La decisión de mantener el diálogo abierto entre México y China provee un poco de certidumbre frente al desafío que significa la presidencia Trump. Es una muestra de la madurez de la relación sino-mexicana. De igual manera, resulta confortadora la decisión de ambos gobiernos de crear un fondo conjunto de inversión que ayude a desarrollar cadenas de valor mutuamente beneficiosas y que provean empleos en ambos lados del océano pacífico.