¿Ser humano consiste en responder maquinalmente que “es indispensable que el titular de la cuenta –hospitalizado y entubado a causa de una neumonía– acuda a la sucursal bancaria para corroborar su identidad y entregarle su reporte de movimientos”? ¿En mentarle la madre al conductor del vehículo que nos antecede, sabiendo que no puede moverse porque el semáforo está en rojo? ¿O en contar un chisme sólo por diversión?
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La otra cara de la nueva revolución industrial
Computadoras que harán tareas contables y administrativas, automóviles que no requieren un conductor humano, ingeniería genética, supermercados sin cajas ni cajeros. Una tras otra, las noticias de nuevas tecnologías disruptivas abarcan encabezados y nos recuerdan que ese futuro de ciencia ficción que parecía distante nos alcanza a una velocidad que no esperábamos. Ésta es una nueva revolución industrial que se mueve a velocidades no vistas en las anteriores.