor parte de los activos financieros también están denominados en la divisa estadunidense. Bajo estas condiciones, los países que no cuentan con la capacidad de emitir dólares se encuentran subordinados al país emisor de dinero mundial. En consecuencia, las economías subdesarrolladas se han visto en la necesidad de acumular una gran cantidad de reservas en dólares para protegerse de los desequilibrios externos (Painceira, 2011: 326-330).

En suma, el papel del dólar como dinero mundial le ha concedido a los Estados Unidos innumerables privilegios como su completa autonomía en términos de política monetaria y la posibilidad de acumular déficits comerciales. Para finalizar, la intención de este breve artículo fue presentar un par de conceptos que nos invitan a entender el dólar como el pilar de la hegemonía estadunidense. Siendo que nos encontramos con dos grupos de autores que han desarrollado dos diferentes explicaciones sobre este tema. Por un lado tenemos a los poskeynesianos, que analizan el poderío del dólar con la noción de la jerarquía de monedas; por otro lado, están los autores marxistas, quienes analizan este fenómeno con la categoría de dinero mundial. No está de más mencionar que, independientemente de la tradición o el enfoque del cual se busque partir, es de suma importancia continuar analizando este tema en la actualidad, más allá de coyunturas específicas.

 

Giovanni Villavicencio
Economista por la UNAM.

 

Referencias

Bortz, Pablo; Kaltenbrunner, Annina (2018), “The International Dimension of Financialization in Developing and Emerging Economies”, en Development and Change 49:2. pp. 375-393.

Cohen, Benjamin (1998), The Geography of Money, Cornell University Press, Ithaca, NY.

Fritz, Barbara; De Paula, Luiz Fernando; Prates, Daniela (2018), “Global currency hierarchy and national policy space: a framework for peripheral economies”, en European Journal of Economics and Economic Policies: Intervention, vol. 15 No 2. pp. 208-218.

Keynes, John Maynard 2013 (1930), “The Treatise on Money, II: The Applied Theory of Money”,en The Collected Writings of John Maynard Keynes, vol. VI. Cambridge University Press, Cambridge, UK. pp. 189–367.

Keynes, John Maynard 2003 (1936), Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero.

Fondo de Cultura Económica, México.

Keynes, John Maynard 2013 (1944), “Activities 1941–46: The Clearing Union”, en The Collected Writings of John Maynard Keynes, vol. XXV. Cambridge University Press. pp. 1–238.

Lapavitsas, Costas (2016) Beneficios sin producción. Cómo nos explotan las finanzas, Traficantes de sueños, Madrid.

Marx, Karl 2004 (1867), El Capital. Siglo XXI, México.

Painceira, Juan Pablo (2011), “Los países en desarrollo en la era de la financiarización: de la acumulación del déficit a de reservas en divisas”, en Carlos Morera y Costas Lapavitsas (coordinadores), La crisis de la financiarización. UNAM, Instituto de Investigaciones Económicas, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, México. pp. 309-358.

Prebisch, Raúl 1998 (1949), “El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas”, en Cincuenta años del pensamiento de la CEPAL: textos seleccionados, Fondo de Cultura Económica/CEPAL, Vol. I, Santiago, Chile. pp. 63-129.