Al principio de la pandemia se contaba que se trataba de un virus “de ricos”, ya que la expansión de éste se dio en un inicio por la enorme interacción global y de quienes pueden acceder a recurrentes viajes por el mundo. Luego de arribar a las zonas metropolitanas de múltiples países subdesarollados, el virus comenzó a extenderse rápidamente y el discurso cambió a “el virus nos afecta a todos por igual”.
Economía
Debates sobre la productividad de México
Las estimaciones de contracción de la actividad económica para este año, medidas por la evolución del PIB, varían del 3.9 % calculado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al 10 % pronosticado por Bank of America. En cualquier caso, el panorama es desalentador, pues dependiendo de la profundidad de la caída y de la velocidad de la recuperación, podríamos enfrentarnos a un sexenio con crecimiento económico nulo.
Estado relegado y bajo crecimiento económico en México
Desde que se realizó la reestructuración económica en 1983, México ha presentado tasas de crecimiento relativamente bajas y alrededor, acorde con datos del INEGI (2020), de 2.19 %. En términos per cápita y con una tasa de crecimiento poblacional alrededor del 1.56 % promedio según datos del propio instituto, implica que el crecimiento económico por habitante es de 0.63; es decir, casi nada.
¿Mayor deuda? El dilema de México ante el COVID-19
La elección de un opción para México ante las consecuencias del COVID-19 es compleja, tomando en cuenta dos puntos. Primero, entre más tiempo se lleve aplanar la curva de contagio, mayor será el impacto y tiempo que dure la recesión. Segundo, la dinámica laboral y económica en la escala local del mexicano no puede soportar más tiempo de confinamiento. De allí que cada vez es más viable apostar por la responsabilidad civil.
El uso político de la medición de la riqueza y la felicidad
Conocer la magnitud de la riqueza permite identificar un poder económico concentrado que hay que limitar. Sondear el nivel de la felicidad, en contraste, ayudaría a disimular insatisfacciones ante lo poco que se hace. Medir los activos físicos y financieros fortalece el sistema impositivo, con pruebas de consistencia entre lo que se posee y lo que se declara ganar, y facilita la progresividad fiscal.
¿Volver a la normalidad? No, gracias
Nuestras carencias en materia fiscal han quedado, una vez más, exhibidas. Nuestro poco margen de acción en momentos de contingencia está en gran medida determinado por los años de rigidez fiscal, por el recelo a una reforma hacendaria progresiva que dote al Estado de los recursos financieros para, entre otras cosas, integrar un verdadero sistema de seguridad social.
La (ir)responsabilidad fiscal de las élites
Independientemente de su riqueza, los mexicanos piensan que pagan 40 % de sus ingresos en impuestos, cuando realmente en promedio pagan la mitad. Esta sobrevaloración de su contribución está en marcado contraste con la realidad fiscal mexicana, que no sólo es de la más reducidas, sino que además es la menos redistributiva de la OCDE.
Desempleo, informalidad y precariedad: la pandemia de los jóvenes en tiempos de COVID-19
El INEGI señala que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el primer trimestre de 2020 fue de -2.4 %, la peor caída registrada desde la crisis de 2009. Esta contracción se suma a un 2019 que inició con un primer trimestre con crecimiento cero, un segundo trimestre con variación positiva de apenas 0.1 %, para después iniciar una serie de trimestres con crecimiento negativo.
El sistema alimentario en la pandemia: ¿mantenerlo a flote o transformarlo?
El impacto que ha tenido la pandemia sobre el mundo es como el de una ola que choca violentamente contra un castillo de arena: sólo hasta que el agua se retire por completo podremos entender la magnitud del daño. Sin embargo, aunque todavía ignoramos mucho, ya hay consensos en torno a cuáles serán algunos de sus efectos más devastadores.
¿Bienestar del alma o PIB?
La falsa disputa entre medir crecimiento, bienestar y felicidad
La medición de la felicidad, la satisfacción con la vida y en general el llamado “bienestar subjetivo”, pertenecen a un campo de conocimiento que lleva décadas de investigación y desarrollo. De hecho, el bienestar subjetivo e indicadores relacionados son medidos por el INEGI desde hace ya prácticamente una década, sin contar otras mediciones anteriores existentes en el país.