No es sorpresa para nadie que México sea un país de contrastes. Las desigualdades económicas en el país son tan grandes como las del mundo, y se expresan en dos fenómenos que van de la mano: la desigualdad medida entre las personas del país, y entre sus regiones y entidades federativas. Mientras que nuestro país es la décimo quinta economía del mundo y tiene al hombre más rico de América Latina, la mitad de la población vive en pobreza por ingresos. A continuación, presentaremos un recuento de datos que ayudan a poner en perspectiva lo urgente que es reducir la desigualdad en el país.

Deciles globales y México

Parece ser claro que la desigualdad en el mundo es extremadamente amplia: el 5% de la población más rica del mundo tiene un ingreso 140 veces mayor que el 5% más pobre. Dicho nivel de desigualdad se puede descomponer en dos partes: la desigualdad entre países y la desigualdad dentro de los países. Como lo menciona Branko Milanovic en su libro Desigualdad global, la desigualdad entre países ha venido decreciendo en los últimos años, en gran medida debido al crecimiento de la clase media en Asia (principalmente en China). A pesar de eso, aún hoy en día el PIB per cápita promedio de Alemania es 7 veces el de Filipinas.1

Por otro lado, la desigualdad dentro de los países no ha mostrado tendencias tan claras, y hay diferencias importantes: como se puede ver en la siguiente gráfica, países con niveles de desigualdad relativamente bajos como Alemania tienen al 5% más pobre de su población posicionados en el percentil 74 a nivel mundial (es decir, hay 74% de la población mundial que es más pobre), mientras que los más ricos no llegan siquiera a estar en el percentil 100. De igual manera, países con ingresos bajos y niveles de desigualdad relativamente bajos como Timor Oriental tienen a su población más pobre ubicada entre los más pobres a nivel mundial, mientras que el 5% más rico apenas alcanza a llegar al percentil 60 a nivel mundial.

En contraste con los casos mencionados, México y algunos países de Latinoamérica u otras regiones con niveles extremos de desigualdad muestran un comportamiento sumamente diferente. Como lo señala el reciente informe de Oxfam México, el 5% más pobre mexicano es, de hecho, el 2% más pobre a nivel mundial. En contraste con lo anterior, los más ricos del país se encuentran entre los más ricos a nivel mundial, llegando al percentil 96. La desigualdad en México es particularmente grave.

Gráfica 1: La extrema desigualdad global contenida en un solo país


Fuente: Elaboración propia con datos del World Income Distribution (WYD), obtenidos del sitio web del Stone Center on Socio-Economic Inequality.

Las regiones en México

Otra manera de ver la desigualdad es en términos del ingreso y desarrollo de las diferentes entidades y/o regiones de México. La evolución histórica de los ingresos per cápita por entidad muestra que, en los últimos setenta años, en vez de haber convergencia nacional entre las diferentes entidades federativas, existen grupos o “clubes” de crecimiento: por un lado, el grupo de las entidades de bajos ingresos (Chiapas, Guerrero, Estado de México, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa, Tabasco, Tlaxcala y Veracruz) y por el otro el de las entidades de altos ingresos (Aguascalientes, Campeche, Coahuila, Chihuahua, CDMX, Nuevo León, Querétaro y Quintana Roo).2 Ello es similar a los procesos internacionales de formación de clubes regionales, por ejemplo, en el Sureste Asiático.3

A continuación, presentamos dos mapas mostrando la heterogeneidad del PIB per cápita y del Índice de Desarrollo Humano comparando las entidades federativas de México con aquellos países con niveles similares o cercanos. Los resultados muestran un patrón similar al de los clubes mencionados arriba, además de una heterogeneidad en países similares. Mientras que el PIB per cápita ajustado a Paridad de Poder de Compra (PPC) de CDMX es similar al del Reino Unido, el de Oaxaca es parecido al de El Salvador, uno de los países más pobres de América Latina.

Mapa 1. El nivel de ingresos por persona a nivel estatal es muy grande, y da cuenta de una desigualdad similar a la global, representando regiones variadas del Mundo…


Fuente: Hecho por los autores. Primero se estimó el PIB per cápita utilizando información de INEGI sobre el PIB estatal en 2016 y estimaciones de población de CONAPO. Para la comparación internacional, se ajustaron los ingresos usando el deflactor de Paridad de Poder de Compra del Fondo Monetario Internacional para 2016 y se compararon con la base de datos a nivel país del World Economic Outlook de Octubre 2017. Para la selección de rangos dividimos a todos los estados en cuartiles iguales.

Además, mientras Nuevo León y Coahuila tienen niveles de desarrollo similares a países de Europa del Este clasificados por el PNUD como muy alto o alto (Rusia y Serbia, respectivamente), Puebla y Veracruz tienen niveles de desarrollo parecidos a Sri Lanka y Argelia, que se encuentran en una categoría media. Además de los ingresos, estas diferencias también son explicadas por las brechas que existen en materia de inversión en salud y educación. Como se menciona en el reciente informe de Oxfam México “México Justo”, la cobertura y calidad de las entidades del sureste del país está por debajo de la media nacional, en comparación con las del norte.4

Mapa 2. Además de los ingresos, el nivel de desarrollo humano varía mucho entre entidades, donde las brechas en educación y salud también son significativas…


Fuente: Hecho por los autores. Para calcular el índice de Desarrollo Humano de los estados se utilizó el ranking de 2012 del PNUD y se comparó con los datos globales para el mismo año. Para la selección de rangos dividimos a todos los estados en cuartiles iguales.

Los datos de ingreso per cápita e IDH confirman la configuración de estos “clubes” de países, señalados por López y Cermeño al inicio de esta sección, no sólo en lo económico sino en términos de desarrollo. Si bien la composición de estos grupos no sigue un patrón espacial estricto (no todos los estados del sur o centro son pobres), existen tres polos de entidades con mayores ingresos y desarrollo en el Norte, la península de Yucatán y la capital, mientras que el Sur y Centro del país tienen niveles más bajos.

Para que México pueda mejorar sustancialmente en sus niveles de desarrollo y crecimiento económico, es necesario cerrar estas brechas regionales y de ingreso. El actual modelo económico no ha podido cerrar las brechas e incluso las ha consolidado. Como lo muestra el reporte de McKinsey “A Tale of Two Mexicos”,5 el mediocre desempeño económico de nuestro país se debe a que las ganancias del crecimiento y los avances en materia de desarrollo se concentran en sólo algunos sectores/regiones/grupos de ingreso, mientras que otras zonas o grupos del país no han avanzado o incluso han retrocedido. Por ello, no sorprende que México siga creciendo a tasas tan bajas y que la pobreza patrimonial por ingresos siga casi igual que en 1994.

Máximo Jaramillo y Diego Vázquez


1 Milanovic, Branko. World Income Distribution Dataset 1988-2088. Stone Center on Socio-Economic Inequality. [En línea] City University of New York, 2017..

2 El proceso de convergencia regional en México: un análisis de la dinámica de transición bajo heterogeneidad estatal y temporal. López, Jose Ángel y Cermeño, Rodolfo. 602, Ciudad de México : Centro de Investigación y Docencia Económica, 2016.

3 Growth Convergence and Convergence Clubs in SAARC. Daly, Vince y Ghulam, Yahya. 1, London : Kingston University London, 2016, Vol. Economics Discussion Paper 2016.

4 Dovalí, Milena, Jaramillo, Máximo y Vázquez, Diego. México Justo: Propuestas de políticas públicas para combatir la desigualdad. Ciudad de México : Oxfam México, 2018.

5 McKinsey Global Institute. A tale of two Mexico’s: Growth and prosperity in a two-speed economy. Mexico City : McKinsey&Company, 2014.