La arbitrariedad puede imponer retos interesantes y, si éstos son bien resueltos, sus lecturas pueden trascender la contingencia de maneras insospechadas, revelándonos mucho más de nosotros mismos de lo que hubiéramos esperado. En este breve ensayo pretendo apenas esbozar unos primeros apuntes para la comparación y contraste de dos arbitrariedades tan separadas en el tiempo como ligadas en muchos aspectos de su origen y resolución. Ambas nos dejaron testimonios materiales que, siguiendo el pensamiento de Bruno Latour, aglomeran un conjunto de significados y sentidos que actúan con nosotros: nos dicen cosas. Ambas fueron resueltas por arquitectos que, como productores de lo material, enarbolan un conocimiento técnico de su tiempo, pero también de la memoria de las anteriores.

Leer más

Leer completo