Los empleos perdidos y recuperados en México

Quizá el efecto económico más patente de la pandemia provocada por covid-19 es la destrucción de empleos. Alrededor del mundo, la pandemia trajo consigo un éxodo masivo de trabajadores de los mercados laborales. Particularmente afectados fueron aquellos trabajadores que se encontraban empleados en sectores como la industria restaurantera, el entretenimiento, la hostelería y todos aquellos en donde la interacción humana en proximidad juega un papel clave en sus actividades diarias. 

Ilustración: Víctor Solís

La última gran crisis económica sufrida por la economía mexicana, la de 2008-2009, trajo consigo una contracción drástica en el ingreso laboral promedio. Como consecuencia, la proporción de la población que vive con un ingreso laboral por debajo de aquel considerado como el mínimo necesario se incrementó. Dado este antecedente, así como la incidencia diferenciada de la crisis, vale la pena preguntarse si es que la actual crisis está teniendo un efecto similar en el mercado laboral mexicano.

La figura 1 nos da un poco de contexto para contestar esa pregunta. En ella se muestra la distribución del ingreso laboral por hora trabajada para la población mexicana en su conjunto para el primer trimestre de 2020 y para el último trimestre de ese año. Es decir, nos da un retrato de cuánto ganaban por hora trabajada los mexicanos en el momento inmediatamente anterior al inicio de la actual crisis y en la fecha más reciente para la que se cuenta con datos.

Este retrato nos dice varias cosas de la economía mexicana que vale la pena destacar. La primera es que la gran mayoría de los trabajadores mexicanos se encuentra concentrada en la cola izquierda de la distribución de ingresos laborales. Es decir, la gran mayoría de los mexicanos gana muy poco por hora de trabajo. Si queremos ser más precisos, podemos decir que la mitad gana menos de 34 pesos por hora trabajada. El segundo rasgo que es muy obvio en este retrato es que hay una minoría muy pequeña (menos del 1 % de los trabajadores) que gana arriba de 232 pesos por hora trabajada. El tercer rasgo que documenta la gráfica es que esa concentración de la población ocupada en los salarios más bajos no se modificó en el mediano plazo por la pandemia.

Figura 1. Distribución del ingreso laboral por hora de la población ocupada

Panel A: Primer Trimestre de 2020

Panel A: Primer Trimestre de 2020

Panel B: Cuarto Trimestre de 2020

Panel B: Cuarto Trimestre de 2020

Nota: Se imputó el ingreso por no respuesta utilizando el método de imputación múltiple hotdeck. El proceso se encuentra descrito en Campos-Vázques (2011). Se emplearon los factores de expansión para la construcción de la distribución de ingresos laborales por hora trabajada. Se emplea como referencia el valor de la línea de pobreza extrema reportado por Coneval para los ámbitos urbano y rural, dividiéndolo entre 40 con el fin de obtener su correspondencia por hora, asumiendo un empleo de 40 horas. La línea negra representa la mediana de la distribución.
Fuente: Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo

Esto tiene una implicación importante de cara a la destrucción de empleos observada como consecuencia de la pandemia: los empleos perdidos que no se han recuperado tenían una remuneración por encima de los 32 pesos por hora trabajada. A la vez, los datos muestran que la parte más alta de la distribución sigue recibiendo salarios semejantes a los observados antes de la pandemia. Dicho de otra forma: la pérdida de empleos a causa de la pandemia que aún subsiste en la economía mexicana se concentró en la parte intermedia-superior de la distribución de ingresos laborales.

Una forma de identificar en qué segmento de la distribución ocurrió la mayor parte de la pérdida de empleos es ordenar a los trabajadores de acuerdo al monto que su ingreso laboral representa del monto de recursos considerado como mínimo necesario en México. Ese monto es la línea de bienestar mínimo, o la línea de pobreza extrema, la cual representa el costo de una canasta alimentaria por persona al mes.1 Dado que las personas trabajan un diferente número de horas, para fines del ordenamiento dividimos esta línea de pobreza por 40 horas por 4.3 semanas, con el fin de obtener el monto por hora comparable con el ingreso por hora trabajada.

Ese proceso nos arroja la distribución que se muestra en la figura 2. En ella se puede observar que la mayor parte de la población trabajadora recibe un ingreso entre una y cuatro veces el monto de la línea de pobreza extrema. Aunado a ello, es posible observar que cerca de dos millones de trabajadores (4 % de la población trabajadora) reciben un ingreso por debajo de la línea de pobreza extrema. Esta es una expresión mucho más clara de la precariedad que prevalece en el mercado laboral mexicano.

La gráfica muestra la distribución para el primer, tercer y cuarto trimestre de 2020. Esto nos permite observar en qué tramo de la distribución seguían faltando empleos en el cuarto trimestre de 2020 respecto a lo observado en el primer trimestre del mismo año. Por tanto, nos permite ubicar los empleos que aún no se recuperan y los que ya se recuperaron.

Por el lado de los empleos recuperados, es claro que los localizados a ambos extremos (los más cercanos y los más alejados a la línea de pobreza extrema) se encuentran en niveles cercanos a los observados antes de la pandemia. Los que todavía permanecen sustancialmente por debajo de lo observado antes de la pandemia son aquellos ubicados en los segmentos intermedios de la distribución. Cerca de dos millones de empleos con una remuneración de entre tres y cinco veces la línea de pobreza extrema siguen sin recuperarse. De persistir este cambio en la estructura de la distribución del ingreso laboral, se tendría un proceso de mayor polarización en términos de ingreso.

Figura 2. Total de empleos por nivel de ingreso en términos de la línea de pobreza extrema

Total de empleos por nivel de ingreso en términos de la línea de pobreza extrema

Nota: Se imputó el ingreso por no respuesta utilizando el método de imputación múltiple hotdeck. El proceso se encuentra descrito en Campos-Vázques (2011). Se emplearon los factores de expansión para la construcción de la distribución de ingresos laborales por hora trabajada. Se emplea como referencia el valor de la línea de pobreza extrema reportado por Coneval para los ámbitos urbano y rural, dividiéndolo entre 40 con el fin de obtener su correspondencia por hora, asumiendo un empleo de 40 horas.
Fuente: Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo

En la figura 3 se desagrega el resultado anterior de acuerdo al sexo del trabajador. Lo que se observa es que en ambos casos el mayor faltante de empleos se encuentra en el segmento intermedio de la distribución. Sin embargo, una diferencia importante es que mientras que para los hombres el resto de segmentos de la distribución regresó a los niveles prepandemia, en el caso de las mujeres éste no es todavía el caso. Esto es indicativo de que la recuperación de empleos masculinos está siendo más acelerada que la de plazas laborales ocupadas por mujeres, las cuales de por sí ya participaban menos en el mercado laboral mexicano.

Figura 3. Total de empleos por nivel de ingreso en términos de la línea de pobreza extrema

Panel A: Hombres

Panel A: Hombres

Panel B: Mujeres

Panel B: Mujeres

Nota: Se imputó el ingreso por no respuesta utilizando el método de imputación múltiple hotdeck. El proceso se encuentra descrito en Campos-Vázques (2011). Se emplearon los factores de expansión para la construcción de la distribución de ingresos laborales por hora trabajada. Se emplea como referencia el valor de la línea de pobreza extrema reportado por Coneval para los ámbitos urbano y rural, dividiéndolo entre 40 con el fin de obtener su correspondencia por hora, asumiendo un empleo de 40 horas.
Fuente: Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo

Este análisis no puede sino considerarse un análisis de corto o mediano plazo, en tanto que la pandemia sigue con nosotros. Sin embargo, incluso en un intervalo de tiempo tan corto ya es posible observar algunas características preocupantes en el patrón de recuperación de empleos. Por un lado, la recuperación parece no estar ocurriendo al mismo paso para hombres y mujeres, siendo más rápida para los primeros. En términos generales, los empleos que aún no se han recuperado son aquellos con remuneraciones ligeramente por encima de la mediana. Es decir, los ubicados en la parte central de la distribución de ingresos laborales. De persistir esta tendencia, se incrementaría la polarización del mercado laboral y con ello se enraizaría incluso más la estructura precaria del mercado laboral que experimenta la gran mayoría de los trabajadores mexicanos.

 

Luis Ángel Monroy-Gómez-Franco
Estudiante del doctorado en economía del Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.


1 Ver Coneval, Medición de la pobreza.

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Publicado en: Economía

Un comentario en “Los empleos perdidos y recuperados en México

  1. Excelente artículo. El empleo formal se reduce como % del empleo total porque el gobierno mexicano promueve el empleo informal: De allí saca cuotas que no reporta en ningún lado, pero si recibe o usa.

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