Mexico is waging war on the U.S. through mass immigration illegal and legal, through the assertion of Mexican national claims over the U.S., and through the subversion of its laws and sovereignty, all having the common end of bringing the southwestern part of the U.S. under the control of the expanding Mexican nation, and of increasing Mexico’s political and cultural influence over the U.S. as a whole.

Lawrence Auster, “The Second Mexican War”

When Mexico sends its people, they are not sending their best. […] They are sending people that have lots of problems, and they are bringing those problems with us. They are bringing drugs. They are bringing crime. They are rapists. And some, I assume, are good people.

Donald Trump, discurso de anuncio de candidatura a la presidencia de Estados Unidos

Mother, did it need to be so high…?

Pink Floyd, “Mother”

Para muchos, las declaraciones de Donald Trump sobre la naturaleza criminal de los migrantes que entran a Estados Unidos, la urgencia de expulsarlos del país y la necesidad de construir un infranqueable muro fronterizo son descabelladas, además de ofensivas. Sin embargo, expresan sintética y abiertamente una forma de pensar que desde hace décadas orienta la política fronteriza y migratoria de Estados Unidos y que es bastante popular. Trump podrá ser un paranoico, pero no está solo en su pesadilla: muchos estadounidenses, republicanos o demócratas, consideran que los inmigrantes son un peligro para Estados Unidos y se sienten invadidos por la escoria del mundo, especialmente del latinoamericano. La fobia anti-migrantes tiene todo que ver con esa otra pesadilla real y fehaciente por la que atraviesan cientos de miles al pasar de México a Estados Unidos: no me refiero únicamente a la frontera de ríos y desiertos, patrullas fronterizas y centros de detención que cobra por lo menos 300 vidas al año, sino también a la frontera imaginaria que deja fuera a quien llegó de fuera, un muro social que distingue a los Americans de los aliens. México es el primer exportador de invasores en esta pesadilla, con 33.6 millones de personas residiendo en Estados Unidos. Los invadidos concluyen: “We need a bigger wall”.

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