Sócrates fue el primer mártir del conocimiento, cuentan las narrativas. Al dársele la opción entre la cicuta y el ostracismo, éste eligió el primero. ¡Idea o muerte! Venceremos. O quizá, a veces pienso, la idea del ostracismo le resultó insoportable. Entre la muerte física y la muerte social, el filósofo optó por la primera. Los seres humanos son seres sociales.