Flebotomía minera en tiempos de dominio financiero

Desde tiempos coloniales la minería acompaña a la historia económica de los países latinoamericanos. La extracción ha sido pensada —metafóricamente— como la sangre que sale de unas “venas abiertas” de nuestro territorio cuyo flujo no termina por cicatrizar ante el dominio de una estructura económica desigual, periférica y dependiente. La explotación de la riqueza minera subyace en el dinamismo económico de carácter rentista que han adquirido diversos países en la búsqueda de dinamizar su estructura económica y de consolidar Estados y proyectos políticos. La pretensión de obtener riqueza de las entrañas de la tierra abre continuamente la herida que derrama cada vez menos sangre ante el agotamiento acelerado de la capacidad biofísica de la tierra. Los flujos de riqueza mineral retrotraen la imagen del trabajador minero de pico y pala acompañado de su cuadrilla laboral entrando a lo profundo del socavón conectado por un sistema de rieles entre el exterior y el núcleo de la Tierra. Sin embargo, para acceder a la riqueza cada vez más profunda, y en menor volumen para obtener insumos o reservas de valor, se ha reconfigurado el funcionamiento orgánico de la explotación minera: la extracción, el procesamiento y la excreción en tiempos de un capitalismo en el que las finanzas están a la orden del día.

Ilustración: Raquel Moreno
Ilustración: Raquel Moreno

Detrás de la mina —en tiempos intensivos de pico y pala y de un increíble desgaste laboral— ostentaba el empresario minero que administraba el usufructo de los yacimientos del enclave conectado al puerto metropolitano. En aquellos tiempos, el capital productivo minero entrañaba una conexión incondicional con grandes capitales financieros que solventaron sus actividades, una relación muy particular del capitalismo. No obstante, en tiempos recientes el trazo de conexión entre el capital productivo minero y el capital financiero se difumina entre diversos contrastes de la estructura organizativa del capitalismo dominado por las finanzas.1 Detrás del gran capital concentrado en una empresa minera encontramos actores encubiertos en el escenario de un contexto extractivo que incluye desde la producción y exportación de minerales hasta los conflictos socioambientales. Como menciona Jennifer Clapp,los actores financieros dominan la esfera especulativa e inciden en el comportamiento productivo. En su accionar no existe una circunscripción exclusiva al volumen físico, sino al plano ficticio, donde se sobrepone el valor de intercambio de la naturaleza sobre sus cualidades orgánicas.

La financiarización reorganizó los mecanismos de financiamiento y abrió la puerta para que actores no financieros pudieran entrar a competir en el financiamiento de proyectos de extracción en diversas empresas mineras.2 El vínculo dinámico para la reactivación de la circulación de capital, antes visto entre el capital financiero y el productivo, es complementado por actores y agentes financieros cuyo papel protagónico permite el desarrollo de la exploración y explotación de minerales. Estos cambios en los mecanismos de financiamiento de las empresas mineras conllevan alteraciones en el comportamiento de los tiempos y los movimientos de extracción en función de la rentabilidad de financiadores y empresas, ya sea en la esfera especulativa o bursátil a corto plazo o en el valor de la producción a largo plazo. Entonces, ¿a quién podemos encontrar detrás de las inversiones de proyectos mineros?

Entre la pluralidad existente encontramos a los fondos de inversión cuya función radica en insertar montos de capital —públicos o privados— en diversas empresas mineras. Un ejemplo particular sucede en el mercado de la Bolsa de Valores de Toronto en el cual cotiza 43 % de las empresas mineras del mundo. En este mercado un grupo reconocido de empresas encuentra financiamiento para impulsar sus proyectos en diversos escenarios dilatados alrededor del mundo. Como muestra el cuadro siguiente, entre  las diez  empresas con mayor valor de capitalización en el mercado encontramos a Newmont Corporation, la empresa minera aurífera líder a nivel mundial con proyectos destacados en México (Peñasquito) y Perú (Yanacocha); Barrick Gold Corporation, la segunda empresa aurífera a nivel mundial con proyectos emblemáticos en República Dominicana (Pueblo Viejo), Chile (Zaldívar) y Argentina (Veladero); Franco-Nevada Corporation, empresa de streaming3 y regalías mineras con operaciones en diversos proyectos de América Latina; Agnico Eagle Mines Limited con operaciones importantes en México en proyectos de exploración (Pitaya, Santa Gertrudis, El Barqueño y Morelos Sur) y explotación (Los Pinos); First Quantum Minerals Ltd. empresa que opera la mina Cobre Panamá; Wheaton Precious Metals Corp. empresa de streaming con participación en proyectos en operación en México, Perú, Brasil y Colombia y en proyectos en desarrollo en Chile y Argentina. 

Top 10 de empresas mineras con operaciones en la Bolsa de Valores de Toronto

Nombre

Market Cap (C$)*

O/S Shares

País

Newmont Corporation

66 708 157 302

794 050 200

Estados Unidos

Nutrien Ltd.

60 097 252 244

551 300 360

Canadá

Barrick Gold Corporation

50 977 834 210

1 779 331 037

Canadá

Franco-Nevada Corporation

35 714 477 611

191 334 392

Canadá

Agnico Eagle Mines Limited

29 119 198 685

454 774 304

Canadá

First Quantum Minerals Ltd.

25 690 205 851

691 154 314

Canadá

Wheaton Precious Metals Corp.

25 040 983 894

450 863 952

Canadá

Teck Resources Limited

24 431 794 108

534 913 837

Canadá

Newcrest Mining Limited

19 222 017 019

817 958 171

Australia/NZ/PNAustralia

Ivanhoe Mines Ltd.

15 612 434 277

1 210 266 223

Canadá

Fuente: elaboración propia con base en los datos del Toronto Stock Exchange actualizados al 28 de febrero de 2022

Ahora bien, desde el punto de vista empresarial estos fondos de inversión buscan generar rentabilidad por medio de operaciones mineras, incrementar su valor accionario o sus rendimientos físicos por explotación. En este sentido, existe un abanico de opciones de rentabilidad en el mercado de minerales. Pero, situándonos en el cuerpo de los países concesionarios de territorios y yacimientos minerales, las condiciones son completamente adversas.

La búsqueda de la rentabilidad del capital financiero y productivo incurre en el desenvolvimiento del proceso de extracción minera. Los tiempos de recaudación del monto del capital para iniciar un proyecto minero —ceñidos por los vaivenes de los precios de los minerales cuya volatilidad depende de las vetas encontradas en los procesos de exploración, la demanda en el mercado mundial o la especulación— condicionan la solvencia y rentabilidad de la extracción de minerales de baja ley por métodos a cielo abierto altamente destructivos con la naturaleza por los altos niveles de remoción de la superficie terrestre y por el uso intensivo de agua y químicos en la lixiviación de minerales.

En los países que concesionan los territorios de extracción bajo la premisa de considerar a la minería como una actividad de “utilidad pública o estratégica” encaminada al crecimiento económico y motor de desarrollo, vale la pena preguntar ¿en qué medida el control de los tiempos y movimientos de la extracción minera influye en la propuesta de una actividad económica referente? El dominio del capital financiero, por un lado, permite el usufructo de la actividad minera por parte de las empresas y la rentabilidad a corto plazo por inversiones en diversos fondos cotizados cuyo dinamismo impacta directamente en la economía de los países suscritos a la renta de la producción y exportación de minerales; por otro lado, la alteración de las condiciones socioambientales profundiza los conflictos por el territorio, los bienes comunes y por formas de organización alternativa.

Aunado a lo anterior, la predominancia financiera cierra con un candado de hierro la posibilidad de administrar el uso y la gestión de minerales para el Estado y de territorios y sus bienes comunes para las comunidades. La determinación de tiempos y movimiento en pro de la rentabilidad bloquean la soberanía y la autonomía de gestión ante el usufructo en la extracción y traslada en demasía los daños ecológicos. Así, los actores financieros y sus fondos de inversión profundizan la aguja de extracción que amplía la flebotomía minera en función del gran capital, al tiempo que sujeta a los países concesionarios de yacimientos a una matriz productiva condicionada y dependiente, y a las comunidades afectadas a una lucha constante por la defensa de sus territorios.

 

Héctor López Terán
Economista y Maestro en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Actualmente es doctorando en el Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos (PPELA-UNAM).


1 Guillén, A. La crisis global y su laberinto,( Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Iztapalapa División de Ciencias Sociales y Humanidades, México, 2015.

2 Lapavitsas, C. Beneficios sin producción: cómo nos explotan las finanzas, Traficantes de sueños, Madrid, 2016.

3 Es un acuerdo de compraventa realizado por un pago anticipado a la empresa minera a cambio de la entrega futura de cierta cantidad de minerales.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Economía

Un comentario en “Flebotomía minera en tiempos de dominio financiero

  1. Sería interesante insertar el análisis de ese capital financiero y accionario como mecanismo para acelerar el ciclo minero-industrial y el capital ficticio como mecanismo rentista.

Comentarios cerrados