Los otros datos de pobreza

La historia que se empeñó en contar la administración del expresidente Peña Nieto es la de un cierre de sexenio que finalmente redujo la pobreza y aumentó sus logros frente a la pobreza extrema. Ante esta narrativa, el inicio del gobierno del presidente López Obrador luce por demás catastrófico. Otros datos, sin embargo, moderan esta valoración, aunque subrayan el alarmante infortunio que se ha vivido en los últimos cinco años.

Ilustración: Víctor Solís

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) midió la pobreza de 2020 actualizando su método, que casi no había cambiado en una década, y rehizo los cálculos de 2018 con tales ajustes. Sin embargo, excluyó otros años, impidiendo poner en perspectiva los cambios recientes. Otra forma de estimar la pobreza actual es con el método anterior, hasta donde esto es posible, y así apreciar 2020 en un contexto más amplio. Este ejercicio nos da los otros datos de pobreza.

Conocer las reformas normativas y las mejoras técnicas en los nuevos lineamientos de medición para 2020 ayuda a entender los otros datos. Los cambios afectan los cálculos de tres de las seis carencias sociales fundamentales (alimentación, salud, educación seguridad social, y materiales y servicios de la vivienda) y los umbrales de ingreso que definen la pobreza.

Lo anterior, sin embargo, no altera considerar como pobre a quien tiene un ingreso inferior a la línea monetaria de pobreza y al menos una carencia, y como pobre extremo a alguien con ingresos menores a la línea de pobreza extrema y al menos tres carencias. Son vulnerables por ingreso quienes no superan la línea de pobreza, pero no tienen carencias, y vulnerables por carencias los que sufren alguna, pero su ingreso rebasa la línea de pobreza.

El primer cambio en los lineamientos de medición introdujo para 2020 requisitos mayores para no caer en rezago educativo. Ahora la asistencia escolar debe ser hasta los 21 años y la educación media superior es obligatoria, cuando anteriormente sólo era considerada la asistencia hasta los 15 años y como obligatoria la educación secundaria.

La segunda modificación para 2020 relajó los requerimientos de los trabajadores subordinados para considerarse con seguridad social con sólo reportar acceso a la salud. Sin embargo, se adicionó el requisito de que, en caso de recibir una pensión no contributiva, ésta sea superior a la línea de pobreza extrema.

El tercer ajuste para 2020 agregó condiciones para librar la carencia de alimentación. Además de cumplir con lo estipulado por la Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria —requisito anterior—, se sumó una medición del consumo de alimentos nutritivos y de calidad en doce grupos de sustento.

Por el lado de las líneas de pobreza, se actualizó su nivel revisando los patrones de consumo y los aportes nutricionales de los alimentos de acuerdo a información más reciente. Esto significa que para superar las líneas de pobreza y de pobreza extrema para 2020 se requiere un mayor ingreso real que para los años anteriores.

Adicionalmente, para 2020 se dejó de usar la estimación del ingreso proporcionada por el Inegi y se usaron los datos recabados en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Aquí, cabe recordar que desde 2015 el cambio de procedimiento de captación del ingreso lo hizo incomparable con el de levantamientos previos de esta información, lo que se remedió parcialmente con estimaciones basadas en el ingreso laboral.

En suma, los estándares usados de 2008 a 2018 son menos exigentes para considerar a alguien sufriendo carencias sociales, así como al calcular las líneas monetarias de pobreza. Desafortunadamente, este método sólo puede replicarse con información directa de los ingresos a partir de 2015, pues las estimaciones de ingreso para 2020 no son públicas y no se pueden usar como base.

Información con este método fue analizada previamente en nexos para contener el optimismo sobre la evolución de la pobreza al término de la administración del expresidente Peña Nieto. Ahora, ésta permite que los primeros años del gobierno del presidente López Obrador se pongan en la perspectiva del último lustro (ver cuadro) y destacar tres elementos.

 

Porcentaje de la población total

Población
(millones de personas)

2015

2016

2018

2020

2015

2016

2018

2020

Pobreza y vulnerabilidad

Pobreza

36.7 %

39.8 %

37.3 %

39.8 %

44.5

48.8

46.6

50.4

-Pobreza moderada

30.8 %

33.5 %

31.1 %

32.4 %

37.4

41.0

38.8

41.1

-Pobreza extrema

5.9 %

6.3 %

6.2 %

7.4 %

7.0

7.7

7.8

9.4

Población vulnerable por ingresos

5.5 %

5.0 %

5.6 %

6.2 %

6.6

6.2

7.0

7.8

Población no pobre y no vulnerable

23.9 %

21.3 %

23.1 %

23.0 %

29.0

26.1

28.9

29.1

Bienestar, población con ingreso menor a:

Línea de pobreza extrema

12.2 %

13.5 %

13.0 %

15.2 %

14,.2

16.6

16.3

19.2

Línea de pobreza

42.1 %

44.8 %

42.9 %

45.9 %

51.1

54.9

53.6

58.2

Fuente: Cálculos propios con datos del Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015 y la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos 2016, 2018 y 2020

El primero es que el aumento en la pobreza sufrido entre 2018 y 2020 equivale a haber vuelto a la proporción de población pobre que se tenía en 2016. Las manecillas del reloj del combate a la pobreza han regresado cuatro años al perderse el avance que se tuvo entre 2016 y 2018. Este desempeño es peor que el que registran las cifras oficiales del Coneval, pues con ellas la pobreza se elevó 2 puntos porcentuales entre 2018 y 2020, mientras que los otros datos muestran un aumento de 2.5 puntos.

Lo segundo a destacar es que la pobreza extrema aumentó prácticamente de forma ininterrumpida. Si bien entre 2016 y 2018 hubo una pequeña reducción en el porcentaje de población en pobreza extrema, el total de personas que la sufren no ha dejado de aumentar desde 2015. Cabe mencionar que con la información oficial del Coneval el aumento en la pobreza extrema es de 1.5 puntos porcentuales de 2018 a 2020, mientras que, con la ahora presentada, este incremento es de 1.2 puntos.

Finalmente, es de llamar la atención que la población no pobre ni vulnerable —es decir, la que se encuentra sin carencias y con ingreso por arriba de la línea de pobreza— ha tenido una mínima afectación, manteniéndose su porcentaje por arriba del que existía en 2016. En términos del total de personas, este grupo ha aumentado constantemente su magnitud desde ese año. Esta situación se confirma para el periodo 2018-2020 con las cifras oficiales del Coneval.

Manteniendo una forma alternativa de comparabilidad, las cifras muestran que, aunque el aumento reciente en la pobreza es más preocupante, no alcanza el alarmante incremento observado de 2015 a 2016; en suma, que la pobreza extrema demanda una atención que desde tiempo atrás no ha tenido, y sigue sin tener, y que esto último se combina con la persistencia de una población no pobre ni vulnerable, lo que es un camino seguro a una mayor polarización social.

Los otros datos, que bien haría el Coneval en refinarlos y hacerlos públicos, podrán acentuar menos la tragedia de los últimos años al resaltar que son parte de una calamidad más amplia, pero tal cosa no puede ser consuelo ni ser refugio para la complacencia con la presente política social.

 

Rodolfo de la Torre
Coordinador Especialista en Desarrollo Social con Equidad del Centro de Estudios Espinosa Yglesias

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Publicado en: Economía