El actual régimen ya sabía de antemano los problemas centrales del país en cuanto a su economía: la pobreza, la desigualdad, la precarización laboral. Pero hasta ahora había hecho caso omiso a las exigencias de adaptabilidad y de asimilación de intereses sociales –algo que Huntington consideraba fundamental en cuanto a grado de gobernabilidad. Parece, no obstante, que las aparentes intenciones del PRI por reinventarse han surgido demasiado tarde. Aunque habremos de averiguarlo, finalmente, en las elecciones del próximo año.