Si bien la desigualdad de ingresos se ha colocado en el centro del debate económico mexicano1 y mundial, no ha ocurrido lo mismo con la desigualdad de oportunidades, aun cuando ambas están relacionadas. Ejemplo de ello es que la desigualdad de ingresos en una generación genera desigualdad de oportunidades en la siguiente, si no hay un mecanismo que deliberadamente busque que exista la segunda. Pues quienes tienen mayores ingresos tienen mayores recursos para procurar el bienestar material y el desarrollo de sus hijos que aquellos que tienen bajos ingresos, redundando en un mayor número de oportunidades para los primeros. Esto implicaría que los resultados de vida no dependerían tanto del esfuerzo propio, sino de las condiciones iniciales.

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Una de las razones por las cuales la desigualdad de oportunidades no está en el centro del debate público se debe a que no se cuenta con tanta información sobre el tema, ya que se requiere información en varios puntos del tiempo. Para el caso mexicano, las principales fuentes de información han sido las Encuestas de Movilidad Social levantadas por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias y trabajos académicos sobre el tema. Este año se han unido dos publicaciones a la lista: el “Informe sobre Desarrollo Humano México 2016. Desigualdad y Movilidad” publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el informe realizado por Raymundo Campos Vázquez, académico de El Colegio de México, “Promoviendo la Movilidad Social en México: Informe de Movilidad Social 2015”. Vale la pena hablar en conjunto de ambos documentos, pues proveen visiones complementarias sobre la desigualdad de oportunidades en el país.

El principal objetivo del informe del PNUD es identificar la magnitud de las diferencias en términos de salud (entendida como la esperanza de vida al nacer), educación (años de escolaridad de adultos mayores a 25 años y años de educación esperados por edad de los más jóvenes), y el ingreso (PIB per cápita del estado/municipio) entre estados/municipios en el presente, así como analizar su comportamiento histórico e identificar los elementos que bloquean una mejora en esos rubros. Es decir, el informe está interesado en identificar si es que en términos de salud, educación e ingreso se han igualado las oportunidades en todo el país.

El primer resultado interesante del reporte es que de 1950 al 2010 se han reducido las desigualdades en términos de esperanza de vida, educación e ingreso entre las entidades federativas del país (Gráfico 1). En particular, se observa que la diferencia en años de vida y en años de educación son las que más se redujeron en dicho periodo, y que dicha disminución fue sostenida. Vale la pena señalar que esta reducción en la desigualdad entre estados fue fruto de un proceso de convergencia hacia arriba. Es decir, aquellas entidades con la menor esperanza de vida y con el menor número de años de educación vieron incrementar ambas variables más rápido de lo que se incrementaron en los estados con mayores niveles, incluso cuando en estos últimos también aumentaron.

Sin embargo, lo observado en términos de ingresos no coincide con lo observado en las otras dos dimensiones. Es posible observar que entre 1950 y 1980 la desigualdad de ingresos entre estados se redujo, pero que de 1980 a 2010 ha permanecido casi invariable como proporción de la desigualdad observada en 1950. De hecho, la desigualdad de ingresos entre estados fue mayor en 2010 que en 1980. El informe además reporta que no sólo no se observa convergencia entre los estados en materia de ingreso, sino que al interior de algunos estados (por ejemplo, Oaxaca, Guerrero y Chiapas, los más pobres del país), los municipios de mayor ingreso per cápita crecen más rápido que los de menor ingreso. Esto implica que los municipios más pobres se quedan cada vez más rezagados respecto al resto del país.

Gráfico 1: Desigualdad observada en las dimensiones de salud, educación e ingresos tras la movilidad observada por entidad federativa, 1950-2010

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Fuente: Basado en Gráfica 2.1 de PNUD (2016) “Informe sobre Desarrollo Humano México 2016. Desigualdad y Movilidad”, México: Organización de las Naciones Unidas, pp. 37. Nota: Cada una de las barras representa el porcentaje que representa la desigualdad observada en cada uno de los años respecto de la desigualdad observada en 1950.

Si se ha observado una convergencia en los niveles de educación y de salud entre los estados, ¿hoy en día México es un país en donde las condiciones de inicio en la vida siguen siendo determinantes principales del alcance en términos de estatus económico de las personas? La información sobre ingreso parece apuntar que no es así. El Informe sobre Movilidad Social 2015 proporciona información que ayuda a responder a esa pregunta de forma más concluyente. El gráfico 2 reproduce la matriz de transición reportada en dicho informe.

Gráfico 2: Movilidad en nivel socioeconómico

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Fuente: Figura 2.1 de Campos Vázquez, Raymundo M. (2016). “Promoviendo la Movilidad Social en México: Informe de Movilidad Social 2015”. El Colegio de México, pp.11. Nota: La figura muestra el porcentaje de la muestra en cada quintil de riqueza de acuerdo con el quintil de riqueza en que se encontraba su hogar de origen.

La gráfica se lee de la siguiente manera: cada una de las columnas representa 20% de la población total en localidades urbanas,2 ordenada de menor a mayor riqueza en el hogar en que habitaba la persona a los 14 años. Cada segmento de color muestra la proporción que representan los individuos de ese 20% original de acuerdo a la posición que ocupan en la distribución de riqueza correspondiente a 2015. Por ejemplo, 36% de los individuos que a los 14 años vivían en el 20% de hogares más pobres, en 2015 siguen viviendo en el 20% de hogares más pobres. Y sólo 9.5% de los individuos que a los 14 años vivían en hogares ubicados en el 20% de hogares más pobres, vivían, en 2015, en hogares pertenecientes al 20% más rico.

De esta forma, el gráfico muestra que tan factible es que un individuo llegue a una posición socioeconómica diferente a la que tenía a los 14 años. En un escenario de movilidad perfecta (que sería cercano a una sociedad plenamente meritocrática) todos los segmentos de color deberían corresponder al 20%. Es decir, independientemente de la posición que ocupaba el hogar de origen de una persona, todas tienen la misma probabilidad de alcanzar la parte más alta de la distribución, o la más baja. Claramente eso no es lo que ocurre en las zonas urbanas de México. En ellas, resulta muy poco probable que alguien nacido en el 40% de la población más pobre llegue a la parte más alta de la distribución. Mientras que quienes nacen ahí tienen una alta probabilidad de permanecer ahí en su vida adulta.

De cara a lo que se observa en el informe de PNUD vale la pena preguntarse si la riqueza del hogar de origen está relacionada con el logro escolar alcanzado. El informe de movilidad 2015 muestra que sí existe una relación (Gráfico 3).

Gráfico 3: Nivel educativo alcanzado por nivel de riqueza del hogar de origen

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Fuente: Figura 2.5 de Campos Vázquez, Raymundo M. (2016). “Promoviendo la Movilidad Social en México: Informe de Movilidad Social 2015”. El Colegio de México, pp.15. Nota: La figura muestra el porcentaje de la muestra en cada nivel académico de acuerdo con el nivel académico máximo alcanzado por alguno de sus padres y el género.

Si bien como documenta el informe de PNUD, el nivel de años de escolaridad promedio se ha incrementado en el tiempo, en buena parte debido al crecimiento de la cobertura, hay un patrón de segmentación por ingreso en el acceso a la educación superior. Esto contribuiría a explicar el patrón observado en el Informe del PNUD, en el que la reducción de la desigualdad educativa no está aparejada de una reducción proporcional en la desigualdad de ingresos. Es posible que se incremente el nivel promedio de las zonas más rezagadas, pero que ello no implique, al mismo tiempo, un mayor acceso de los más pobres a los niveles superiores de educación, que son los que tienen un mayor impacto en los ingresos. Ambos reportes señalan que la incorporación temprana al trabajo se relaciona con un menor nivel de riqueza en el hogar de origen, lo que es consistente con lo mencionado líneas arriba. Para poder relacionar ambos resultados de forma más directa, se requeriría ver el grado de movilidad educativa y su relación con el nivel de ingreso a nivel estatal. Sin embargo, aún no se cuenta con esos datos.

El informe del PNUD permite decir que si bien en los últimos 60 años se han reducido las brechas que existen entre los estados de la república, en materia de ingresos éstas siguen siendo considerables. Esto se relaciona con la información que provee el informe de Movilidad Social 2015, en el sentido de que el hogar de origen (que tiene una ubicación geográfica específica) guarda una relación no trivial con la posición que se alcanza en la distribución de riqueza en la vida adulta y con el logro educativo. México es un país en donde la desigualdad de oportunidades sigue siendo la norma y no la excepción.

Sin embargo, eso no quiere decir que tenga que seguir así. Los reportes además de proveer un diagnóstico sobre la situación del país, ponen énfasis en las políticas públicas que pueden llevarnos a un mejor equilibrio. Se requiere que el gasto público tenga un carácter mucho más progresivo del que hasta hoy ha tenido, y eso se puede lograr con intervenciones tempranas en aquellos contextos más vulnerables, para cortar desde un inicio el proceso de diferenciación de oportunidades. De igual forma, la creación de un sistema de seguridad social universal financiado con impuestos generales resolvería la desigualdad en acceso a la salud. Esto, de la mano de un acceso a financiamiento para las microempresas y de incrementos en los salarios mínimos, además de impactar en la desigualdad de ingresos reduciría el estrés en los hogares más pobres, con lo que tendría efectos positivos de largo plazo en la vida de los niños nacidos ahí. Los dos reportes, en su conjunto, aportan algunas pistas del tipo de políticas públicas que es necesario llevar a cabo para hacer de México un país en donde el origen ya no determine el destino.

Luis Ángel Monroy-Gómez-Franco es maestro en economía por El Colegio de México.


1 Tan sólo en este espacio se ha hablado sobre cómo el crecimiento económico en México no se relaciona con el crecimiento de los ingresos de los más pobres (aquí y acá), sobre la magnitud de la desigualdad de ingresos en los distintos estados del país (aquí) y sobre cómo las políticas públicas tienen efectos redistributivos diferentes dependiendo de la forma en que se instrumentan (acá).

2 Aquellas de más de 100,000 habitantes.