Sociedad

La nobleza de lo maligno o una posible reivindicación del diablo

La incidencia del Estado en la vida privada de las personas es innegable. Sin embargo, en este sistema de poder participan también la Iglesia e intereses privados, produciendo mecanismos de control que reprimen la sexualidad y sus expresiones. Aun cuando esta influencia no sea expresa o directa, al estar tan cercana a la práctica político-legislativa, quebranta el modelo del Estado laico, y excede los límites de la tolerancia de la sociedad en cuanto a quiénes pueden decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad.