La OPEP y su lucha contra el Covid-19: oscuro panorama del mercado energético

La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, un grupo conocido como OPEP+, acordaron el jueves pasado reducir la producción de petróleo en 10 millones de barriles por día (mbd) en mayo y junio, según un comunicado emitido por el grupo. La medida está diseñada para ayudar a apuntalar los precios de la gasolina, que han sido golpeados por la crisis del coronavirus.

La OPEP+ dijo que los recortes se reducirían entre julio y diciembre a ocho mbd, y las reducciones se relajarían a seis mbd entre enero de 2021 y abril de 2022. La OPEP+ dijo que celebraría otra reunión de videoconferencia el 10 de junio para evaluar el mercado nuevamente. Pero no mencionó las condiciones para que los países fuera de la agrupación reduzcan la producción de petróleo.

El jueves 10 de abril, los miembros de la OPEP+ buscaban convencer a México de unirse a un acuerdo para implementar recortes récord de petróleo para elevar los precios de los crudos afectados por la crisis del coronavirus. El monto que se planteó fue de 400 000 mbd, partiendo de los datos del nivel de producción que tenía en octubre de 2018. México rechazó la propuesta y Rocio Nahle, secretaria de Energía, planteó que quedara en 100 000 mbd, con un esfuerzo conjunto de Estados Unidos para reducir su producción en 250 000 mbd.

Ilustración: Víctor Solís

Caída en la demanda

El coronavirus ha destruido aproximadamente un tercio de la demanda mundial de petróleo, unos 30 millones de barriles por día. Para poner en perspectiva, este monto es el equivalente a la producción combinada de los principales productores de petróleo del mundo: Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia.

El tema es importante, considerando además que un bloqueo mundial para frenar la propagación de la pandemia de coronavirus ha reducido la demanda de combustible de forma radical y las estimaciones para el 2020 son graves. Al calcular el promedio anual, se proyecta una disminución del 9.4 % durante este año. En general, la demanda total de petróleo en 2019 fue de aproximadamente 99.9 mbd, y ahora se prevé que disminuya a 90.5 mbd para 2020. Sin embargo, los números cambian constantemente y es probable que las pérdidas sean mayores. La semana pasada se proyectaba una disminución diaria de 6.4 mbd.

En este momento, se espera que el mes de abril, a nivel global, tenga el mayor impacto, con una demanda de petróleo estimada en 72.6 mbd, que implicaría una caída de 27.5 mbd. Del mismo modo, se espera que la demanda de mayo caiga un 19 %, o 19.1 mbd, quedando en 79.9 millones de bpd.

Figura 1. Desplome de la demanda de petróleo en los principales mercados del mundo
(var % con respecto al promedio anual del 2019)

Fuente: Rystad Energy, 2020

Desplome de precios

Si bien los precios del petróleo ya estaban deprimidos este año, gracias al exceso de oferta, esa presión sobre los precios comenzó a intensificarse a medida que la contención del coronavirus frena la actividad de fábricas, cierra fronteras, interrumpe viajes y envía a los consumidores a retirarse al encierro, destruyendo la demanda de crudo.

La mayor carnicería se desató en marzo de este año, después de que Arabia Saudita declaró una guerra de precios del petróleo en represalia por la negativa de Rusia a respaldar los recortes profundos en la producción para compensar el golpe de la demanda del coronavirus. Los precios del crudo cayeron a mínimos que no se habían visto en casi dos décadas, poniendo en jaque a los pequeños países productores de petróleo que están luchando desesperadamente por dinero para financiar las respuestas de salud ante el Covid-19.

Ante el posible colapso de la industria energética, el presidente de los Estados Unidos contactó personalmente al presidente ruso, Vladimir Putin, y al líder de facto de Arabia Saudita, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, para pedir una tregua en esta guerra y recortar la producción para aumentar los precios. Para los EEUU, el problema es que esta caída de los precios plantea una seria amenaza para los productores estadounidenses de petróleo de esquisto bituminoso de mayor costo que han asumido un alto índice de deudas para financiar la perforación de nuevos pozos.

Pero cerrar la brecha entre Riad y Moscú no es suficiente para contrarrestar los estragos del coronavirus. Esta crisis sin precedentes, dicen los analistas de la industria petrolera, requiere una respuesta igualmente sin precedentes: nada menos que una reducción global coordinada de la producción entre todos los principales productores del mundo, y un primer paso fue la reunión que convocó la OPEP+ la semana pasada.

A pesar de que ya se acordó una reducción de la producción entre los países de la OPEP+, los analistas todavía esperan que el almacenamiento de petróleo se incremente en todo el mundo, lo que obligará a los productores a reducir las actividades de perforación aún más.

El recorte propuesto de 10 mbd por parte de la OPEP+ para mayo y junio evitará que el mundo pruebe físicamente los límites de la capacidad de almacenamiento y evitará que los precios caigan en un profundo abismo; sin embargo, el recorte se quedará lejos de restablecer el precio de equilibrio promedio entre los países productores, que ronda los 45 dólares por barril.

Hasta ahora, los Estados Unidos, cuya producción ha subido al puesto número uno, superando a los rusos y los saudíes, apenas se comprometió a reducir su producción en 250 mil barriles por día. Pero Washington ha dicho que la producción de EEUU ha estado bajando a medida que los precios del petróleo caen en picada y que todavía se espera que la producción de EEUU caiga en casi dos mbd para el próximo año.

El crudo de referencia mundial Brent actualmente cotiza alrededor de 32 dólares por barril, aproximadamente la mitad de donde comenzó el año, mientras que el crudo de referencia West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos se cotiza alrededor de 23 dólares por barril, casi una caída del 60 por ciento desde el nivel de apertura de enero.

Se pudiera pensar que, para los sauditas, la guerra de precios fue un riesgo calculado. El reino puede producir petróleo más barato que cualquier otro país, por 2.80 dólares por barril, según información de Aramco. No obstante, el reino es muy costoso y Arabia Saudita necesita comerciar el petróleo con un precio promedio de 83 dólares por barril para equilibrar su presupuesto estatal; sin embargo, hasta hace unos días se sentían “tranquilos” pues tienen amplias reservas de divisas para mantener el presupuesto a flote en épocas de vacas flacas.

El mes pasado, el director financiero de Aramco dijo a los inversores que la compañía se sentía cómoda con el comercio de petróleo a 30 dólares por barril. Pero ese es un territorio profundamente incómodo para las naciones productoras de petróleo más pequeñas, entre ellas México (si bien el país contrató coberturas petroleras, éstas cubren sólo el 32 % de la exportación total de crudo), pues necesitan grandes montos de dinero para financiar una batalla de vida o muerte contra el Covid-19.

Un análisis realizado en marzo por la Agencia Internacional de Energía (AIE) sobre el impacto que la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia está teniendo en los países más vulnerables advirtió que, si las condiciones actuales del mercado continúan, los ingresos que los países obtienen del petróleo y el gas caerán en un rango que va del 50 % al 85 % en 2020, alcanzando los niveles más bajos en más de dos décadas.

Figura 2. Desplome de los precios internacionales del petróleo

Fuente: investing.com, 2020

OPEP+

Las medidas que se han comenzado a tomar siguen una lógica que a todas luces es la correcta: reducir la oferta ante una demanda que se desploma junto con los precios. Sin embargo, queda la sensación de que el recorte propuesto por la OPEP+ no será suficiente, y esto eso es algo que los mercados ya han descontado, pues un recorte de producción de 10 mbd aún generaría una producción diaria de 15 millones de barriles en el segundo trimestre de este año. De esta manera, pareciera que la única solución es que todos los países productores se unan para reducir aún más la producción.

Esto implicaría un serio problema pues Rusia, Arabia Saudita y los EEUU tendrían que coordinar una reducción proporcional; sin embargo, para el caso de los EEUU, el gobierno generalmente no controla la producción y son las empresas la que fijan este monto. Si bien las leyes antimonopolio de EEUU prohíben que los productores de petróleo tomen medidas para reducir la producción nacional y aumentar los precios del petróleo, frenar la producción es legal si los reguladores estatales o el gobierno federal establecen niveles de producción más bajos. Por ahora, los productores texanos se reunirán estos días para discutir si reducirán la producción por primera vez en medio siglo.

Además, queda un tema pendiente: el serio problema que representaría un corte aún mayor de producción para las finanzas públicas de los países emergentes y para el pago de las deudas de las empresas petroleras de los EEUU.

 

Ismael Valverde Ambriz
Profesor y estudiante de doctorado en la Facultad de Economía de la UNAM.

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Publicado en: Economía