Para que un Estado exista, en un equilibrio entre el régimen político, el modelo económico y la sociedad, las políticas económicas deben ser eficientes e incluyentes. Asimismo, para que este balance se replique en el sistema internacional, los Estados deben integrarse en bloques regionales y cooperar de manera global. La esfera política permite a las naciones desarrollar principios necesarios para la esfera económica; para que sistemas como el capitalismo puedan existir, antes es necesaria la noción de la propiedad privada, la cual es posible gracias a derechos como la libertad individual, promovida por la democracia.

Ilustración: Víctor Solís
Sin embargo, el análisis de la historia del orden económico internacional hace posible señalar los efectos perjudiciales para la sociedad que conlleva la economía de libre mercado. Las épocas de crisis económicas afectan de tal manera a los sectores sociales desprotegidos, que el régimen o partido político al frente de un Estado termina por verse perjudicado y perder credibilidad. Indudablemente, la dinámica del modo de producción capitalista genera riqueza; no obstante, cuando se apodera de la política puede llegar a destruir las bases de la sociedad porque el ser humano pasa a ser otra mercancía de la que se apropia. La economía se vuelve más centralizada, el sector privado más poderoso y los capitalistas más influyentes en las decisiones políticas, por lo que la unión entre política y economía, que en la mayoría de los países se traduce en el vínculo entre democracia y capitalismo, comienza a ser la fuente de desigualdad.
Estados Unidos es un claro ejemplo de lo anterior. Después de tomar las riendas del liderazgo internacional, implementó un modelo de reconstrucción basado en un Estado de bienestar que reunió los principios del capitalismo democrático; la economía creció exponencialmente, la democracia se vio reforzada por el papel activo del Estado y las reformas sociales incrementaron el bienestar de la población. Sin embargo, la hegemonía estadounidense entró en declive a principios de la década de los setenta, con las políticas económicas implementadas por Richard Nixon, tales como la financiarización y deslocalización de la producción, así como con el derrumbe del sistema Bretton Woods.
El final de la “Edad dorada del capitalismo” en Estados Unidos no sólo representó un periodo de crisis económica, también dejó al descubierto la decadencia de un sistema político cada vez más polarizado que ha llevado a crisis internas en los dos partidos dominantes. Por consiguiente, este debilitamiento en su forma de gobierno e instituciones democráticas es lo que ha hecho posible a un candidato como Donald Trump arribar al poder. De igual manera, la segregación histórica hacia la población de bajo nivel socioeconómico es una consecuencia directa de la preeminencia del capitalismo sobre la política en este país.
Una vez claro que el mercado y el Estado no se pueden desentender de esta tercera esfera social, la economía política resulta útil para comprender las cuestiones que dificultan o promueven la cooperación internacional. Aunque durante décadas el realismo había sido la doctrina predominante para explicar la dinámica entre actores internacionales, la globalización es un proceso que ha transformado la política mundial, por lo que el liberalismo y la teoría crítica se vuelven fundamentales para entender un mundo cambiante y errático.
El liberalismo es fundamental para analizar la red de interdependencia global que conecta a las economías de todos los Estados, así como a los nuevos factores clave: las tecnologías de la información y la comunicación, las empresas transnacionales y las ONGs. De igual manera, un enfoque neo-marxista contribuye al análisis de las relaciones interestatales, en las cuales el proceso globalizador entrelaza las naciones centrales con las sub periféricas y periféricas. Por lo tanto, en este nuevo contexto, las posibilidades de teorías realistas recaen en comprender el accionar interno de los Estados hacia el exterior; es decir, los intereses nacionales que se procuran en negociaciones internacionales.
Sin embargo, los retos que conlleva la globalización y el avance tecnológico denotan no sólo una realidad emergente, sino también la necesidad de plantearse cambios que vayan más allá de meros conocimientos teóricos existentes para poder analizar las transformaciones sociales. Esos marcos teóricos son importantes para comprender la estructura mundial como proceso histórico, para descubrir el origen de los problemas actuales y mantener el equilibrio entre las tres esferas, puesto que involucra un papel activo de la sociedad civil.
La política y la economía mantienen una relación dialéctica; están determinadas la una por la otra y a la vez son determinantes entre sí. Durante las épocas de crisis económicas, como la actual, se propicia un predominio de la política sobre la economía, por lo que a largo plazo la intervención estatal termina por ser un periodo de adaptación para la economía capitalista. Estas dos esferas imperan sobre la tercera; sin embargo, si se busca preservar el bienestar social, es necesario que el crecimiento económico de las naciones sea utilizado para implementar políticas públicas inclusivas que se basen en la equidad para lograr alcanzar un estado de igualdad.
Por consiguiente, la cooperación internacional también debe basarse en estos principios para que las negociaciones comerciales no giren en torno a los intereses de los países desarrollados, sino que contemplen las necesidades de los subdesarrollados. De esta manera, si se busca el crecimiento equitativo de las naciones, las integraciones económicas llegarán a ser más fructíferas en el ámbito internacional. Un reto enorme que aún no ha sido resuelto.
Sigrid Gutiérrez Aquino
Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México
Obra consultada
Cox Robert, The Political Economy of a Plural World: Critical Reflections on Power, Morals and Civilization, Inglaterra, Routledge, Series in Global Political Economy, 2002, 256 pp.
Gilpin Robert, La economía política de las relaciones internacionales, Argentina, Laprida, Colección: Estudios Internacionales, 1990, primera edición, 447 pp.
Polanyi Karl, La gran transformación: los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, Fondo de Cultura Económica, 2017, pp. 467 pp.
Ravenhill John, Global Political Economy, Oxford, OUP Oxford, tercera edición, 2011, 465 pp.
Smith Steve, Baylis John, The Globalization of World Politics: An Introduction to International Relations, Inglaterra, Oxford University Press, 2011, quinta edición, 635 pp.