En las recientes renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), algunos de los líderes sindicales de Estados Unidos y Canadá han manifestado su interés por incrementar los salarios en México. Argumentan que nuestro país ocupa como herramienta competitiva el bajo costo de la fuerza de trabajo, llevando a la práctica una especie de dumping social.1 Es decir, sostienen que México ha posicionado su producción y, por tanto, sus ventas a nivel internacional, gracias a los bajos costos salariales.

Los mayores sindicatos de la región norteamericana sostienen que debido a la competencia desleal que México realiza a través de sus salarios, la producción de Canadá y Estados Unidos se ha visto desplazada hacia el sur, lo que ha significado una constante reducción en los niveles de empleo que genera la industria de exportación en estos dos países.

La pregunta, entonces, es: ¿son ciertas las aseveraciones de los sindicatos norteamericanos? La respuesta es lamentablemente afirmativa. A continuación, se presentan algunos datos estilizados que ayudarán a contextualizar la aseveración anterior.

Ilustración: Víctor Solís

1. México efectivamente tiene uno de los salarios mínimos más bajos de la región norteamericana, y también de América Latina, sólo por debajo de México se encuentran los salarios de Venezuela. En 2018, el salario mínimo (nominal) vigente es de 88.36 pesos diarios (lo que significa 4.35 dólares estadounidenses al día), insuficiente para cubrir la línea de bienestar2 establecida por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). En México el salario mínimo real no alcanza ni para lo mínimo.

2. Los salarios mínimos y contractuales en México se han venido deteriorando desde hace por lo menos treinta años. De acuerdo con los datos disponibles en la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI), en 1994 el salario minimo real (como promedio anual) fue de 73.15 pesos al día, sin embargo, en lo que va de 2018 ha sido de tan sólo 66.95 pesos al día. Es decir, en 24 años en lugar de incrementarse el salario mínimo en términos reales sorprendentemente ha disminuido 6.2 pesos al día. (ver gráfica 1).

Fuente: CONASAMI, 2018

3. En términos de los salarios que están ligados a la manufactura, México también tiene uno de los salarios más bajos, sobre todo cuando se comparan con los que se pagan en países como Estados Unidos. En 2007 en México se pagaban 2.49 dólares la hora, mientras que, para ese mismo año, pero en EUA se pagaban 17.27 dólares la hora, es decir, en México se pagaba por la misma actividad manufacturera 6.93 veces menos. La situación empeoró para 2017, pues mientras que en México se pagaban 2.28 dólares la hora, en EUA se pagaban 20.90 dólares la hora; es decir, 9.15 veces menos por el mismo trabajo (ver gráfica 2). La tasa de crecimiento de los salarios pagados en la industria manufacturera mexicana fue NEGATIVA (1.5%)

Fuente: INEGI, 2018

4. Haciendo un desglose de los salarios que se pagan en los subsectores de actividad en la industria manufacturera, la situación es aún más difícil. Por ejemplo, en el rubro de fabricación de prendas de vestir, uno de los subsectores más intensivos en fuerza de trabajo, en 2007 se pagaban apenas 1.75 dólares la hora y para 2016 tan sólo se pagaron 1.6 dólares la hora, mismo que significó una tasa de decrecimiento de -1.6%, es decir, los salarios no sólo no subieron, sino que se deterioraron en el tiempo.

Como se puede observar, los bajos costos salariales sí son un mecanismo de competitividad que ha adoptado México para promover sus exportaciones. México, en efecto, hace dumping social.

Desde que nuestro país decidió abiertamente dejar la estrategia de crecimiento dirigida por el mercado interno, para redireccionarla a la promoción de las exportaciones, los salarios se han convertido en nuestra principal ventaja comparativa. Esta estrategia ha significado varias cosas:

• Promover las exportaciones a costa de mantener, incluso en la miseria, a la gran mayoría de los trabajadores mexicanos. El 63.5% de la población ocupada gana entre uno y tres salarios mínimos. Es más, de acuerdo con el Informe Anual del Observatorio de Salarios 2018, el 66% de los jóvenes trabajadores de México (dos de cada tres), en edades comprendidas entre los 15 y 29 años, trabaja en situación de precariedad y gana menos del salario mínimo.

• Este bajo nivel salarial ha significado la depresión del mercado interno y la continuación de los niveles de pobreza por ingresos. En el México de 2018, tener un trabajo formal pagado con el salario mínimo significa que no se tendrán las condiciones necesarias para salir de la pobreza. La economía número 15 del mundo, México, no le ofrece a sus trabajadores los niveles de bienestar mínimos, lo que vulnera constantemente la consolidación de un mercado interno sólido y la estabilidad del tejido social.

• La producción de ciertas industrias norteamericanas (por ejemplo, la automotriz y la del vestido) han decidido mudar su producción a México, pues ello ha significado pagar menos salarios y obtener una mayor tasa de ganancia.

Conclusiones

Como se puede observar, los bajos salarios en México son un mecanismo competitivo para promover las exportaciones. Sin embargo, esta estrategia no obedece únicamente a la firma del TLCAN, pues, incluso antes de su entrada en vigor, México ya había decido abrir sus mercados y poner a la fuerza de trabajo (y su bajo costo) como principal atractivo.

Es claro que se deben mejorar los salarios mínimos, contractuales y generales de toda la economía mexicana, siendo éste un tema de justicia social. Lo preocupante es que este tema no está en la discusión nacional (la administración de Enrique Peña Nieto en 6 años nunca lo tomó en serio; los incrementos nominales en el salario mínimo nunca se acercaron sustancialmente a la línea de bienestar de CONEVAL y en las pasadas campañas electorales apenas se mencionó en los debates).

Recientemente se ha retomado el tema en las notas de diario por las declaraciones de los líderes sindicales en EUA y Canadá, por las constantes quejas de dumping social, pero no como un cambio redistributivo en la sociedad. El tema de las condiciones salariales debe estar contenido en un plan de desarrollo nacional y no únicamente en la renegociación de un tratado comercial, pues los ingresos de la población no deben estar sujetos a los vaivenes exportadores (y, por tanto, a las circunstancias de la economía mundial), más bien debe estar ligado a las condiciones de bienestar y dignidad de la población.

Es necesario y urgente que el salario mínimo cumpla con el mandato constitucional4 y permita preservar la dignidad del trabajador y su familia. El gobierno entrante tiene una tarea colosal de frente, es impensable hablar de una cuarta transformación que no toque el nivel del salario mínimo. No sólo se trata de bajar los salarios de los altos funcionarios, se trata, al mismo tiempo, de incrementar sustancialmente (y de forma urgente) los ingresos de los que desde hace más de tres décadas han visto mermados sus salarios reales. El salario mínimo es un tema económico, desde luego, pero sobre todo es un tema de justicia social.

 

Daniela Vianey García Pureco
Maestra en Economía por la UNAM.

Referencias
BANXICO. (5 de agosto de 2018). Banco de México. CONASAMI. (14 de AGOSTO de 2018). Comisión Nacional de los Salarios Mínimos.
CONEVAL. (10 de agosto de 2018). Consejo Nacional de Evaluacion de la Politica de Desarrollo Social.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (2018). México.
INEGI. (10 de agosto de 2018). Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico. (2017). Bajos salarios, informalidad y pobreza, la debilidad social del modelo económico. México.
Red de salarios, desigualdad y niveles de vida. (15 de agosto de 2018). Informe del Observatorio de Salarios 2018. México.


1 El dumping social es un tipo de delito económico consistente en la competencia desleal basada en la explotación y bajos salarios de los trabajadores, para conseguir rebajar los costes laborales de producción y así poder ofrecer unos precios más competitivos en el mercado para aumentar sus beneficios

2 La línea de bienestar definida por CONEVAL incluye el valor de canasta alimentaria más canasta no alimentaria.

3 El salario real es una forma de calcular el salario descontando la inflación, para reflejar su verdadero poder adquisitivo. El cálculo del salario real permite capturar de mejor manera el nivel en que se encuentran los salarios.

4 Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos.



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