Cuando hablamos de la relación entre desigualdad y representatividad es necesario comprender el peso que tienen las preferencias en políticas públicas de actores como las élites económicas, el ciudadano promedio, o los grupos de interés. Cuando las preferencias de uno de estos actores tienen un mayor peso, las políticas públicas tienden a materializarse de acuerdo a las expectativas de este grupo.
Y al contrario, si uno de estos actores tiene el suficiente peso en legislaciones y hechura de políticas y deciden que no se realicen ni leyes ni acciones del Estado, muy probablemente no sucederán. Esto es, desde la óptica de la ciencia política, desigualdad en la representatividad que tienen los diversos actores. De esta manera, el medio para lograr una mayor igualdad, es armonizar las preferencias de todos, y que los actores tengan un peso más equitativo.
Problemas como la desigualdad económica —o la brecha entre ricos y pobres—, necesariamente requieren que las preferencias de la élite económica y el resto de la sociedad se concilien. Así, podríamos optar por llevar a cabo una reforma al sistema tributario para que sea más progresivo y, con las contribuciones más grandes, poder concretar la acción estatal que reduciría otras desigualdades.
En palabras más sencillas, hay desigualdad política cuando los intereses y preferencias de los diversos actores no se ven representados igualitariamente. Y para reducir grandes problemas estructurales como la desigualdad económica, se requiere primero la propia reducción de la desigualdad política.

Ilustración: Patricio Betteo
En febrero de 2020 se publicó una investigación (Raymundo Campos et al. 2020) que indica cómo percibimos la desigualdad en México. En esta investigación los mexicanos percibimos una desigualdad alrededor de 0.56 en el coeficiente de Gini,1 cercana en realidad a los niveles que tenemos según el Banco Mundial. Pero también los mexicanos deseamos un Gini de 0.31, parecido al de Canadá o países nórdico-europeos (Alice Krozer, 2020). Sin embargo, no todos estamos dispuestos a contribuir progresivamente para que esto suceda.
De acuerdo a Alice Krozer, en México los pobres están dispuestos a contribuir en impuestos el doble que los ricos. Es decir, los primeros quisieran contribuir por lo menos con un 15% de su ingreso, mientras que los segundos apenas un 7.5 %. Esto es preocupante porque las preferencias de la élite indican un sistema fiscal regresivo, que en lugar de disminuir la desigualdad vertical la podría agravar.
Pensemos que las preferencias de la mayoría, en este caso del ciudadano promedio, son las que definen el policy making —o hechura de las políticas—. Las personas quisieran que los ricos o gente con ingresos altos destinen hasta un 50 % de su ingreso, mientras que los pobres quisieran pagar hasta el 30 %. Esto nos dice que las preferencias promedio son más progresivas. Pero ¿qué pasa si se aplicara a una redistribución real en México según las tasas de impuestos que prefieren las personas? En realidad, la desigualdad no cambiaría mucho. Obtendríamos un Gini alrededor de 0.40 y 0.50 puntos.
El papel que juega la información en este contexto tiene mucho peso. Por un lado, parece que los mexicanos no conocen mucho sobre el tema de desigualdad. Esto se puede explicar por la cultura política: a los ciudadanos no les interesa la política o son ignorantes sobre las políticas públicas y su hechura. Así, no cuentan con la información completa para saber qué políticas apoyar y se dejan formar una opinión desde agentes externos.
No obstante, un hallazgo sustancial de un estudio en Estados Unidos (M. Gilens, B. Page, 2014) fue que el conocimiento sobre las políticas tiende a crecer con la riqueza y el estatus. Hablan incluso de una “tercera cara del poder”, que es la habilidad de la élite para formar preferencias a través de medios de comunicación o marketing en general.
Entonces concluimos que las preferencias igualitarias no se traducen en sociedades igualitarias por el papel de la élite económica, ya que su disposición a contribuir fiscalmente es opuesta a la del ciudadano promedio. Además, los autores indican que la élite económica tiene más influencia en el policy making que el resto de la población.
Y no es gratis. Mucha de esta influencia se deriva de la corrupción, la inversión que hacen los empresarios en las campañas políticas (como financiamiento ilícito) implica el abandono de los intereses de los gobernados para satisfacer intereses de los más ricos. Ejemplos de esto en México serían el monexgate, “los amigos de Fox”, o el caso predilecto de Odebrecht en la campaña del ex presidente Enrique Peña.
¿Cómo podemos resolver esto? Hay estudios (Londoño-Vélez, 2020; Gautam, 2019) que indican que la exposición de los más ricos a ambientes de pobreza y desigualdad favorece a que tomen decisiones en pro de políticas más redistributivas. O en otras palabras, que cambien sus preferencias y las armonicen con las preferencias del ciudadano promedio. Con esto podríamos crear un nuevo pacto fiscal desde la solidaridad.
Recientemente, Oxfam México publicó un estudio llamado “Mundos paralelos” en el que nos ilustra sobre cómo las personas ricas y pobres de la Ciudad de México no comparten espacios públicos, recreativos, educativos y laborales en la mayor parte de sus vidas. Conocer esto es crucial porque nos podemos dar una idea de qué tan conciliadas están las preferencias entre el ciudadano promedio y la élite económica.
Urge compartir espacios públicos y hacer más accesibles los privados. De esta manera, ricos y pobres no sólo compartirían el poder de la información, así como el conocimiento mayor que tienen los ricos en torno a las políticas y su hechura, sino que coincidirían en una mejor distribución de la riqueza y, por ende, la desigualdad política que yace en la representatividad se tendría que empezar a reducir por sí sola.
Francisco Javier Vega Oviedo
Politólogo.
Referencias
Campos, Raymundo et al. (2020). Perceptions of inequality and social mobility in Mexico, Francia: AFD.
Casar, Ma. Amparo, (2018). Dinero bajo la mesa. Financiamiento y gasto ilegal de campañas políticas en México, México: MCCI.
Krozer, A. (11 de junio de 2020). La (ir)responsabilidad fiscal de las élites. Nexos. México.
Londoño-Vélez, Juliana, (2020). Diversity and redistributive preferences, USA: UCLA.
Rao, Gautam, (2019). Familiarity does not breed contempt: generosity, discrimination and diversity in Dehli schools, USA: Harvard.
1 El coeficiente de Gini, con valores entre 0 y 1, donde 0 es una sociedad perfectamente igualitaria, y 1 donde una persona acumula toda la riqueza y el resto nada.