Crecimiento económico, sector externo y política industrial

Desde los años 80 diversos países en desarrollo cambiaron su estrategia de crecimiento hacia modelos basados en el sector externo. Específicamente, las exportaciones se volvieron el eje conductor del crecimiento económico, China es quizás el ejemplo más llamativo. En este contexto, dentro de la narrativa que acompaña a dicha estrategia, se ha puesto poca atención en el papel que las importaciones juegan en el crecimiento económico.

La estrategia de crecimiento basada en las exportaciones ha conllevado diversos cambios: en la composición de las exportaciones, especialmente con una mayor proporción de exportaciones de manufactura; en la diversificación de los bienes exportados y los destinos de exportación; en el número de acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales; en los costos de hacer comercio; y en el desarrollo de infraestructura exportadora. Sin embargo, la disparidad con la que se han llevado estos cambios ha resultado en un crecimiento económico disparejo. Varios países latinoamericanos, incluido México, no han sido capaces de seguir el ritmo de crecimiento de los países asiáticos.

Ilustración: Víctor Solís

Cabe subrayar que las características de la estructura del sector externo —en términos de la composición y diversificación de las exportaciones y la composición de las importaciones— potencian o limitan sus efectos en el crecimiento económico. En cuanto a la composición de las exportaciones, la literatura económica señala los beneficios en términos de crecimiento económico de orientar las exportaciones a bienes manufacturados, especialmente si son bienes de intensidad tecnológica alta, al mejorar el desempeño exportador, la productividad y propiciar la acumulación de capital humano (Herzer, Nowak-Lehmann y Siliverstovs, 2006; Aditya y Acharyya, 2013; Sheridan, 2014; Wierts, Van Kerkhoff y De Haan, 2014).

Por su parte, los efectos de la diversificación de las exportaciones en el crecimiento económico dependen de diversos factores, incluyendo el nivel de desarrollo de los países. Diversificar permite evitar o moderar el deterioro de los términos de intercambio (Toye, 2003) en los países en desarrollo y protegerse ante las variaciones abruptas de los precios, especialmente cuando se especializan en materias primas (Hesse, 2009). Además, si la diversificación se enfoca en bienes de mayor valor agregado requerirá de personal con mayores cualificaciones, mejorando la productividad y el potencial de crecimiento (Agosin, 2008). No obstante, a partir de cierto umbral de desarrollo los países pueden beneficiarse de la especialización (Munir y Javed, 2018).

Por otro lado, y aquí queremos hacer énfasis, la composición de las importaciones también es relevante, y su relación con el crecimiento económico es mucho más compleja. Nótese que las importaciones de bienes de capital potencian el crecimiento económico al incrementar la capacidad productiva de la economía —mediante la acumulación de capital físico a un costo relativamente bajo—  y al incrementar la prima de habilidades (Herrerias y Orts, 2013; Raveh y Reshef, 2016). Por su parte, las importaciones de bienes intermedios tienen efectos aún más complejos que requieren mayores matices. La importación y exportación de insumos permite a las empresas insertarse en el proceso de producción global, lo que las obliga a eficientar procesos y mantenerse al día en relación con sus competidores, especialmente en empresas que se encuentran en etapas intermedias del proceso productivo (Del Prete, Giovannetti y Marvasi, 2017; Hagemejer, 2018). No obstante, habría efectos neutros o incluso negativos —al desmantelar la industria local— si una economía se especializa en el proceso final de las cadenas globales de valor haciendo una labor de ensamblaje.

Si una economía en desarrollo decide orientar su estrategia de crecimiento hacia el sector externo, esta economía deberá propiciar las características que incrementan el potencial de crecimiento. Dos puntos son clave para lograr lo anterior. Primero, conocer las características del sector externo que permiten mejorar el potencial de crecimiento. Segundo, desarrollar las medidas de política económica que permitan lograr esas características.

En un trabajo reciente (Carrasco y Tovar-García, 2020; al trabajo completo se puede acceder mediante acá) abordamos el primer punto. Utilizamos una muestra de 19 países en desarrollo y métodos de panel dinámico buscando entender el papel de la composición y diversificación de las exportaciones y de la composición de las importaciones en el crecimiento económico. En ese trabajo, más allá del replanteamiento de un modelo neoclásico de crecimiento, nos enfocamos en el papel de las exportaciones de bienes de alta tecnología, la diversificación de las exportaciones —utilizando el índice de Theil y una aproximación con el índice de Herfindahl-Hirschman—, las importaciones de bienes de capital y el contenido doméstico de las exportaciones.

Sorpresivamente, no encontramos evidencia de que la proporción de las exportaciones de bienes de alta tecnología en términos brutos afecte el crecimiento económico. Asimismo, la diversificación de las exportaciones no fue estadísticamente significativa. El primer resultado es aún más inesperado que el segundo, porque la evidencia existente en países desarrollados muestra las ventajas que genera la exportación de bienes de alta tecnología en el crecimiento y la productividad. En cambio, en relación con la diversificación de las exportaciones, la evidencia previa no es concluyente.

Ahora bien, el resultado más interesante se encuentra en el papel de las importaciones en el crecimiento económico, algo que suele tener poca atención en la discusión pública. El estudio muestra la importancia de las importaciones de bienes de capital y del contenido doméstico de las exportaciones, es decir, una mayor proporción de importaciones de bienes de capital y una menor proporción de importaciones de bienes intermedios mejoran las posibilidades de crecimiento económico de los países en desarrollo. Los bienes de capital importados permiten la acumulación de capital a un costo relativamente bajo. La importación de bienes intermedios limita los efectos del derrame de las exportaciones o, incluso, puede desplazar a las industrias locales proveedoras de insumos.

En cuanto al segundo punto, los resultados anteriores proveen una guía para potenciar el crecimiento de una economía en desarrollo que se orienta al mercado externo. Dado que la importación de bienes de capital mejora las posibilidades de crecimiento económico, remover las barreras arancelarias y no arancelarias a este tipo de bienes debería ser una prioridad. Por otra parte, dado que los efectos de las exportaciones en el crecimiento económico no dependen de su valor bruto, sino del valor creado dentro del país, es necesario replantearse la estrategia de crecimiento mediante el acompañamiento de una política industrial activa que permita desarrollar a nivel local empresas proveedoras de insumos, expandiendo los efectos derrame de las industrias de exportación. La relevancia de una estrategia adecuada de política industrial radica en que permite mejorar la capacidad productiva interna sin necesariamente tener que recurrir a restricciones al comercio en su implementación.

Si bien el análisis anterior aplica en general para los países en desarrollo, es especialmente importante en el caso de la economía mexicana. El sector externo de la economía mexicana se ha transformado en los últimos 40 años. No obstante, el crecimiento económico ha sido inferior al del periodo anterior a la apertura. Si decidimos como país mantener una estrategia de crecimiento basada en el sector externo habrá que implementar las políticas económicas necesarias para que funcione. El sector externo requiere evolucionar.

 

Carlos A. Carrasco
Profesor-Investigador en la Universidad de Monterrey (UDEM) e Investigador Nacional nivel I. Se especializa en política macroeconómica en economías abiertas.

Edgar D. Tovar-García
Profesor-Investigador en la Universidad Panamericana (Guadalajara) e Investigador Nacional nivel II. Se especializa en análisis econométrico con datos de panel.

 

Referencias

Aditya, A. y Acharyya, R. 2013. “Export diversification, composition, and economic growth: Evidence from cross-country analysis”. Journal of International Trade & Economic Development, 22(7): 959–992.

Agosin, M. R. 2008 “Export diversification and growth in emerging economies”. CEPAL Review, 97: 115–131.

Carrasco, C. A. y Tovar-García, E.D. 2020. “Trade and growth in developing countries: the role of export composition, import composition and export diversification”. Economic Change and Restructuring. DOI: 10.1007/s10644-020-09291-8

Del Prete, D., Giovannetti, G. y Marvasi, E. 2017. “Global value chains participation and productivity gains for North African firms”. Review of World Economics, 153(4): 675–701.

Hagemejer, J. 2018. “Trade and Growth in the New Member States: The Role of Global Value Chains”. Emerging Markets Finance and Trade, 54(11): 2630–2649.

Herrerias, M. J. y Orts, V. 2013. “Capital goods imports and long-run growth: Is the Chinese experience relevant to developing countries?”. Journal of Policy Modeling, 35(5): 781–797.

Herzer, D., Nowak-Lehmann D., F. y Siliverstovs, B. 2006. “Export-led growth in Chile: Assessing the role of export composition in productivity growth”. The Developing Economies, 44(3): 306–328.

Hesse, H. 2009. “Export diversification and economic growth”. En Newfarmer, R., Shaw, W., y Walkenhorst, P. (eds) Breaking into new markets: emerging lessons for export diversification. Washington, D.C.: The World Bank, 55–80.

Munir, K. y Javed, Z. 2018. “Export composition and economic growth: evidence from South Asian countries”. South Asian Journal of Business Studies, 7(2): 225–240.

Raveh, O. y Reshef, A. 2016. Capital imports composition, complementarities, and the skill premium in developing countries”. Journal of Development Economics, 118: 183–206.

Sheridan, B. J. 2014. “Manufacturing exports and growth: When is a developing country ready to transition from primary exports to manufacturing exports?”. Journal of Macroeconomics, 42: 1–13.

Toye, J. 2003. “The Origins and Interpretation of the Prebisch-Singer Thesis”. History of Political Economy, 35(3): 437–467.

Wierts, P., Van Kerkhoff, H. y De Haan, J. 2014. “Composition of Exports and Export Performance of Eurozone Countries: Composition of exports and export performance of eurozone countries”. JCMS: Journal of Common Market Studies, 52(4): 928–941.

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Publicado en: Economía