Por décadas se dijo en México que “la mejor política industrial es la que no existe”, bajo una lógica que sostenía —y sostiene—la idea que la inversión privada adecuada se da en la medida que el Estado permita que las industrias florezcan en sus propios términos y a raíz de sus propios esfuerzos. En ese sentido, la historia industrial de nuestro país, cuenta con muy pocos casos de éxito en los que voluntad política e intereses de la IP se conjugaron adecuadamente para impulsar desarrollos regionales específicos con miras a futuros de mediano y largo plazo. El libro Industrial Development in Mexico: Policy Transformation from Below, del investigador regiomontano Walid Tijerina, da cuenta de ello con una claridad espectacular. Eso nos deja con un país que lleva su política industrial en los márgenes de lo posible, más aún cuando el financiamiento público a la investigación científica y tecnológica se antoja tanto famélico como al borde de abismos preocupantes.
Es en este contexto que quizá vale la pena repensar esos empujes industriales y de innovación desde proyectos de gran calado impulsados desde la iniciativa privada. Tal parece el caso de la Photonics Innovation City (PIC), un proyecto que lleva cerca de ocho años gestándose y gestionándose en México con miras a articular una pequeña ciudad inteligente que incluya un parque industrial y un clúster científico de innovación, además de vivienda y servicios comerciales, a partir de la inclusión y explotación de la fotónica como industria habilitadora, con miras a volverse un referente tecnológico a nivel regional, nacional e internacional. Desde el papel, es un proyecto avasallador y que parece sacado de la ciencia ficción más elaborada; sin embargo, todo parece estar listo para comenzar su construcción y tenerla funcionando en menos de cinco años. Para tratar de elucidar algunos pormenores de esta iniciativa, me senté a conversar (virtualmente) con Alberto Macías, director ejecutivo de la PIC, quien es licenciado en comercio internacional, y con Arturo Dávila, licenciado en derecho y licenciado en contaduría pública, quien funciona como director legal del proyecto.
Esta conversación ha sido editada y recortada para privilegiar su lectura.

Ilustración: Oldemar González
Raúl Bravo Aduna: ¿Cómo es que se conceptualiza la Photonics Innovation City como proyecto industrial?
Alberto Macías: Ahorita el nombre se escucha muy sencillo, pero ha sido todo un proceso, precisamente, poder llegar hasta este punto para hablar de una smart city. Este proyecto inicia antes del año 2016 gracias al doctor Eric Rosas Solís. El doctor Eric Rosas Solís es el primer científico mexicano —y más reconocido a nivel internacional, no sólo como mexicano, sino como latino— en la materia de óptica y fotónica.
La electrónica es la manipulación de los electrones; la fotónica es la manipulación de los fotones. Vulgarmente, en términos coloquiales, es la manipulación de la luz. Eso es precisamente lo que hace la ciencia fotónica, la tecnología fotónica. Esto inicia en 1960 con la invención del láser. Entonces, el doctor Eric Rosas Solís antes de 2016 inicia con organizaciones internacionales —con la International Commission for Optics, que regula la fotónica a nivel internacional, entre otras—un estudio con un mapa de ruta. Este mapa de ruta pretende vislumbrar qué es lo que tiene que suceder en el país para que la industria fotónica pueda llegar a México. Actualmente, México tiene muy bajo desarrollo y aplicación de la industria fotónica. Los países más desarrollados son Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia. Asia tiene más del 50 % de la producción de la industria fotónica. Gracias a este estudio se establecen cuáles son las características que tiene que tener este país para lograr traer la industria fotónica. Este documento de manera oficial se llama Hacia un México más brillante (con el aval de SPIE, OSA y la International Commission for Optics), y habla, en términos generales, de todas estas características que ya tiene México y las adicionales que tendrá que tener para poder recibir a esta industria.
La industria fotónica no son las marcas comerciales que nosotros conocemos: no son las que vemos en una tablet, no es la que vemos en el teléfono, en una computadora, en un televisor o en un automóvil. La industria fotónica es una industria habilitadora; es la que desarrolla la tecnología base que es utilizada en esas grandes marcas comerciales. Por eso la mayoría de los teléfonos se parecen, la mayoría de tablets se parecen, la mayoría de las computadoras se parecen, los automóviles tienen prácticamente el mismo equipamiento —que si se estaciona de manera autónoma, infinidad de sensores, sistemas que utilizan y que son muy comunes en las marcas comerciales hoy en día, principalmente las europeas—.
Esa tecnología habilitadora precisamente es la fotónica. Esta industria se caracteriza porque hoy en día es la que cuenta con mayor crecimiento a nivel mundial. Mientras nuestra economía crece alrededor de un 2.5 % a nivel mundial, salvo en este año por situaciones de la pandemia, la industria fotónica está creciendo alrededor del 7 %. Este crecimiento se mantiene continuo y seguirá en esta índole por los próximos años. Lo más importante es que esta industria fotónica permite la habilitación del 11 % de la economía mundial. Así de importante es la industria fotónica en el mundo.
Éste es un proyecto que, una vez que se terminó el mapa de ruta, estuvimos trabajando para ver cuál era la manera más apropiada de traer esta industria como tal a México. Originalmente se hablaba de un parque industrial, un par de empresas. Pero si queremos impactar de manera importante en el país, necesitamos hacer algo de mayor envergadura. En esta definición, lo que concluimos es que la mejor manera de representar la industria fotónica en el país es con la generación de una smart city. Lo que nosotros pretendemos es, precisamente, tener la primera ciudad del futuro en México, que sería la primera smart city en innovación a nivel mundial: una smart city hecha desde cero totalmente. Este proyecto del que estamos hablando tiene una evaluación de costo de aproximadamente 7 500 millones de dólares. Y elegimos una smart city porque la smart city va a mostrar la tecnología fotónica totalmente implementada. Esto es muy importante: todos los sensores que se requieren para cruces inteligentes, para estacionamientos autónomos —ya sea bicicleta, ya sean automóviles, o incluso que funcione el transporte público de manera autónoma, un monorriel autónomo— y la tecnología que se puede implementar en hospitales, en edificios inteligentes, en centros comerciales, obviamente en que tengamos agua limpia y de calidad, que el aire esté controlado en cuestiones de emisiones, el sonido que esté controlado y vigilado a través de sensores, la seguridad cibernética, la calidad de internet que se tenga dentro de la ciudad —ya que es uno de los requisitos más importantes dentro de una smart city: que toda la ciudad en su totalidad esté conectada por un internet de alta calidad—, así como la generación de energía por propia cuenta para que la ciudad funcione de manera limpia y, por supuesto, que esté adaptada totalmente para la comodidad de los ciudadanos.Vivir en esa convivencia armónica en el sitio que estemos alojados y con lo que nos rodea. Y será, por supuesto, un beneficio para las comunidades que nos rodean alrededor de esta ciudad. No sé si quieras agregar algo más, Arturo.
Arturo Dávila: Es importante porque es una, como dijo Alberto, ciudad de innovación. No sólo es una smart city, pretendemos que ahí sea, también, prueba de tecnología; que no sea una ciudad que al día de hoy se desarrolle y que en un futuro no pueda ser actualizada, sino que vaya de acuerdo con la tecnología que vaya saliendo, que en el momento, ésta salga innovando.
AM: Correcto. ¿Por qué es importante no a nivel empresarial, sino a nivel país un proyecto de esta naturaleza? Actualmente México es reconocido por su mano de obra. Somos muy conocidos por la maquila de automóviles o por nuestra generación de petróleo. Esto realmente lo decimos como mano de obra al uso de nuestras manos, a los trabajadores y a los obreros que nosotros estamos aportando a las industrias transnacionales que llegan a México y que permite tener una economía competitiva para la producción ya sea del petróleo o de la industria automotriz, y es como nosotros exportamos. Pero realmente, hoy en día, no tenemos una industria desarrollada en el conocimiento. El principal objetivo de esta ciudad es generar una economía del conocimiento: basar nuestra economía en México en lo que nosotros desarrollamos, conocemos, más allá de la mano de obra porque esto se valora de manera diferente. Por darte una cifra de referencia: un ingeniero industrial, hoy en día, recién graduado, sus aspiraciones de salario, muy bien pagadas, está sobre los $15 000 pesos. La industria fotónica, por los mismos estudios que hace la industria de un ingeniero recién graduado, estaría ganando seis veces esa cantidad dentro de este tipo de industria. De ahí la importancia de basarnos en esta economía del conocimiento y no en la mano de obra. Nosotros lo que buscamos es precisamente el desarrollo del país con la creación de un proyecto de esta naturaleza que permita hacer que México innove. Todas las economías más desarrolladas hoy en día son aquellas que se están basando en la tecnología. Y para podernos subir a la tecnología no hay mejor industria que la industria madre, la industria habilitadora de toda la tecnología a nivel mundial.
RBA: Eso está muy interesante. Me gustaría saber si podrías expandir un poquito sobre ello. Sobre la Photonics Innovation City, ¿cómo es que ustedes articulan esta idea de la transformación de una economía manufacturera a una economía basada en el conocimiento? Voy a poner un ejemplo súper menso y espero que no caiga de su gracia por hacerlo. No sé si recuerdan esta película de Kevin Costner de Field of Dreams, como de los años ochenta. Kevin Costner es un granjero, tiene un pedazo de tierra que heredó de su padre que trabaja, pero, en las noches, comienza a escuchar: “Si lo construyes, ellos vendrán”. Y empieza a escuchar una y otra vez lo mismo: “Si lo construyes, ellos vendrán”. De repente Kevin Costner tiene la idea de que si construye un parque de béisbol en su granja, en vez de utilizar el espacio para sembrar, algo vendrá, aunque quién sabe qué es. De repente empiezan a llegar los fantasmas del béisbol del pasado y empiezan a jugar allí en las noches. Es muy bonita, es muy cursi. Todo acaba en que el padre de Kevin Costner era un jugador de béisbol y llega a jugar ahí en su parque. No estoy muy seguro que eso funcione para el impulso industrial desde la iniciativa privada, pero me gustaría saber cómo ustedes conceptualizan ese Si lo construyes, ellos vendrán. ¿Cómo se articula este centro, este foco, de economía del conocimiento, de la oposición a la economía manufacturera, pero, además, desde la innovación y desde la industria, que eso es peculiar e interesantísimo? Si me pudieran contar sobre ello, a mí me encantaría.
AM: El origen de esto tiene que ver precisamente en cómo se ha desarrollado la industria fotónica a nivel internacional. Como platicábamos, hoy en día, más del 52 % se encuentra en Asia. Como tú sabes, Estados Unidos, que es el mayor consumidor a nivel mundial, ha mandado mucha de su maquila tecnológica para allá. Uno de los puntos importantes a tomar en consideración es que si bien hablábamos hace unos momentos de tablets, teléfonos, computadoras, automóviles autónomos, la realidad es que estos componentes que también se utilizan en un teléfono, en una computadora o en un automóvil autónomo, se pueden utilizar en un dron, en un tanque militar, en un misil. Derivado de ello, que así como tiene usos tangibles muy benéficos para el mundo, la tecnología fotónica también hay que tenerla en un foco vigilada para que no sea mal utilizada la tecnología. Es por ello que la UNESCO, a través de su Concejo de Tecnología, se apoya con la International Commission for Optics para vigilar el desarrollo de la industria fotónica a nivel mundial. Existen diferentes asociaciones no lucrativas como mencionaba anteriormente —el SPIE, OSA y la Red Iberoamericana de Óptica— que se encargan de vigilar y sugerir dónde se desarrolla la industria en el mundo. Para poder llegar a esta parte, que sea efectiva la construcción de la ciudad, y, como tú dices, Ellos vendrán, es que a este proyecto le dimos forma, lo vestimos como a un smart city para que pueda mostrar todos los beneficios de la fotónica y fue presentado a esta comunidad de la fotónica ya anteriormente. Nosotros obtuvimos por escrito la autorización el año pasado para poder construir y que ellos puedan traer las industrias a México. Vamos a tener más de cien empresas alojadas en toda la ciudad. Obviamente, para poder tener estas más de cien empresas, necesitamos tener a los profesionistas preparados; ya hemos tenido pláticas con la UNAM y con la UAQ, que en su momento tendrán a los profesionistas listos para que se puedan integrar a la industria fotónica. Por eso es que nosotros estamos completos en cuanto a cuáles son los frentes que hay que cuidar en este proyecto para implementarlo de manera efectiva. Y, como tú dices, ellos vendrán. Entonces, este proyecto no sólo incluye, como smart city, atraer a las más de 110 empresas de la industria fotónica, sino que serán no industrias maquiladoras, sino que buscan desarrollar la tecnología desde cero. Tendremos el Clúster Mexicano de Fotónica dentro de la ciudad que funcionará como el centro de desarrollo para la tecnología de esta industria. Diferentes campus no únicamente nacionales, sino que internacionales, que se alojarán dentro de la ciudad para alojar a los profesionistas que se requieren para esta industria. Así como comentaba que ya se ha platicado con la UNAM y con la UAQ acerca de este proyecto, también tenemos el interés de la Universidad de Florida, la Universidad de Arizona, la Universidad de Rochester, que tú puedes investigar que son las especialistas en fotónica en los claustros de fotónica en Estados Unidos. Obviamente estamos hablando de más de 15000 viviendas dentro del complejo para poder atender a la llegada de esta industria y de estos estudiantes a la ciudad.
RBA: Es interesante lo que me dices de la UAQ, porque hubo ya un ejemplo de éxito tremendo entre la UAQ y la Bombardier hace ya varias décadas. Primero con la industria ferroviaria que evolucionó a la industria aeronáutica. ¿En esos mismos términos están planteando, digamos, la alianza con la UAQ o cómo se está pensando este avance del desarrollo de los profesionistas y la gente detrás de esta industria habilitadora?
AM: Principalmente el doctor Eric Rosas Solís con quien está viendo eso es con la UNAM, que tú sabes que su prestigio a nivel internacional es fuertísimo, y ellos son quienes se han acercado a la UAQ porque ellos conocen de clusters y de tecnología como es el caso de la industria aeronáutica.
RB: En estos términos, ¿cuál es el horizonte de proyección y de ejecución de la ciudad? Porque ahorita como me lo cuentas me suena a Blade Runner y tal vez suena a 2049, pero suena también a que todo está casi que listo para poner la primera piedra y arrancar. ¿Cuál es su horizonte de proyección de ejecución de la PIC?
AM: Nosotros estamos ya por tener definido cuál es el estado que recibirá este proyecto, después de varias evaluaciones de estados que hemos hecho. Seguramente esto será en el Bajío. Hemos recibido propuestas para que la industria se aloje en Nuevo León, Hidalgo, Puebla, Querétaro, Durango, incluso en el nuevo proyecto del corredor transoceánico. Tenemos un periodo de ejecución de cinco años. En cinco años nosotros tenemos que terminar totalmente la ciudad, desde su principio hasta su término. Es algo que se ha consultado tanto con gobiernos estatales como con los despachos de arquitectura y los despachos que obviamente hacen el plan maestro tecnológico. Estamos participando con la empresa más importante a nivel mundial que genera tanto el hardware como el software para el funcionamiento del smart city y, obviamente, los creadores de la fibra óptica que son parte de la industria fotónica. En todo este mapa tecnológico participa, por supuesto, toda esta industria habilitadora.
RBA: Todo esto viene con más detalle en Hacia un México más brillante, pero para efectos prácticos de la conversación, ¿me podrían contar un poco cuál es el armatoste que se necesita para sostener a la PIC en estos cinco años? Grosso modo, ¿qué se ocupa que exista en la región que se escoja al final para sostener a la ciudad, primero en su construcción y después en la terminación misma del proyecto?
AM: Mira, digamos que los indicadores base que buscamos en un estado para precisamente alojar la ciudad han sido obviamente el mantenimiento de la paz social, indicadores que muestren que hemos reducido la pobreza en los últimos años, que tengan un crecimiento económico estable y que muestren que atienden las necesidades de infraestructura y que tienen una muy buena infraestructura habilitada dentro del estado. Por supuesto, está el que te cuenten con un grado de inversión internacional. Eso es muy importante: las evaluaciones internacionales hacia un estado son muy importantes. Como sabemos, México no necesariamente tiene muy buenas evaluaciones en este momento, pero hay estados dentro de la República que sí cuentan con un grado de inversión importante a nivel internacional, lo cual es básico precisamente para el desarrollo de un proyecto de esta naturaleza, porque los inversionistas lo que buscan es certeza de la inversión.
RBA: Claro. Mencionabas que de entrada se contemplan alrededor de 15,000 viviendas y me imagino que las cien empresas que contemplan son las cien empresas “de arranque”. O sea, el día que empiece la ciudad, tenemos cien empresas ahí instaladas ya, que pueden ser pequeñas, medianas, gigantes (me imagino que más tirándole a las gigantes). ¿Tienen calculada más o menos la cantidad de empleos directos e indirectos que puede generar un clúster de este tipo? Y lo preguntaría en dos sentidos. Primero, de aquí a comenzar su construcción, durante la construcción de y una vez finalizado, digamos en un horizonte de cinco a diez años. ¿Tienen más o menos una idea de la cantidad de empleos que vendrán por ahí? Y, si me encabalgo, ¿tienen medida la derrama económica a nivel estatal, municipal, federal que esto puede conllevar?
AD: Sí, sí, sí. Estamos en el inicio esperando desarrollar más de treinta y 6,0000 empleos directos desde arranque de obra y en todo su proceso; y 90,000 indirectos, a todo lo que viene alrededor para poder desarrollarlo. De hecho, tenemos vislumbrada una derrama económica tanto para el municipio como para el estado, donde se vaya a alojar la PIC, de más de 1,500 millones de dólares. Y a nivel federal, pues ya en su ejecución y en su operación total puede estar llevando más de 8,000 millones de dólares. Y estoy hablando de un proceso de alrededor de cinco años. Es muy alta la derrama económica que puede tener, por todas las vertientes que trae el proyecto.
RBA: Qué impresión. Oigan como a modo para cerrar, hay algo que a mí particularmente me parece sugerente del proyecto, pero que además queda enmarcado muy bien por una problemática histórica de nuestro país. Desde los años 70 se repite una cantaleta, a mí me parece muy chafa, pero que se repitió por décadas, que “la mejor política industrial es la que no existe”, bajo la idea de que la gente que se dedica a la industria, que ellos inviertan y si les va bien, pues nos va bien a todos, sin preocupación. Son muy pocos, muy, muy, muy, muy pocos, contados, los casos de éxito de política industrial en nuestro país que han funcionado, pero que además funcionan de manera increíble. Querétaro es uno de ellos, con la aeronáutica. Hubo un esfuerzo muy real, muy tangible en términos verticales desde los gobiernos, locales, regionales, federales, etcétera con la sociedad dentro de Querétaro. Pero también, la verdad muy bien articulados, por Bombardier como IP. Hubo una necesidad de la industria, de la iniciativa privada, para empujar ese desarrollo. Es muy similar el caso de éxito en el norte del país con la industria automotriz. Entonces, a lo que voy con todo esto es: pareciera que la única forma de que se empujen estos tamaños de iniciativas industriales gigantes, es que vengan desde la iniciativa privada. Que está bien. Es maravilloso porque justo acaba derramando hacia sus alrededores y tienen un montón de beneficios y posibilidades y alcances a partir de eso. En ese tenor, me gustaría preguntarles muy sencillamente, desde la experiencia de la PIC, ¿cómo es que se ve este horizonte de posibilidad o, más bien, casi que obligación, de crear industria desde la iniciativa privada, desde la inversión privada? No sé si me equivoque, me imagino que no, porque me imagino que atrás de ustedes dos hay 7,000 personas chambeando durísimo todo el día, todos los días. Pero hasta pareciera que a título personal: tenemos a ustedes dos, tenemos al Dr. Eric Rosas; pareciera que el esfuerzo tiene que ser casi que con nombre y apellido para empujar esto. ¿Cómo ven a este clúster que están empujando en estos términos o en este contexto?
AD: Sí, mira, es importante comentarlo. Como tú bien lo dices, son proyectos que requieren del apoyo e intervención de los tres niveles de gobierno. Creo que no podría ser de otra manera. Sin embargo, es un proyecto que nosotros podemos decir “tan noble”, porque estás creando prácticamente un condominio mixto, ¿sí me explico?, que tiene que ver con la industria, con vivienda, con el área de servicios, con área de salud, con área de educación. Entonces es tan noble el proyecto que, efectivamente, esto te permite desarrollarlo como si fuera un tema en particular de un nuevo fraccionamiento de alta tecnología e innovación en México. En nuestro caso, como mencionamos, es precisamente que somos nosotros como particulares y como inversión privada, los que podemos impulsar a México, los que podemos ponerlo en ese carril, valga la redundancia, para que se encarrile y que pueda atraer lo necesario y lo haga funcional, para que nuestra economía cambie de la economía de mano de obra a una economía del conocimiento y, efectivamente, logremos crecer.
Lo que lo reviste es precisamente la industria que va a llegar a alojarse. Eso es lo importante. Formalmente, el tema particular que se está trabajando para alojar este tipo de industria, y lo más maravilloso del proyecto, es precisamente lo que nos decía Alberto: que vamos a un tema del conocimiento, a explotar ese tema del conocimiento que hace tanta falta en México. Con eso nosotros revestimos toda la parte compleja del proyecto, para llegar a su logro y a ese término. No sé si quieras agregar algo, Alberto.
RBA: A modo de última pregunta: imaginemos que este clúster le pega a todas las bandas de éxito. Absolutamente todo entra en armonía para que sea perfecto: inversión, llegan las empresas, se construye en tiempo y forma, etcétera. ¿Cómo lo visualizan en seis años a partir de hoy? En 2026 hacemos un corte de caja, ¿qué es la PIC en ese momento?
AM: Muy bien. Para 2026, por supuesto, perfectamente funcional y debemos decir: pensando en una segunda etapa. No únicamente estamos pensando en esta primera Photonics Innovation City, sino que nosotros vislumbramos que es una nueva manera de habitar México. El tratar de hacer inteligentes las ciudades que hoy en día tenemos, incluso sobrepobladas, va a ser muy costoso y muy complejo. En realidad, el desarrollar nuevas ciudades dentro de la República Mexicana, fuera de las ciudades o lejanas a las ciudades actuales, es lo que nos permitirá repoblar de manera inteligente y habitar de manera inteligente estas ciudades para que podamos cambiar nuestra cultura: hacia cómo vemos una ciudad, hacia cómo vivimos y hacia cómo desarrollamos nuestro país. Es importante mencionarte, Rául, que como mencionamos, esta es una inversión privada, nuestro proyecto es apartidista y, por supuesto, sin intereses políticos. Lo que buscamos es darle un beneficio a nuestro país, hacer las cosas de manera diferente, hacer las cosas a lo grande, como merece México, por el bienestar de los mexicanos.
AD: Recalcando nada más, nuestra interrelación con los tres ámbitos de gobierno será un tema de orden de cumplimiento al ordenamiento jurídico de cada una de las solicitudes de trámites y permisos para elaborar el desarrollo y construcción de este proyecto. Entonces, para nosotros, al observar esos ordenamientos jurídicos y al ser un proyecto, como lo dijo Alberto, apartidista, que no tenemos que ver con un tema particular, más que en el ámbito de gobierno para los trámites, permisos, autorizaciones… creo que nos da un hándicap y nos da toda la seguridad del desarrollo y éxito del mismo.
RBA: Y en términos industriales, ¿cómo se imaginan a la industria que surge o que se afianza en seis años que tendremos de la PIC?
AM: Generación de tecnología nueva para el mundo. No únicamente para México sino para el mundo. Es la vertiente, como decíamos, de implementación del conocimiento y la habilitación del mismo. Pasar a que aquí en México produzcamos la tecnología, más allá de simplemente armarla.
Raúl Bravo Aduna
Editor de Economía y sociedad.