Las consecuencias del crecimiento económico negativo

Según la RAE, pandemia es una “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. Durante una época de crisis, los mercados y la economía en general no distan mucho de esa definición. Así pues, la economía mundial y la mexicana están en una severa crisis, y con un poco de mala suerte este año no será muy diferente.

Pero, ¿qué es una crisis? La mayoría de los individuos que viven día a día con los recursos extremadamente limitados reconocen sus características inmediatamente: pérdida o no generación de empleos, aumentos en los índices de criminalidad, servicios y bienes públicos de mala calidad o ausentes, y un malestar generalizado por la falta de ingresos suficientes para cubrir las necesidades vitales y aquellas que podrían denominarse “lúdicas”. En términos técnicos y simples, una crisis es una caída del Producto Interno Bruto o un “crecimiento” negativo significativo, entre otros indicadores sociales y económicos con un comportamiento similar.

 

Ilustración: Víctor Solís

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2019 la economía mexicana tuvo una contracción ligera de -0.29 % en términos reales (descontando la inflación). A este escenario se sumó un virus que ha puesto al mundo contra la pared, y he ahí los resultados.

El impacto y la duración pueden ser amplios porque esta crisis es sui generis. Estadísticamente hablando, nuestra economía había alcanzado la parte alta del ciclo económico después de haber crecido poco a lo largo de casi 10 años; el último trimestre con crecimiento interanual negativo se experimentó al final de 2009, en plena crisis financiera internacional. Por tal motivo, una contracción de la actividad económica llegaría más temprano que tarde, pero nadie imaginaba que esta vez sería por efectos de un virus mortal que se expandiría por todo el mundo, parando a todos: desde la pequeña empresa familiar, hasta el corporativo financiero más grande, pasando por escuelas y gobiernos de distintos niveles, a nivel global y por supuesto local. La capacidad del virus de generar temor en extremo —y no es para menos—, provocó que las diversas economías frenaran, como un auto que se impacta contra un objeto sólido. 

A principios de la pandemia, diversas instituciones financieras especializadas ya habían puesto los pronósticos sobre la mesa, desde Banxico con -1.0 %, Citibanamex con -2.6 %, hasta  BBVA con -4.5 % o Scotiabank con -5.7 %. Como puede observarse, los datos no son similares, lo que indica que existía una evidente incertidumbre sobre la precisión y fiabilidad de estas estimaciones, básicamente por dos motivos: aún era temprano para hacer hipótesis sobre el PIB, y las estimaciones se basan en datos pasados que intentan explicar de alguna manera el futuro (uno de los objetivos de la econometría).

En este momento ya se cuenta con más información sobre los efectos de la pandemia sobre el producto nacional.

Crecimiento del PIB, durante 2020

 

I Trimestre

II Trimestre

III Trimestre

IV Trimestre

Crecimiento 2020

 Crecimiento del PIB

-1.4

-18.7

-8.6

-4.3

-8.3

Elaborado con datos del Sistema de Cuentas Nacionales, BIE-INEGI

Es claro que la economía cerró el año con un crecimiento negativo de 8.2 %. Esta cifra  es congruente con los Criterios Generales de Política Económica para el año 2021, que señalan un crecimiento para 2020 desde -10 hasta -7 %, y para 2021 desde 3.6 hasta 5.6 %.

La terrible situación se acompaña de los desempleados, la caída en los ingresos públicos, incertidumbre y ¡delincuencia! Después de la tormenta no vendrá la calma, tenemos que estar preparados para afrontar una situación social difícil en los próximos meses y años; incluso con vacunas que empiezan a aplicarse, aún queda una importante labor por lograr. Según datos del INEGI, la tasa de incidencia delictiva p/c 100 000 habitantes ha mantenido una tendencia al alza desde 2010 hasta 2018. El principal tipo de delito de esta tasa es el robo o asalto en calle o transporte público, pero ¿qué motiva este suceso? Los individuos que cometen esta acción tienen incentivos para cometerlo, eso es claro, intuitivo y lógico. Si el beneficio por cometer un delito es mayor al costo a afrontar por ese mismo delito, éste ocurre; de manera inversa, si el beneficio es menor al costo, éste no sucede. Eso es, en principio, lo que la teoría económica presume que debe ocurrir con base en el denominado “principio marginal”. O así se espera que tome una decisión un individuo racional: asumen riesgos e incurren en actos negativos cuando ven amenazada su estabilidad física, económica, emocional, psicológica, etcétera.

Los individuos que ven mermado su ingreso por la pérdida de empleo tienen que sustentar múltiples necesidades, entre otras alimentar una familia numerosa; una persona debe mantener sus necesidades mínimas y, si no tiene los medios para ello, algunos asumirán los riesgos. Es posible que decidan incurrir en delitos siempre y cuando consideren que los costos de ello no son tan altos, o improbables de afrontar. Cabe aclarar que se están tomando en cuenta únicamente los probables incentivos económicos, cosa muy distinta ocurre con delitos de otra índole cuyos determinantes sociales, psicológicos y de otro orden no tienen como explicación primaria la actividad económica.

Cuando los ingresos caen, los delitos como proporción de la población (tasa de incidencia) aumentan. Sin embargo, la asociación no indica causalidad; también puede interpretarse de manera contraria: un aumento en los niveles delictivos puede resultar perjudicial para la actividad productiva. A continuación puede observarse esta relación.

Incidencia delictiva y crecimiento del PIB 2010-2018

Incidencia delictiva y crecimiento del PIB 2010-2018

Fuente: Elaboración con base en datos del INEGI: Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública; y BIE-Sistema de Cuentas Nacionales de México

Nota: el coeficiente de correlación es -0.81. Se verificó a un nivel de confianza de 95 % que el coeficiente es distinto de cero

Como muestra la gráfica anterior, existe una clara asociación inversa entre delitos y crecimiento de la economía, y se puede afirmar que es relativamente alta. El país está afrontando una crisis económica como nunca antes en su historia reciente. Así pues, vale preguntarse, ¿qué sucederá con otros temas de interés social? ¿Empeorarán o mejorarán? Si el gobierno (en sus tres niveles) desea mejorar el bienestar y la seguridad de sus habitantes, aparte de sus estrategias particulares, tiene que centrarse en que la economía crezca a como dé lugar y que haya una correcta distribución de esos recursos.

Las expectativas positivas son poco alentadoras, pero mientras la salud se conserve, el país podrá seguir adelante.

 

José Antonio Gallegos García
Pasante en Economía por la UNAM.

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Publicado en: Economía

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