La salud es un estado vital para el ser humano, por tanto, es necesario que toda la población pueda acceder a servicios de salud, independientemente de su posición socioeconómica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido que el estado de salud y bienestar de la población dependen de los Determinantes Sociales de la Salud (DSS). Es decir, “las circunstancias en que la población nace, crece, vive, trabaja y envejece, incluido el sistema de salud que utiliza para combatir la enfermedad, y en las que influyen, según su edad, sexo, estilos de vida, actitudes y conductas de riesgo que afectan su salud”. Estos escenarios intervienen y condicionan la salud, el riesgo de enfermar, de rehabilitarse y la esperanza de vida. Los DSS explican la mayor parte de las inequidades sanitarias. Denominadas como las diferencias sistemáticas observadas en el estado de salud de los diferentes grupos de población, consideradas innecesarias, evitables, arbitrarias e injustas.1
En México la cobertura de protección en salud ha aumentado en los últimos años; no obstante, la oportunidad de acceder al derecho a la salud no es igual para todos. Los trabajadores asalariados del sector formal, activos y jubilados, así como sus familiares directos, cuentan con los servicios de las instituciones de seguridad social como es el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas (ISSFAM), Petróleos Mexicanos (Pemex), Secretaría de la Defensa (Sedena) y Secretaría de Marina (Semar). Sin embargo, casi seis de cada 10 mexicanos, por su condición laboral o social, carecen de esta protección. Por otro lado, los auto empleados, desempleados y población que se encuentran fuera del esquema de seguridad social, puede recurrir a las siguientes opciones: 1) Acudir a los servicios proporcionados por la Secretaría de Salud (SSa) y Servicios Estatales de Salud (SESA); 2) Incorporarse al programa IMSS-Bienestar; 3) Afiliarse al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) que reemplazó al Seguro Popular; 4) O en su defecto acudir a servicios privados.2

Ilustración: Víctor Solís
Por su parte, la oferta de servicios de salud a nivel regional es una de las barreras al acceso a los servicios de salud: de acuerdo con información del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) “en 2018, las unidades de hospitalización suman un total de 4 571 en el sector público en todo el país; 97.7 % de éstas se encuentran en localidades urbanas y sólo 1.5 % en poblaciones rurales, un poco menos de cuatro unidades por cada 100 000 habitantes”.3
Teniendo en cuenta a la OMS, “el género, la educación, el trabajo, el nivel de ingresos, el grupo étnico al que se pertenece y el lugar de residencia están íntimamente ligados al acceso de la población a los servicios de salud, la eficacia de éstos y a la experiencia que se tiene como paciente”.4 A continuación, se explican algunos de los factores relacionados con el acceso a servicios de salud:
1. El ingreso, el cual definirá el acceso regular por parte de los hogares, a los bienes y servicios, así como la cantidad de recursos monetarios que las familias pueden dedicar al gasto en cuidados de la salud. Paralelamente, un mayor ingreso incrementa la afiliación a las instituciones de seguridad social, en tanto la población con menor ingreso está mayormente afiliada al Seguro Popular, hoy Insabi.5
2. La escolaridad es uno de los factores que en mayor medida influye en el acceso a servicios de salud, ya que existe una estrecha relación entre bajos niveles educativos y niveles bajos o nulos de acceso a instituciones de salud.6
3. Los roles de género tienen un impacto considerable también. Las mujeres dedican un mayor tiempo de trabajo no remunerado en comparación con los hombres, lo cual limita su participación en el mercado de trabajo. Por consiguiente, tienden a estar sobrerrepresentadas en el sector del trabajo informal, sin acceso a prestaciones de seguridad social.7
4. El tiempo de traslado al hospital implica la accesibilidad a los servicios de salud se refiere a la no existencia de barreras al acceso a los servicios de salud, un mayor tiempo de traslado al hospital limita el acceso a servicios de salud.
5. Distinción por etnia: la población indígena de México, presenta bajos niveles de acceso a servicios de salud, con una esperanza de vida siete años inferior al resto de la población. Dicho esto, pertenecer a un grupo étnico en el país, limita el acceso a los servicios de salud, en particular al acceso a la seguridad social.8
6. De acuerdo a la edad, existe una relación positiva con la edad y acceso a servicios de salud, ya que entre mayor sea la persona es más probable que padezca alguna enfermedad. Por su parte, la población mayor de 60 años enfrenta enfermedades más complejas y de mayor costo, por lo tanto, esta población demanda con mayor frecuencia atención médica con respecto al resto de la población.9
Lo anterior es en gran medida reflejo de las inequidades observadas en las condiciones de vida de los mexicanos y mexicanas, relacionadas con el ámbito laboral, estatus socioeconómico, acceso a la educación, género, lugar de residencia, entre otros factores. Por lo tanto, se deben crear las condiciones necesarias que garanticen que el acceso a la salud se lleve a cabo con disponibilidad, accesibilidad y calidad. Del mismo modo, es necesario extender y mejorar el sistema de salud público en México, tanto en su estructura como presupuesto, priorizando la atención primaria. Todo lo anterior, por supuesto, ha quedado al descubierto en un momento tan crítico como el que se vive ante la pandemia de covid-19.
Sergio Guizado Rivera
Economista.
1 OMS. (2009). Subsanar las desigualdades en una generación. Alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud. Buenos Aires, Ediciones Journal S. A.
2 Coneval. (2018). Estudio Diagnóstico del Derecho a la Salud 2018. Ciudad de México, Coneval.
3 Coneval. (2018). Estudio Diagnóstico del Derecho a la Salud 2018. Ciudad de México, Coneval, p.139.
4 OMS. (2009). Subsanar las desigualdades en una generación Alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud. Buenos Aires, Ediciones Journal S. A., p. 4.
5 INEGI. (2016). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, México.
6 Fuentes, M. (2018). Las muertes que no deben ser. Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica.
7 OPS. (2012). Determinantes e inequidades en salud.
8 Zolla, C. (2007). La salud de los pueblos indígenas de México: [diapositivas de PowerPoint].
9 IMSS. (2018). Programa institucional del instituto mexicano del seguro social 2014-2018. México, Gobierno de la República.