Es claro que hay diferencias en las oportunidades y condiciones de las que arrancan las personas que dependen del mero azar y no del individuo: el país en que nace una persona, la ciudad y el barrio en que crece, la familia a la que pertenece, así como sus condiciones de género, clase, etnia, raza, etc., serán determinantes de su vida futura. Dichas diferencias implican rendimientos diferenciados del esfuerzo o mérito de los individuos: un atleta velocista tendrá que esforzarse más para tratar de ganar la competencia si es que, a diferencia de los otros, no tiene el calzado adecuado o está lesionado. Es sencillo reconocer que dicha carrera sería injusta, pero no siempre es tan fácil o claro reconocer las injusticias que determinan una competencia desde su inicio, principalmente en la competencia de la sociedad meritocrática en la que vivimos.

Las diferencias en el fruto del esfuerzo de las personas no serían un problema si todos fuéramos conscientes de cómo el mérito está mediado fuertemente por condiciones externas al control individual. Un ejemplo claro de la falta de dicha consciencia son los videos publicados por la vlogger Mars Aguirre,1 de los cuales el más reciente ha llegado a tres millones de vistas en Facebook en menos de una semana. En este video describe muy bien a una familia en situación de pobreza extrema (carencias en la vivienda, en acceso a alimentos, etc.) para luego criticarla por no “salir a la calle a pedir empleo” y en lugar de eso “pedir limosna” en un reportaje en televisión. Para ella, la señora del caso que trata “debería ir a la cárcel” por tener hijos a pesar de su precaria situación. Termina su video sentenciando: “En lugar de apoyar económicamente la irresponsabilidad de las personas, debería ser ilegal tener hijos sino puedes demostrar una estabilidad económica”.

Estos videos representan el discurso de muchos, el cual podemos dividir y analizar en dos partes. En primer lugar, explican la pobreza como causada por falta de esfuerzo, de emprendimiento, de educación, así como por sus hábitos y cultura. Este discurso ignora los privilegios inherentes al azar, es decir, los factores estructurales y los privilegios heredados que determinan el ejercicio de la libertad. En consecuencia, la narrativa meritocrática adquiere legitimidad: El pobre es pobre por flojo, por poco educado, por elección; mientras que el rico lo es por inteligente, emprendedor, por su nivel educativo. Es decir, “el que quiere, puede”.

Una vez que se acepta la idea anterior, la narrativa en cuestión pasa a legitimar el siguiente punto que toca Mars Aguirre: Dado que los pobres son pobres porque quieren, no hay justificación alguna para que el gobierno (o cualquiera) le otorgue transferencias económicas o beneficios sociales. Dicho de otro modo: Si la pobreza es causada por factores individuales, son ilegítimas las acciones redistributivas que buscan reducirla.

Por lo tanto, un mecanismo fundamental para la reproducción de la desigualdad en una sociedad es la manera en que se legitiman o no las diferencias entre los individuos. El cuaderno de los Duarte repitiendo “Sí merezco abundancia” miles de veces es una muestra de la importancia de legitimar la posición que ocupas en la sociedad. Bajo dicha lógica, parece igual de importante legitimar la carencia de los grupos desaventajados, porque, como infiere la vlogger al final de su video más antiguo sobre el tema, si los pobres quisieran mejorar su situación, sólo bastaría que trabajen.

Las narrativas de la justicia distributiva

Pero la narrativa individualista y meritocrática de la justicia distributiva no es la única. En los trabajos que se han hecho en este campo, suelen distinguirse al menos tres narrativas importantes agrupadas en internas y externas: 1) La narrativa individualista, relacionada con la meritocracia y que claramente pertenece al grupo de las internas, mientras que en el grupo de las narrativas externas se encuentran 2) la estructural, que atribuye las desigualdades sociales a factores ajenos al individuo y relacionadas con la falta de acción del Estado, y 3) la fatalista, que percibe las diferencias como algo natural (o hasta de origen divino) sobre lo que no hay mucho que hacer.

Según datos de la Encuesta Nacional de Pobreza (ENP),2 una de cada tres personas en México tiene una narrativa individualista de la justicia distributiva, mientras que el 14% de la población va por la estructural, y 57% en lo respectivo a la narrativa fatalista. Dicho esto, cabe preguntarse: ¿Qué hace que la Mars Aguirre y el 33% de los mexicanos tengan una perspectiva individualista de la justicia distributiva, mientras que una de cada siete personas atribuye la pobreza y la riqueza a factores externos al individuo?

En un acercamiento básico al tema, pueden mencionarse al menos tres factores importantes asociados con las narrativas arriba mencionadas. Comencemos por el sesgo de clase: si bien no hay diferencias importantes al relacionar el estrato social con las narrativas analizadas, sí se encuentra asociación con la clase social subjetiva (entendida como la clase a la que los entrevistados creen pertenecer), según lo cual creer pertenecer a clase alta o media alta aumenta la probabilidad de presentar una narrativa individualista. Según la encuesta citada (ENP), el 43% de la población se percibe en una clase más alta que la que se puede observar en términos objetivos.

Otro factor relacionado es la percepción sobre la movilidad social, en donde creer que es fácil presentar movilidad social ascendente (es decir, mejorar las condiciones de vida en términos educativos, de ingreso o simplemente pasar a un estrato social más alto) se asocia también con las narrativas individualistas, ya que dicha fluidez con la que los individuos se pueden mover dentro de los estratos sociales supondría innecesaria la intervención del Estado con políticas redistributivas.

Por último, también se ha encontrado importante la percepción de la desigualdad: Según esta explicación, el percibir la desigualdad como alta se asocia en menor medida con las narrativas individualistas. Según datos de OXFAM México,3 que parten de una encuesta de percepciones realizada el año pasado, la desigualdad tiende a ser subestimada en el país. Procesos entrelazados con este factor son: la exposición a la desigualdad y la naturalización de la misma, donde ambas tienen que ver en gran medida con la segregación residencial y la homogeneidad o heterogeneidad territorial de las zonas de la ciudad en las que viven o frecuentan las personas.4

Des-legitimar la meritocracia y la desigualdad

La narrativa individualista y meritocrática peca, por decir lo menos, de ingenua y frágil a nivel empírico. Si el proceso de legitimación de la pobreza (y la desigualdad) está mediado por las narrativas de la justicia distributiva, y estas narrativas están guiadas en gran medida por diferentes percepciones (de la desigualdad en la sociedad, la clase social a la que se pertenece y la intensidad de la movilidad social), se vuelve fundamental reducir al máximo los posibles sesgos cognitivos en dichas percepciones y señalar claramente dónde se equivoca la narrativa meritocrática.

En este sentido, vale la pena cerrar mencionando tres datos que derrumban la idea de la meritocracia, de manera tal que los lectores cercanos a una narrativa individualista tengan más información para reflexionar sobre los rendimientos desiguales del esfuerzo:

• Entre el 50 y el 60% de las diferencias en ingresos de los individuos a nivel global se explican por el país en que se nace, mientras que otro 20% se debe al nivel de ingreso de los padres. Así, al menos el 70% de los ingresos se explican por el azaroso evento del lugar y familia en la que se nace.5 De hecho, un tercio de la riqueza de los multimillonarios a nivel global pertenece a herederos.6

• En México, sólo el 9% de las personas más pobres (nacidas en el quintil o 20% más pobre) llegarán a estar entre los más ricos (en el quintil más rico), mientras que el 35% permanecerán en la misma posición de la escala social. Dicha inmovilidad social se agrava para grupos como las mujeres y las personas con piel oscura.7

• También en el país, la probabilidad de asistir a la UNAM es del doble para los nacidos en una familia de estrato socioeconómico alto versus los pertenecientes al estrato muy bajo, mientras que la probabilidad de asistir a una universidad privada se triplica para los de los estratos altos.8

La narrativa de Mars Aguirre, y en general la narrativa individualista: 1) Invisibiliza los privilegios y 2) legitima y reproduce la desigualdad al mantener un ánimo en la sociedad para no exigir el cumplimiento de derechos/apoyar las políticas redistributivas y para creer que los resultados en la vida y las  condiciones materiales de los individuos se encuentran adscritas a y causadas por la esfera privada, es decir, despolitizan la pobreza y la desigualdad.

La única manera de "des-legitimar" el discurso meritocrático y así justificar la acción de la sociedad en contra de la desigualdad y la pobreza, es a partir del reconocimiento del privilegio que tienen algunos, y por lo tanto la desventaja que tienen los otros. Mientras no se reconozcan los privilegios (en términos societales, no sólo personales), seguiremos atribuyendo la desigualdad de resultados al mero esfuerzo de las personas, no exigiremos con la suficiente fuerza las políticas necesarias para que cambie esta terrible situación de injusticia social, y seguiremos haciendo videos donde se proponga la brillante idea de “acabar con la pobreza en todo el mundo” prohibiéndole el derecho a tener hijos a las personas en situación de pobreza, porque, claro, ellos no merecen abundancia.

Máximo Ernesto Jaramillo Molina es candidato a doctor en Ciencia Social por El Colegio de México y economista por la Universidad de Guadalajara.


1 Los videos están disponibles aquí y aquí.

2 Más información de la Encuesta Nacional de Pobreza disponible aquí.

3 El informe “México Justo: Políticas públicas para combatir la desigualad” puede ser consultado aquí.

4 Para un análisis interesante de la sociabilidad y su relación con la segregación en la Ciudad de México, ver el libro “Juventudes fragmentadas: Socialización, clase y cultura en la construcción de la desigualdad”, de Gonzalo Saraví (2015).

5 Ver entrevista a Branko Milanovic en 2014, aquí.

6 Informe “Reward work, not wealth” de Oxfam, disponible aquí.

7  Aquí hay más detalles sobre los resultados de la EMOVI 2015.

8 Ver capítulo 3 del libro “Caminos desiguales: Trayectorias educativas y laborales de los jóvenes en la ciudad de México”, disponible aquí.

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La batalla reciente por la medición de la pobreza en México la (re)inició José Antonio Meade, quien llegó a SEDESOL en Agosto de 2015, y comenzó a criticar al CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) y su medición de la pobreza en México. El objetivo era muy claro: disminuir la cifra oficial de pobreza, de cualquier manera posible.

Penosamente, la estrategia para disminuir el número de hogares pobres en el país no se basó en el lanzamiento de nuevas políticas sociales o el aumento de los montos otorgados a los más vulnerables por parte la dependencia. En cambio, las acciones se orientaron a modificar las estadísticas que miden la pobreza en México, sin importar si la realidad cambiaba o no.

1.- Los 7 pasos para la disminución de la pobreza en un país.

• Paso 1: La pobreza no disminuye en tu país. Determinas que esto es debido a la forma en cómo se mide la pobreza (sic). Al llegar a SEDESOL te propones el objetivo de disminuir la pobreza a como dé lugar, y lanzas críticas a la medición oficial de la pobreza.

• Paso 2: Modificar la forma de levantamiento de ingresos en la encuesta con la que se mide la pobreza (ENIGH). Para esto es preciso contar con el apoyo del instituto encargado del levantamiento de encuestas (INEGI), quien ordenó a sus encuestadores ser “más incisivos” y regresar a los hogares cuyos ingresos fueran “sospechosamente bajos”.

• Paso 3: Repartes “cartillas sociales en todo el país, que contienen información sobre la totalidad de ingresos recibidos por transferencias monetarias y no monetarias, cuya finalidad era contabilizar correctamente el ingreso sub-reportado por los hogares más pobres.

• Paso 4: Instruyes a los hogares más pobres directamente sobre cómo responder las respuestas que darán al INEGI, amenazándolos con la posibilidad de que desaparezca el programa social en caso de que las encuestas muestren que la política social en México no funciona.1

• Paso 5: Ver a futuro. Colocar en el órgano directivo de tu institución generadora de estadística a alguien cercano a la orquestación de la estrategia para la disminución en la medición de la pobreza. Aquí, la persona de confianza, ahora vice-presidenta del INEGI,2 fue Paloma Merodio, ex funcionaria de SEDESOL y parte fundamental de la estrategia de esta secretaría implementada para realizar el paso 4.

• Paso 6: Si “se te pasó la mano”, y ahora la información de los ingresos es simplemente no creíble (aumento de 34% en los ingresos de los más vulnerables en un año), en lugar de reconocer tu error, lanzas un modelo de ajuste a la baja de los ingresos, y buscas la aprobación de un comité de expertos (o por lo menos la no condena de los mismos).

• Paso 7: ¡Listo, lo lograste! Has logrado reducir artificialmente la pobreza. Ahora puedes difundirlo en todos los medios de comunicación posibles, incluso en tu informe anual de gobierno (no olvidar omitir todas las dudas al respecto de la cifra).

2.- ¿Por qué es tan importante la medición de la pobreza de un país?

Las mediciones de pobreza pueden ser sumamente diferentes según la metodología utilizada. Para 2014, los cálculos de la pobreza en México son los siguientes: Banco Mundial: 3.4%, OCDE: 17%, CONEVAL: 46.2% y MMIP: casi 80%.

Dichas diferencias no son menores. La importancia de la medición de la pobreza radica en, por lo menos, cinco razones: 1) la identificación de los hogares e individuos definidos como “pobres” y que pueden ser merecedores de ser beneficiarios de programas de política social, 2) las directrices generales y la orientación de la política de desarrollo social, 3) los aspectos específicos medidos en las estadísticas de pobreza (y sólo ésos) son sobre los que actúan las políticas públicas</,3, 4) SEDESOL reparte recursos (el FAIS, cercano a los 70 mil millones de pesos en 2017) basándose en las mediciones de pobreza y, por último,  5) la evaluación de un gobierno como eficiente o no se ha basado, cada vez en mayor medida, en su capacidad para lograr disminuir la pobreza.

A la luz de este último punto se puede entender la imperiosa necesidad de José Antonio Meade por modificar el rumbo de la medición: según las estadísticas oficiales de pobreza en México, calculadas por el CONEVAL, de 2012 a 2014, en los primeros dos años del sexenio, la población en situación de pobreza en el país había aumentado en casi 2 millones de personas.

 

Fuente: Elaboración propia con datos de CONEVAL.

 

3.- La lucha por la medición de la pobreza en México: la ENIGH 2016 y la falsa disminución de la pobreza.

La MCS-2015 y ENIGH-20165 presentan diferencias sustanciales respecto a sus ediciones anteriores, especialmente en el ingreso captado, por lo cual los resultados son incomparables. La sorpresa en los resultados de ambas encuestas era el aumento del ingreso, en una magnitud nunca antes vista. Los datos eran tan poco creíbles, que el INEGI tuvo que reconocer que no eran comparables con años anteriores.6

Entre las posibles causas de incomparabilidad del ingreso en estas encuestas, encontramos 1) la modificación de la metodología del trabajo de campo para el levantamiento de los datos de ingresos, 2) el reparto de “cartillas sociales” en todo el país y 3) la coerción por funcionarios de SEDESOL sobre cómo los beneficiarios de programas debían responder al INEGI (ver al principio del artículo los pasos 2 al 4).

Frente a las cifras del MCS-2015, CONEVAL denunció que no podía cumplir con su obligación de medir la pobreza, mientras académicos y otros actores de la sociedad civil urgieron a la institución a mantener su posición frente al INEGI. Como era de esperarse, Meade avaló el cambio, olvidando de momento la supuesta autonomía del instituto de estadísticas, y propuso que sería suficiente con “recalcular los resultados para dar comparabilidad a los datos”. Eso justo obedeció es lo que haría el INEGI en 2017, para luego declarar que había cumplido con sus mandatos legales.

Como consecuencia a las críticas al INEGI por los cambios en el levantamiento de ingresos en 2015, se creó un Grupo Técnico Ampliado (GTA) INEGI-CONEVAL que comenzó a reunirse en 2016. La conclusión de éstos fue que el INEGI instrumentó cambios operativos que volvieron incomparable las cifras de 2015 con la serie anterior. Curiosamente, exculparon al INEGI ya que mencionan que esto sucedió de forma “inadvertida e involuntaria”.7 Propusieron la realización de ejercicios estadísticos como una alternativa de aproximación a la comparabilidad.

Eso fue lo que hizo INEGI en 2017, con el beneplácito, ahora también, del CONEVAL y el aval del GTA INEGI-CONEVAL. La institución publicó los datos de la ENIGH 2016 y, debido al incremento (nuevamente) poco creíble en el ingreso, se publicaron también los datos del Modelo Estadístico 2016 para la continuidad del MCS – ENIGH(el cual en adelante sólo llamaremos Modelo Estadístico),7 los cuales CONEVAL toma como suficientes para “recuperar la continuidad histórica de la serie”, olvidando mencionar que éstos podrían ser, cuando mucho, una aproximación. Según estos datos, la pobreza habría disminuido de 46.2% a 43.6% en el periodo 2014-2016.

4.- Las fallas e incoherencias del Modelo Estadístico 2016.

¿Por qué los datos arrojados por el Modelo Estadístico 2016 no son suficientes para hacer comparables las cifras de la ENIGH 2016 con los levantamientos anteriores?8 A continuación explico tres puntos mínimos de crítica al modelo.

Primero. Los datos del Modelo Estadístico se calcularon con base en la ENIGH 2014, calibrados con base en el crecimiento del ingreso laboral del trabajo principal registrado en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que es una encuesta que tiene por objetivo (obviamente) el empleo y la ocupación, y que no está especializada en la obtención del dato del ingreso.

Mientras que la ENIGH utiliza 14 hojas para captar información de los ingresos, en la ENOE sólo se hace una pregunta directa sobre ingresos laborales, y otra más de recuperación para los que no quisieron/no supieron contestarla. Si normalmente son necesarias tantas preguntas para conocer los cambios en el ingreso en la encuesta especializada en este tema como la ENIGH, ¿por qué habríamos de confiar en la ENOE como base para decir que los ingresos subieron en México?

Segundo. El supuesto contenido en el Modelo es que los ingresos laborales (y, de hecho, sólo los del empleo primario, el ITP que llamamos antes) crecieron en la misma proporción que su complemento al ingreso total (CIT), lo cual es, por lo menos, cuestionable, o simplemente imposible. La institución supone esto como verdadero a pesar de que, por ejemplo, no hubo un crecimiento real de las transferencias gubernamentales y que las pensiones y las jubilaciones presentan normalmente un deterioro real mayor que los salarios, lo cual sería suficiente para descartar el supuesto.

Tercero. Otra particularidad de la ENIGH 2016 es que se alteraron los datos de seguridad social. Aquí, quien modificó los datos con otro modelo estadístico no fue INEGI, sino el mismo CONEVAL, violando lo dictado por la Ley General de Desarrollo Social.

La institución trató de mejorar las preguntas sobre prestaciones laborales relacionadas con la incapacidad y AFORE.9 Dicha mejora en el cuestionario tuvo como repercusión que disminuyera la población que reportaba tener “SAR o AFORE o incapacidad laboral” de 74.1% en 2014 a 55.8% en 2016. Frente a esto, CONEVAL estimó una corrección (80.2%) basada en la cifra de trabajadores afiliados al IMSS. Cabe destacar que, sin esta modificación a los datos de seguridad social, el cálculo de la pobreza en 2016 no sería de 43.6%, sino 45.1%.

 

Fuente: Elaboración propia con datos de CONEVAL.

 


Fuente: Elaboración propia con datos de ENIGH y CONEVAL.

 

5.- ¿Qué hacer con la ENIGH 2016 y la medición de la pobreza en México?

Como se detalla en la normatividad oficial para la medición de la pobreza,10 los cambios en las ENIGH son violatorios de ésta por hacer los datos incomparables en el tiempo. Frente a este escenario, la realidad es que se podría haber actuado diferente.

Así, el CONEVAL podría haber tomado otro camino al actual: (1) el de terminar la serie de medición de la pobreza multidimensional 2008-2014, y comenzar una nueva11 (por ley, cada diez años existe la posibilidad de revisar y mejorar la metodología), (2) se podría haber exigido al INEGI llevar a cabo dos levantamientos en 2016, uno con la metodología anterior y otro con la nueva, para así comparar y valorar las diferencias,  o (3) simplemente negarse a medir la pobreza, como lo hiciera la institución frente a los datos de 2015.

Al final, lo que parece quedar en la memoria de los medios de comunicación es sólo el supuesto resultado final: la pobreza artificialmente disminuyó.De hecho, la supuesta disminución en la pobreza fue de los puntos principales en el quinto informe de gobierno de Peña Nieto.12 Como era de esperarse, se cita el resultado final, mas no el mar de dudas, inconsistencias e incoherencias que hay detrás.

Lo que ahora sigue es denunciar las incoherencias y fallas en la medición de la pobreza, y exigir al INEGI que recupere la comparabilidad histórica de la serie de ingresos en los siguientes levantamientos, y al CONEVAL que se abstenga de publicar las cifras de pobreza si realmente no se tiene total certeza al respecto, o por lo menos no se olvide de siempre resaltar que estas cifras son sólo aproximaciones hechas con modelos estadísticos, bajo ciertos supuestos, y no necesariamente reflejan la realidad. Por último, no estaría de más solicitarle a la SEDESOL, y su exsecretario José Antonio Meade, que respete la autonomía de las instituciones en el país, y no trate de modificar las cifras de la pobreza a su conveniencia, ya que esto habla mal de cómo podría ser un gobierno federal dirigido por su persona.

Máximo Ernesto Jaramillo Molina es candidato a doctor en Ciencia Social por El Colegio de México y economista por la Universidad de Guadalajara. Sus intereses de investigación se relacionan con la legitimidad de la justicia distributiva, las representaciones sociales de la desigualdad y la pobreza, la política social en México, entre otros.

Agradezco los comentarios y conversaciones que he sostenido en días pasados con Julio Boltvinik, Araceli Damián, Enrique Valencia y Alma Luisa Rodríguez. Obviamente, lo aquí plasmado es solamente responsabilidad del autor.


1 De hecho, esta estrategia de la secretaría se ha reconocido ya en documentos oficiales del INEGI.

2 La postulación y ratificación de Paloma Merodio como vice-presidente del INEGI, en abril de 2017, fue duramente criticada por su carácter ilegal. Para leer más al respecto, ver aquí y aquí.

3 Ver aquí explicación al respecto. Ejemplos: el otorgamiento indiscriminado de certificados de primaria y secundaria, el fomento a la afiliación al Seguro Popular en programas de SEDESOL o la inclusión de todos los estudiantes universitarios al IMSS, apuntando a las carencias por rezago educativo, acceso a servicios de salud y a seguridad social, respectivamente.

4 La encuesta de ingresos y gastos que levanta el INEGI (llamada ENIGH) se realiza cada dos años, en años pares. Además de esto, se adicionó el Modulo de Condiciones Económicas (datos con los que CONEVAL calcula la pobreza) a la Encuesta Intercensal de 2015, por lo cual se obtuvo el MCS-2015.

5 Ver aquí para mayor detalle sobre las críticas al MCS-2015.

6  “El Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015: diagnóstico y recomendaciones”, documento emitido por los “Miembros externos del Grupo Técnico Ampliado INEGI-CONEVAL”, disponible aquí.

7 Ver nota técnica de INEGI para mayor información del Modelo.

8 Para un análisis profundo del porqué los datos CONEVAL sobre pobreza en 2016 no son confiables, se recomienda leer aquí y aquí.

9 En particular, se preguntaba si se tenía como prestación la “Incapacidad en caso de enfermedad, accidente o maternidad”, y se cambió por “Licencia o incapacidad con goce de sueldo (por enfermedad, accidente o maternidad)”; mientras que para la AFORE la pregunta decía: “SAR o Afore” y ahora dice: “Ahorro para el retiro o pensión para la vejez (SAR o Afore, Haber de retiro)”.

10 Inciso 3.6 del siguiente documento.

11 Tomando en cuenta los cambios que las críticas han sugerido, se recomienda ver aquí y aquí.

12 Ver aquí y aquí.

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octubre 5, 2017

La desigualdad en el ejercicio de los derechos sociales

El 30 de agosto de 2017, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) publicó los resultados de la pobreza para el año 2016. Más allá del debate generado por el cambio en la medición de los ingresos de INEGI y el modelo estadístico utilizado para poder mantener la comparabilidad histórica de las cifras, es importante prestar atención a los otros indicadores de carencias sociales para poder tener una idea clara sobre el ejercicio de los derechos sociales de la población.

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El esperado informe de Resultados de pobreza en México 2016, coordinado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), salió a la luz pública el pasado 30 de agosto de 2017 tras el enorme debate generado por las mejoras operativas implementadas en el levantamiento de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) 20161 y el Modelo Estadístico propuesto para preservar la continuidad de los ejercicios de medición de la pobreza multidimensional en México.

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Es un lugar común, cuando se discuten las grandes desigualdades regionales del país, decir que existen dos o más Méxicos, que somos una economía dual, con una parte integrada a la economía internacional, moderna, bien adaptada al siglo XXI y, por otro lado, distintas regiones en el atraso, más parecidas al siglo XIX que al XX o al XXI. Esta realidad se ve reflejada en accesos diferenciados a bienes y servicios públicos, quizá el más obvio de éstos sea la salud, cuando sabemos que algunos estados en el sur aún cuentan con enfermedades virales ya poco comunes para países con nuestro nivel de desarrollo. Otra forma de darnos cuenta de la magnitud de la diferencia es observando la relación entre el ingreso per cápita de algunas regiones y el ingreso de subsistencia. Para las partes más atrasadas del país, el ingreso per cápita es apenas entre 1.8 y 3 veces el ingreso de subsistencia, algo semejante a Castilla en 1752 (1.9 veces), Nápoles en 1811 (1.9 veces), Bizancio en el año 1000 (1.8 veces) o Roma en el año 14 (2.1 veces).1 Hacer comparaciones entre diferentes eras es complicado, pero, en algunos sentidos, hablar de dos Méxicos tiene cierta correspondencia con hablar de un país que “vive” en épocas distintas.

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En días anteriores se dieron a conocer las bases de datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH) 2016, que es la encuesta de este tipo con la muestra más grande en la historia y la base de datos del modelo de ajuste estadístico para asegurar la comparabilidad de la serie histórica del Módulo de Condiciones Socioeconómicas y la ENIGH (MCS-ENIGH).

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julio 13, 2017

Las distintas relaciones entre movilidad social y desigualdad

Cuando en la discusión pública se habla de movilidad social usualmente se hace referencia a si una generación tiene mejores condiciones de vida que sus padres. Si, por ejemplo, el hogar de una persona tiene un mayor número de bienes durables y de servicios que el hogar de sus padres, se dice que la persona experimentó movilidad ascendente en la dimensión de riqueza del hogar. Y si tiene un menor número de bienes durables y de servicios que el hogar de sus padres, se dice que experimentó movilidad social descendente.

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julio 4, 2017

¿Es México un país pobre?

La historia de los dos Méxicos que puso de manifiesto un informe de 2014 del McKinsey Global Institute no resulta ajena para quienes conocen las distintas aristas sociales y económicas de este país. El México de los grandes edificios en Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, los autos de lujo de San Pedro Garza García en Nuevo León, o las grandes casas porfirianas del Paseo de Montejo en Mérida resulta terriblemente contrastante con el México que se vive en Ecatepec, en el Estado de México, o en Tahdziú, Yucatán; este último considerado el municipio más pobre en América Latina.

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Diego Castañeda: En The Great Leveler, usted hace una exploración meticulosa de lo que ocurre con la desigualdad, principalmente de ingresos y riqueza, cuando un evento catastrófico sucede. La que presenta sugiere que los cuatro jinetes de la igualación (guerra, revolución, peste o el colapso de los Estados) en general disminuyeron la desigualdad. Sin embargo, cuando observamos otros tipos de desigualdad, desigualdades estructurales, como la de género, por ejemplo, la literatura sugiere que la guerra y la violencia tienden a exacerbar esos tipos de desigualdad. ¿Cuáles son sus pensamientos sobre este asunto?

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Desde finales del siglo XX, México ha intentado la transición a la democracia y la modernización política y económica del país. Para lo cual se ha insistido que es fundamental una cultura de la legalidad o respeto a las instituciones. Estas consideraciones son especialmente repetidas por comentaristas de noticias y analistas políticos en momentos en los que hay protestas y movimientos sociales que cuestionan las acciones de gobierno o el desempeño de las instituciones. Por ejemplo, éste ha sido el caso reciente de las protestas por el llamado gasolinazo y la reforma educativa, entre muchas otras.

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