Hoy en día, hablar de empleo resulta en ocasiones un tema complejo, sobre todo para el caso mexicano. Los indicadores de empleo que se relacionan con diversificaciones de la precariedad —como la informalidad, el subempleo y las condiciones críticas de ocupación— han demostrado un crecimiento en los últimos años. Si se segmenta el análisis sobre el empleo a aquellas generaciones más jóvenes, el panorama es aún más desolador.

No sólo en México, sino también a nivel América Latina, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que la desocupación en personas de 15 a 24 años de edad en la región es de 21.4 % al tercer trimestre de 2021, algo que preocupa a la Organización. La cifra anterior refleja al empleo en términos de cantidad. Sin embargo, si lo analizamos en términos de calidad, la situación no mejora. La OIT menciona que, durante la fase de recuperación de empleo en la pandemia, los jóvenes recuperaron empleo con mayor rapidez que los adultos; sin embargo, la explicación de esta recuperación encuentra su base en que los empleos son en gran parte bajo condiciones de informalidad laboral, un sector del empleo con mucha incidencia juvenil.
Para el caso de México, a pesar de que las dificultades que enfrenta el empleo juvenil no son nuevas, sí se intensificaron con la llegada de la pandemia. Un análisis realizado por la OIT en 2020 indica que en el primer trimestre de ese año (cuando aún no se capturaban los efectos más importantes de la pandemia) el desempleo general del país se ubicaba en 3.4 %, mientras que la misma tasa era de 6.96 % para grupos de 15 a 19 años y de 6.93 % para las personas de 20 a 24 años. En general, se puede afirmar que los jóvenes son los que enfrentan mayores dificultades para encontrar un empleo en el país.
La desocupación juvenil ha representado una gran proporción del empleo total en la última década, en la que siempre ha superado el 30 %; es decir, tres de cada diez personas desocupadas corresponden a personas en el rango de 15 a 24 años. A pesar de que esta proporción disminuyó entre 2011 y 2020 de 38.46 % a 30.03 %, respectivamente,con la pandemia volvió a elevarse a 32 % en 2021. El Cuadro 1 presenta las estadísticas respecto a este argumento.
Cuadro 1. Desempleo de 15-24 años como proporción del desempleo total
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Año |
Desempleo 15-24 años (%) |
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2011 |
38.46 |
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2012 |
38.30 |
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2013 |
36.95 |
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2014 |
36.80 |
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2015 |
36.13 |
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2016 |
35.24 |
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2017 |
35.03 |
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2018 |
35.84 |
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2019 |
35.48 |
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2020 |
30.03 |
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2021 |
32.00 |
Fuente: elaboración propia con datos de ENOE Y ENOEN
Al conocer el panorama que enfrentan las personas jóvenes al momento de querer obtener un empleo, surgen las siguientes interrogantes: ¿cuáles son aquellas determinantes que hacen que una persona pueda obtener un empleo de mayor calidad? O simplemente, ¿cómo pueden obtener cualquier empleo con mayor facilidad? Por un lado, se puede hablar de la experiencia laboral, un factor por el cual los jóvenes tienen tres veces más probabilidades de estar desempleados que una persona adulta. Sin embargo, ésta no es la única variable que hace de la población joven un grupo vulnerable al momento de buscar empleo, también lo son el tener un ingreso bajo en el primer empleo formal y estar ocupados en la informalidad; como máximo, 16 % de los jóvenes que se encuentran en el sector informal están cubiertos por seguridad social.
Por otro lado, se puede hablar del tema de la preparación académica si tomamos la hipótesis generalizada de que a mayor nivel de educación será más probable obtener un empleo mejor remunerado. Pero la realidad en México es que el mercado laboral se encuentra tan precarizado que el estar bien preparado académicamente no es garantía de obtener un buen empleo. La gráfica 1 muestra que en la última década el desempleo ha recaído más en las personas que tienen un mayor nivel de educación. Del total de la población desocupada, las personas que tienen un nivel educativo de media superior en adelante concentran aproximadamente el 50 % de aquellas personas que no tienen empleo, mientras que las personas con un nivel educativo hasta la secundaria terminada solamente representan el 35 % de la población desocupada.
Gráfica 1. Desempleo en personas con educación secundaria y media superior en adelante

Fuente: elaboración propia con datos de ENOE
A pesar de la situación de que muchos jóvenes con preparación académica se encuentran desocupados o en modalidades precarias de empleo, diversos estudios señalan la falta de educación como una explicación de la falta de oportunidades laborales en los jóvenes; es lo que afirma María Ascensión Morales.1 Además, la falta de crecimiento económico limita la creación de una mayor cantidad de empleo. Otro problema es la desvinculación entre las universidades y el sector productivo; es decir, los planes de estudio en las instituciones educativas no siempre se adaptan a las necesidades del mercado laboral.
El mercado laboral mexicano no sólo enfrenta un problema en cantidades de puestos de trabajo, sino también en calidad de los mismos, sobre todo para los jóvenes: por un lado están quienes no encuentran empleo, mientras que por el otro se encuentran aquellos que sí lo encuentran, pero bajo modalidades de precariedad. La realidad laboral mexicana es que los jóvenes son quienes padecen más los problemas del mercado. Es muy claro que las políticas laborales que se formulen más adelante deben atender la problemática del empleo juvenil. La situación no sólo debe consistir en encontrar un empleo, sus condiciones también son importantes: si se cuenta con seguridad social, salario digno, derecho a pensión o jubilación al momento de retirarse, etcétera.
Como se ha observado en la evidencia reciente, la empleabilidad juvenil parece ir en dirección contraria a aspirar a un empleo digno. Lograr acceder a un trabajo en México ya no sólo depende de si la persona se encuentra bien preparada, tanto académica como laboralmente, sino de un conjunto de condiciones estructurales del mercado laboral.
Ricardo Rodolfo Retamoza Yocupicio
Maestro en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Baja California y estudiante de doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México
1 Morales, M. A. “Estrategias para atender el empleo juvenil en la economía informal”, en Revista Latinoamericana de Derecho Social (23), núm. 23, julio-diciembre de 2016, pp. 89-121.