Algunos especialistas ubican la emergencia de los Nuevos Movimientos Sociales (NMS) a partir de los años setenta. Entre las características que los diferencian de los movimientos “antiguos” es que sus motivaciones ya no están regidas necesariamente por el trabajo. Es decir que, a partir de la implementación de nuevas políticas económicas, las clases sociales se han diversificado tanto que ya no se puede hablar del “proletariado” de manera estricta; asimismo, la ciudadanía se ha vuelto más individualista y el tema laboral ya no es la única preocupación.

El trabajo como un medio para definir a la sociedad y sus inquietudes ha perdido su preeminencia porque se ha incrementado la clase media y han tomado un lugar importante el sector de servicios, así como la economía ilegal, lo que provoca que el concepto sea cambiante. Ya no se puede hablar de una única racionalidad que organice y rija al trabajo en su totalidad por las diferencias en la biografía laboral (Offe, 1992), para esto basta ver la figura del freelance que ha ido tomando mayor peso con el paso de los años y cuyas características también distan mucho del “proletariado”, ya que no cumplen con la misma rigidez de un horario y sueldo fijo de trabajo. 

Algunas reflexiones sobre los Nuevos Movimientos Sociales en México y el #MeTooMx

Ilustración: Patricio Betteo

¿Pero qué sucede en México que el pasado 1 de mayo, Día del Trabajo, sólo en la Ciudad de México se presentaron varias movilizaciones de grupos como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), que provocaron el cierre de diferentes vialidades (Settin, 2019)? En la actualidad suele usarse el concepto de movimientos sociales indiscriminadamente para hablar de cualquier acción colectiva; sin embargo, es preciso aclarar que según Touraine (2000), a diferencia de los movimientos sociales, los grupos de interés como los que tuvieron movilizaciones en mayo, se caracterizan por: 

• La falta de aspiraciones democráticas
• Se rigen por intereses políticos
• Sus miembros son de una base exclusiva

Hacia una definición de los NMS

Hasta ahora sabemos que hay viejos y nuevos movimientos sociales y que algunos grupos de interés se pueden confundir con ellos. Pero, concretamente, ¿en qué se distinguen los NMS? Ya sabemos que no provienen de la esfera de la producción, pero sí están relacionados a temas de derechos humanos, medio ambiente, desarme, roles sexuales y “suponen esfuerzos para influir en los actores políticos para que tomen decisiones e inicien reformas adecuadas a las nuevas identidades colectivas” (Cohen y Arato, 2001).

 Otros especialistas también incorporan elementos emocionales y simbólicos para ser identificados y ganar más seguidores (Snow y Benford, 2000). Esto significa que el movimiento debe trabajar en su repertorio de ideas haciendo un diagnóstico, pronóstico y motivar a la acción. En el caso del movimiento #YoSoy132, el diagnóstico fue que para empoderar al ciudadano era necesario el libre flujo de la información; mientras que el pronóstico, o para llamarlo de una manera más coloquial “la receta”, fue la necesidad de crear una competencia real en el mercado de medios de comunicación. De tal manera que, además de las marchas tradicionales, incorporaban elementos distintos, como entrar a tiendas Soriana para hablar en megáfonos, movilizar a través de redes sociales y acuñar frases del tipo “Televisa te idiotiza”.

Aunque la definición que aquí se hace no es exhaustiva, no se debe dejar de mencionar que otra característica es la estructura poco rígida y la intervención horizontal de sus seguidores. Para algunos esta circunstancia puede resultar paradójica en tanto que a la vez que es una oportunidad para incluir a cientos de personas y crear un ambiente de apertura, también es vulnerable porque el objetivo puede dispersarse, perder fuerza y ser susceptible a la influencia externa.

Jo Freeman, en su ensayo “La tiranía de la falta de estructuras”, explora un poco más esta contrariedad:  la homogeneidad y la organización en un movimiento social es necesaria para asegurar un “lenguaje común” y para lograr trascender de las primeras etapas del movimiento a una acción concreta: “Cuanto más falto de estructura es un movimiento, menos control tiene sobre las direcciones en las que se desarrolla y las acciones políticas en las que participa” (2003).

Sobre el #Metoomx

El movimiento feminista #MeTooMx reavivó la discusión del acoso y violencia que sufren las mujeres diariamente en los diferentes ámbitos de su vida, particularmente en el entorno laboral y educativo. Ya en Estados Unidos y Francia se había dado una oleada de denuncias a sujetos que, abusando de su jerarquía, acosaban o agredían sexualmente a sus compañeras. Los inicios del movimiento se remontan a 2006, pero toman un nuevo empuje en 2017 con el director Harvey Weinstein, cuando más de 40 actrices se sumaron a denunciarlo por hostigamiento sexual.

En un efecto de bola de nieve, en México se contagió el sentimiento, pero en esta ocasión encabezado por la actriz Karla Souza y años después por varias usuarias de Twitter.  Cabe destacar que las redes sociales han funcionado como una herramienta común en los movimientos feministas de años recientes, ya que se han creado hashtags como #MiPrimerAcoso y #SiMeMatan que han ayudado a difundir su mensaje. En el caso de la emergencia del #MeTooMx fue sorprendente en tanto que vino a destapar nombres de personajes en el periodismo, arte, publicidad, escuelas y hasta para canalizar las denuncias de abusos sexuales por sacerdotes.  Del 21 de marzo al 4 de abril ya había un total de 424 mil 867 denuncias por acoso, abuso y hostigamiento sexual en la plataforma #MeToo (Gómez, 2019).

El logro indudable del movimiento ha sido la visibilidad, ya que de haber surgido originalmente en las redes sociales, el tema se trasladó a medios de comunicación tradicionales como la radio y televisión, dándole mayor difusión y llegando a las audiencias que no lo conocían. Si bien la aparición en noticieros fue limitada, se generaron mesas de debate en programas como Tercer Grado, Despierta con Loret, Con los de Enfrente, por mencionar algunos.

Luego de nuestra descripción sobre los NMS resulta muy evidente clasificar al #MeTooMx como parte del movimiento feminista y ser parte de esta “nueva” ola de movimientos. Sin embargo, como todo NMS adolece de una falta de claridad en su objetivo, ya que para algunos analistas el movimiento trata de hacer visible el acoso que sufren las mujeres, mientras que para otros se trata de pedir sistemas de denuncia adecuados, por mencionar un par ejemplos. Por otro lado, aunque su objetivo no sea claro, se desprenden lecciones como las que se señalan en el conversatorio del Círculo feminista de Análisis Jurídico donde mencionan que, con su aparición, se abrió un debate en torno a la denuncia anónima, la violencia de género, la creación de canales de denuncia adecuados, la regulación de órdenes de protección, la justicia restaurativa y la implementación de protocolos en los lugares de trabajo.

La estructura y organización son imprescindibles a la hora de trasladar las demandas sociales a un ámbito institucional o para lograr acciones concretas. En este caso, aunque obtuvo respaldo de muchas mujeres e incluso de organizaciones, hasta ahora las demandas que se han hecho contra los agravantes han sido más bien individuales. Incluso se realizó el Foro #MeTooMx, organizado por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHDF), para instar a diferentes autoridades a que informen qué acciones van a realizar para atender las causas y consecuencias del hostigamiento sexual. De las instituciones convocadas sólo la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México y la mencionada CDHDF se han acercado para tener un diálogo (Flores, 2019).

A grandes rasgos, el #MeTooMx enfrenta muchos retos. Como todos los NMS, para lograr trascender y lograr sus objetivos debe establecer sus prioridades, metas y perseguir metas de manera coordinada (Freeman, 2003). De entre todos los temas que ha abierto, se debe elegir prioritarios y cuáles podrían delegarse a otras organizaciones ya existentes. También es preciso aprovechar todos los recursos que ya ha conseguido, como mantener a sus participantes comprometidas y seguir buscando colocar en la agenda pública los temas de género. Es un trabajo complicado, pero vale la pena intentarlo.

 

Paulina Robles Rubio
Maestra en Análisis Político y Medios de Información por la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del ITESM.

Referencias

Benford, R. y Snow, D. (2000). “Framing processes and social movements: An overview and assessment”. Annual Review of Sociology 26 (2000), 611-639.

Cohen, J. y Arato, A. (2001). Sociedad civil y teoría política. México: Fondo de Cultura Económica.

Flores, F. (9 de mayo de 2019). “La 4T ignora llamado de Metoomx” SDP noticias.

Freeman, J. (2003). “La tiranía de la falta de estructuras”.

Gómez, L. (11 de abril de 2019). “Llegaron más de 424 mil denuncias en plataforma MeTooMX” La Jornada.

Tourraine, A. (2000). ¿Qué es la democracia? Fondo de Cultura Económica.

Offe, C. (1992). La sociedad del trabajo. Problemas estructurales y perspectivas de futuro. España:Alianza Editorial.

Stettin, S. (1 de mayo de 2019). “¡Alista tu ruta! En CdMx, habrá 9 marchas por Día del Trabajo” Milenio.