Economía · Sociedad

Salvar a la vaquita marina

Salvo su gran carisma, la vaquita tiene todos los contras. Su proceso reproductivo es muy lento y, en consecuencia, su tasa de natalidad es bajísima. Su valor en algún mercado de pesca es cero, por lo que no hay agentes económicos buscando preservarla más allá del valor de exhibición. Y, en cambio, su vecina, la totoaba, vale tanto en los mercados asiáticos que a sus pescadores poco les importa capturar accidentalmente vaquitas.