Una crisis desigual

El SARS-CoV-2 trajo consigo una caída generalizada en la actividad económica mundial de la cual ni México ni el resto de los países se han recuperado. Y si bien algunos indicadores apuntan a que una incipiente y lenta recuperación de la economía está en marcha, lo cierto es que aún estamos lejos del punto en el que estábamos a inicios de 2020. A esto hay que agregar que, en países como México, en donde la distribución de recursos económicos y de oportunidades es sumamente desigual, los efectos de una crisis dependen de la posición en la distribución del ingreso en la que se encuentre una persona. Gracias a la publicación de los microdatos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondientes al tercer trimestre de 2020, podemos tener una primera imagen de quiénes han sido los más afectados por la presente crisis económica. Y se trata de una imagen francamente desalentadora.

Ilustración: Víctor Solís

En la gráfica 1, la línea roja muestra el cambio porcentual en el ingreso laboral promedio de cada uno de los cincuentiles de la distribución de ingreso laboral en México entre el primer y el tercer trimestre de 2020. Cada cincuentil representa a 2 % de la población mexicana, en donde el cincuentil uno corresponde al 2 % de menores ingresos laborales y el cincuentil 50 representa al 2 % de mayores ingresos laborales de todo el país. La línea azul sirve como punto de comparación, pues corresponde a lo ocurrido entre el primer trimestre de 2008, y el segundo trimestre de 2009. Es decir, corresponde a lo ocurrido durante la crisis económica de 2008-2009.

Gráfica 1

Gráfica 1. Incidencia distributiva de dos crisis 2008-2009 y 2020

Claramente la actual crisis económica ha afectado en mayor medida a la población de menores ingresos en el país, mucho más de lo que la “Gran Recesión” de 2008-2009 le afectó. Alrededor de cuatro de cada 10 mexicanos y mexicanas vieron caer el ingreso laboral de su hogar en, al menos, 10 % en tan sólo medio año, mientras que la población de mayores ingresos experimentó una caída mucho menor en sus ingresos laborales. Es decir, los más afectados son los segmentos de la población de menor ingreso, mientras que los menos afectados hasta el momento han sido los hogares de mayores ingresos.

Esto va en línea con el efecto de las pandemias modernas en distintos países, como bien señala Diego Castañeda en su libro próxima publicación Pandenomics: Una introducción a la historia económica de las grandes pandemias (UNAM | Malpaís). A diferencia de lo que ocurrió durante la peste negra en la Edad Media y el Renacimiento, las pandemias modernas son una fuerza desigualadora más que igualadora, y todo parece que en el caso de la pandemia de covid-19 seguirá el mismo patrón en el caso mexicano. Esto se debe a que las actividades realizadas por la población de mayores ingresos se encuentran más protegidas de las disrupciones económicas que traen consigo las pandemias cuando se les compara con las actividades realizadas por el resto de la población.

Un ejemplo de esto es la posibilidad de realizar teletrabajo. Esto es, de realizar las actividades laborales fuera del lugar de trabajo usual. La posibilidad de realizar teletrabajo se ha vuelto crucial durante la pandemia pues permite que, aun en condiciones de distanciamiento social, las actividades se sigan llevando a cabo, preservando con ello la fuente de empleo y protegiendo el nivel de ingreso de los empleados. En el caso mexicano, la proporción de la población que es capaz de realizar teletrabajo aumenta conforme uno va subiendo en la escala de ingresos, por lo que la protección que implica el teletrabajo no está disponible para la población de menores ingresos.1

Gráfica 2

Gráfica 2. Evolución de la pobreza laboral en México 2005-2020

Si bien la gráfica 1 nos muestra que en términos relativos los que más han perdido durante esta crisis son las personas que habitan en los hogares de menores ingresos, vale la pena señalar que este deterioro relativo es también un deterioro en términos absolutos. Como muestra la gráfica 2, el porcentaje de personas que habita en hogares cuyo ingreso laboral por habitante es menor a la línea de pobreza extrema se incrementó de 35 % de la población nacional a 44 % de la población del país entre el primer y el tercer trimestre de 2020, poniéndole en el máximo histórico desde que se levanta la ENOE.

Además de este incremento en el número de personas en pobreza laboral, la pandemia ha traído consigo un empobrecimiento de quienes ya se encontraban en una situación de pobreza. Esto se puede apreciar en la línea roja de la gráfica 2, que indica el porcentaje de personas que habita en hogares que no recibieron ningún ingreso laboral. Otro indicador en ese sentido es la evolución de la intensidad de la pobreza, descrita en la gráfica 3 por la brecha cuadrática de la pobreza o FGT(2). Este indicador mide la distancia promedio entre el ingreso de cada una de las personas en pobreza y el ingreso correspondiente a la línea de pobreza, ponderando con mayor peso las distancias más grandes. Es decir, dando un mayor peso a los más pobres.

Gráfica 3

Gráfica 3. Intensidad de la pobreza laboral

El indicador en cuestión toma valores entre cero y uno. Mientras más cerca de uno se encuentre, indica que la distancia promedio entre el ingreso de una persona en pobreza y el ingreso correspondiente a la línea de pobreza es mayor. Es decir, indica una mayor intensidad en la pobreza. Al igual que el resto de los indicadores, en este caso también es posible apreciar que el efecto de la actual crisis sobre los más pobres es mucho mayor que el que tuvo la crisis de 2008-2009. No sólo hay más pobres en términos de ingreso laboral que antes de la pandemia, sino que quienes ya se encontraban en situación de pobreza han visto sus condiciones deteriorarse.

Vale la pena resaltar que el deterioro en condiciones de vida que reflejan esta serie de indicadores no sólo se trata de un incremento sustancial, sino que tuvo lugar en un periodo de tiempo muy breve (seis meses). Esto agrava los posibles impactos sociales de este deterioro al no poder ser atenuado por mecanismos compensatorios tanto privados como públicos.

Es importante señalar que todos los cálculos presentados se basan en la información disponible en la ENOE, por lo cual conciernen exclusivamente a la dinámica que ha seguido el ingreso laboral en México. Es decir, los efectos de las respuestas de política pública en términos de transferencias directas a las personas no están considerados en este análisis, ya que no se cuenta con información que permita ese tipo de análisis.2 Sin embargo, para que el ingreso disponible de las familias más pobres no se vea afectado por el desplome del ingreso laboral es necesario que las transferencias hechas por el gobierno, o el desahorro de los hogares, sean de la misma magnitud. Dada la magnitud de la caída del ingreso laboral, es difícil considerar que esto ocurrirá.

Por último, es importante señalar que, si bien en el agregado ya hemos empezado a ver una recuperación tenue en la economía, no es del todo claro que ésta se traslade de forma inmediata al ingreso de los más pobres. De hecho, la experiencia de la crisis de 2008-2009 nos indica que las condiciones del mercado laboral en términos de ingreso para este grupo de la población no se recuperaron del todo sino hasta 10 años después. En una economía como la mexicana, cualquier análisis de la recuperación de la actual crisis necesariamente tiene que ir más allá del comportamiento de los promedios y de las cifras agregadas. De otra forma, de nuevo se caerá en el error de creer que una recuperación del agregado se está trasladando a una recuperación para todos.

 

Luis Ángel Monroy-Gómez-Franco
Estudiante del doctorado en economía del Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.


1 Para un análisis más detallado sobre el teletrabajo en México, ver Monroy-Gómez-Franco, Luis (2020) “¿Quién puede trabajar desde casa? Evidencia desde México” Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Documento de Trabajo #06/2020

2 Esta información estará disponible el próximo año que se publiquen los microdatos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares 2020, levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Dicha encuesta contiene información de todas las fuentes de ingreso de las personas, no sólo sobre el ingreso laboral como ocurre con la ENOE.

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Publicado en: Economía