México ha olvidado lecciones fundamentales de su propia historia y sus éxitos y fracasos en el camino hacia el desarrollo, como fue la creación de la seguridad social en los años cuarenta. Hoy seguimos retrayendo al Estado de las actividades que hacen que la economía crezca, con una inversión pública históricamente baja, con un gobierno que no busca hacerse de los recursos fiscales que requiere para poder ofrecer servicios de calidad y para poder hacerle frente a los retos que tiene por delante, si es que algún día desea ser un país desarrollado.