El tema de la violencia de género ha retomado fuerza en los últimos meses, después de muchos años en que perdió su relevancia en la discusión pública, a pesar de su importancia. Uno de los momentos cumbre de la discusión en años previos fue el agravamiento de los homicidios contra mujeres en el municipio de Ciudad Juárez, pero esa discusión se dio antes de otra que también ha atraído atención: el aumento de los homicidios en México a partir de 2007, un año después de la declaración de la guerra contra las drogas del entonces presidente Felipe Calderón.

A partir de este hecho, en la guerra cultural que se ha emprendido por parte de algunos sectores de hombres y mujeres en redes sociales, se ha argumentado que los hombres sufren la mayor parte de la violencia homicida, sobre todo enfatizando los casos de la violencia en contextos de guerra. Aunque la proporción es mayor, lo que hay que preguntarse es precisamente por qué es mayor entre hombres que en mujeres. La serie de memes “…pero no es un problema de género”, por ejemplo, carece de nociones básicas sobre cómo el género diferencia las formas de violencia entre hombres y mujeres, y cómo esas mismas pueden causar otras formas de violencia. Como bien escribe Estefanía Vela, este tipo de argumento busca siempre subestimar la importancia de la violencia hacia las mujeres y no cuestiona los roles de género masculinos en la violencia.
Hay que hacer dos consideraciones para explicar por qué hay diferencias de género en el homicidio, pero también para contextualizarlas en los mismos roles de género. Por un lado, podemos decir que México ha vivido una guerra criminal, y con ello retomo los principios teóricos de la literatura de guerras civiles.1 Por otro lado, efectivamente, las guerras son peleadas por hombres por un rol de género antiquísimo: el hombre guerrero. Éste es un gendered job, es decir, un empleo definido por los roles de género tradicionales. Los hombres guerreros como gendered job2 no sólo tienen una función de pelear guerras, también adquieren una jerarquía social por ser quienes pelean las guerras. Desde las guerras más antiguas hasta la formalización de los ejércitos en el siglo XV, las sociedades premian a los militares con poder político y social.3 Es decir, morir en la guerra implica un honor y sobrevivirla implica escalar en la jerarquía. O, en el caso de una guerra criminal, los criminales, policías y soldados que sobreviven subirán en la jerarquía de sus respectivas organizaciones. Entonces, resulta extraño que se objete que los hombres mueren más en guerras mientras no se objeta el terrible hecho de que hay guerras violentas y que éstas se recompensan como forma de organización jerárquica masculina.
Desde una perspectiva de las mujeres, las guerras, aunque preeminentemente masculinas, también incorporan mujeres en la medida que el reclutamiento de hombres no sea suficiente, pero con recelos que descansan en las percepciones socialmente construidas que las mujeres no son violentas, valerosas y capaces físicamente de desempeñarse en el campo de batalla. Es decir, los recelos (uno de ellos, la objeción de que algunas mujeres no tienen físico para el combate, aunque algunas sí lo tengan) son superados en función de la utilidad que le puedan dar a las mujeres los comandantes de guerra. Aunque en los últimos años los ejércitos de varios países han permitido el enrolamiento femenino, justo en el desempeño de su función las mujeres militares han sido objeto de la desconfianza de sus pares hombres. En ese sentido, como escribe Hortensia Moreno, las mujeres que no son requeridas son llevadas al rol de cuidadoras del hogar abandonado por el hombre o terminan como botín de guerra, sin mencionar otros roles en el mercado de las drogas como las “mulas”, o las mujeres que cuidan cultivos ilegales o aquellas que asisten médicamente a los combatientes.4
Aunque en los últimos años la proporción de homicidios en la guerra contra el narco son mayormente de hombres no implica que no hayan aumentado los homicidios contra mujeres. En las siguientes gráficas se puede notar que los homicidios contra mujeres aumentaron también por este conflicto armado. De hecho, este incremento de los homicidios revirtió la expectativa de vida de los hombres en México y detuvo el crecimiento de la expectativa de vida para las mujeres de este país.5 Es decir, aunque hay diferencias importantes, la guerra contra el narco también ha afectado terriblemente a las mujeres mexicanas.
Gráfica 1

Gráfica 2

Las explicaciones de este aumento están por ser exploradas. Hay cuatro hipótesis que podemos delinear. En primer lugar, el ambiente de desproporcionada impunidad y de violencia generalizada de la guerra contra el narcotráfico pueden haber potenciado las oportunidades para el feminicidio que ya había en México. En segundo lugar, las mujeres que han muerto en la guerra contra el narco podrían haber sido víctimas como resultado de usar sus cuerpos como arma de guerra entre organizaciones criminales.6 En tercer lugar, como mencioné arriba, hay posibilidad de que las mujeres que murieron en estos años hayan sido parte de las pocas incorporadas a las organizaciones criminales en roles que no les son tradicionales. En cuarto y último lugar, pueden coexistir las condiciones de vulnerabilidad de las mujeres que tradicionalmente explican el feminicidio con las condiciones de la guerra contra el narcotráfico. En sociología del crimen se argumenta que ciertas dinámicas de urbanización aumentan la posibilidad del homicidio. En ese sentido, Valdivia y Castro sostienen que la desorganización producida por la urbanización explica en mayor medida el homicidio de mujeres que la guerra contra el narco.7 Sin embargo, como documento en mi tesis de maestría, la urbanización y el desarrollo industrial pueden coexistir y exacerbar la violencia relacionada con la guerra contra el narcotráfico. Definitivamente hay mucho que explorar en este campo.
Retomando la idea de que México vive una guerra criminal, el homicidio no es la única faceta de la violencia en las guerras, también la violencia sexual forma parte integral de ellas. En los contextos de guerra, las violaciones de mujeres han sido consideradas como delitos de guerra. La literatura ha discutido el uso instrumental de las violaciones contra mujeres en guerras como mecanismos de dominación y castigos colectivos de hombres soldados contra los hombres de las comunidades donde las mujeres son violadas, bajo la idea patriarcal de que violar a las mujeres de una comunidad es una deshorna contra los hombres de la misma.8
En ese sentido, ¿ha cambiado el fenómeno de la violencia sexual contra mujeres en México a partir de la guerra contra las drogas? En las siguientes dos gráficas se pueden ver los datos de incidencia por violación en México. En la primera se puede ver que la incidencia por violación ha aumentado en los últimos años. En la segunda se puede ver que incluso hubo más violaciones que homicidios en algunos años, pero que cuando aumentaron los homicidios en general, también aumentaron las violaciones sexuales. La violación es un fenómeno sumamente complejo;9 entonces, atribuir las violaciones en estos años a la guerra contra el narco es muy complicado, pero valdría la pena explorar casos específicos de violación en este contexto. En los expedientes de las violaciones graves a derechos humanos de los últimos años hay varios casos documentados de violaciones sexuales contra mujeres.10 Como dice Terra Stanley, los datos sobre violencia sexual en México son poco confiables porque hay pocas denuncias y alta impunidad, pero al menos podemos aproximarnos al fenómeno con los mismos.11
Gráfica 3

Gráfica 4

En un campo más de la relación entre la guerra contra las drogas y la violencia contra las mujeres, Carrillo encontró que, a partir del inicio de la guerra contra el narcotráfico, aumentó el número de mujeres presas por delitos contra la salud en México.12 La consecuencia desafortunada no sólo es el aprisionamiento de más mujeres en el país, también el costo económico social que sufren las mujeres que cuidan familiares presos.13
La investigación sobre el aumento de la violencia en México también debería enfocarse en el rol de las mujeres como víctimas, así como de la posibilidad que haya mujeres reclutadas en las organizaciones criminales. Asimismo, como en otros estudios en la literatura de guerras civiles se señalado, hace falta desentrañar cómo las mujeres en este país cargan sus familias y comunidades ante el abandono de los hombres, un abandono que solía ser exclusivamente por razones migratorias y que ahora es por el desplazamiento forzado interno, la violencia generalizada o el reclutamiento criminal. Finalmente, vale la pena preguntar: ¿hay diferencias de género en las desapariciones, los desplazamientos forzados y las víctimas de otros fenómenos? Es una agenda pendiente.
Sirva esta primera aproximación a la información sobre la violencia en México para decir dos cosas. Primero: la violencia sí es un asunto de género, tanto para hombres como para mujeres, en los mismos planos como son la guerra contra el narco o la violencia interpersonal. Por eso hay que entender a la guerra contra el narco desde la perspectiva de género y todas sus implicaciones, más allá de sólo usarla para minimizar discursivamente la violencia contra las mujeres. Segundo: la violencia en nuestras sociedades tiene componentes machistas, no sólo con respecto a quiénes la sufren, también con respecto a cómo se usa como mecanismo de honor, jerarquía o dominación. Ignorar la complejidad misma del uso de la violencia no sólo obscurece el entendimiento del problema, también es otro intento de invisibilización de la situación de vulnerabilidad que viven muchas mujeres de manera cotidiana.
Raúl Zepeda Gil es maestro en Ciencia Política por El Colegio de México.
1 Kalyvas, Stathis N. (2015), “How Civil Wars Help Explain Organized Crime – and How They Do Not”, Journal of Conflict Resolution, vol. 5, no. 8, pp. 1517-1540.
2 Acker, Joan. (1990), “Hierarchies, jobs, bodies: A Theory of Gendered Organizations”, Gender & Society, vol. 4, no. 2, pp. 1390-158.
3 Huntington, Samuel (1957). The Soldier and the State: The Theory and Politics of Civil-Military Relations. New York, Belknap Press, capítulo II.
4 Moreno, Hortensia (2002), “Guerra y género”, Debate Feminista, vol. 25, pp. 73-114.
5 Aburto, José Manuel; Hiram Beltrán-Sánchez; Víctor Manuel García-Guerrero y Vladimir Canudas-Romo (2016), “Homicides In Mexico Reversed Life Expectancy Gains For Men And Slowed Them For Women, 2000-10”, Health Affairs, 35(1), 2016, pp. 88-95.
6 Esta idea puede relacionarse con la violación como arma de guerra, consultar a Franco, Jean (2008), “La violación, un arma de guerra”, Debate Feminista, vol. 37, pp. 16-33.
7 Valdivia, Marcos y Roberto Castro (2013), “Gender bias in the convergence dynamics of the regional homicide rates in Mexico”, Applied Geography, vol. 45, pp. 280-291.
8 Zurbrigge, Eileen, L. (2010), “Rape, War, And The Socialization of Masculinity: Why Our Refusal to Give Up War Ensures that Rape Cannot be Eradicated”, Psychology of Women Quarterly, no. 34, pp. 538-549.
9 Vale la pena revisar la tesis de Terra Stanley (2015) Las denuncias por violación sexual en México: Un análisis desde una perspectiva de políticas de desarrollo y desorganización social, Tesis de maestría, El Colegio de México.
10 Juárez Rodríguez, Javier (2014). “Las mujeres como objeto sexual y arma de guerra en espacios de conflicto armado de México y Colombia y el papel de los medios de comunicación”, Historia y Comunicación Social, vol. 19, pp. 249-268.
11 Stanley, íbid.
12 Carrillo Hernández, Edith (2012), “¿Vinculadas al narco? Mujeres presas por delitos contra la salud”, Desacatos, núm. 38, pp. 61-72.
13 Pérez Correa, Catalina (2014), Las mujeres invisibles: Los verdaderos costos de la prisión, México, Banco Interamericano de Desarrollo.
Soy Carlos Rodríguez, el autor de la serie de memes citada en el artículo. Agradezco que se haya limitado a mencionar la entrada y no referirse a mí personalmente cuando habla de una carencia de “nociones básicas”. Mi artículo, efectivamente, no entra aborda la conexión entre roles de género y violencia por una razón muy sencilla: no era su cometido (su objetivo era denunciar la invisibilidad de los problemas masculinos, al menos desde un enfoque de género). Eso es distinto, por supuesto, a que el autor del artículo (yo) carezca de dichas nociones.
Quede claro que aunque estoy en desacuerdo con algunos de sus puntos, no diré que usted o su artículo carezca de “nociones básicas”, ya que una opinión contraria no tiene por qué provenir de la ignorancia. Espero que en eso estemos de acuerdo.
Voy a citar esta parte:
“Desde las guerras más antiguas hasta la formalización de los ejércitos en el siglo XV, las sociedades premian a los militares con poder político y social.3 Es decir, morir en la guerra implica un honor y sobrevivirla implica escalar en la jerarquía. O, en el caso de una guerra criminal, los criminales, policías y soldados que sobreviven subirán en la jerarquía de sus respectivas organizaciones. Entonces, resulta extraño que se objete que los hombres mueren más en guerras mientras no se objeta el terrible hecho de que hay guerras violentas y que éstas se recompensan como forma de organización jerárquica masculina.”
Pensaba que el objetar la existencia de las guerras por mi parte se daba por hecho, pero si quedara aquí alguna duda, lo confirmo. Algo que me resulta problemático es que el sufrimiento masculino se deja a un lado en este artículo bajo el razonamiento de que las guerras premian a los hombres y tienden a excluir a las mujeres.
En realidad, son una ínfima minoría de hombres quienes se benefician de este sistema. Miles acaban muertos, mutilados, heridos o psicológicamente traumatizados por uno solo que obtiene algún beneficio (pensemos en la Batalla de Somme, con alrededor de un millón de bajas). De hecho actualmente en Estados Unidos un tercio de los sin techo son veteranos de guerra, como aparecía en mi artículo). Todo esto sin hablar de los muchos que en el pasado y en el presente alrededor del mundo no quisieron participar en las guerras pero fueron obligados a ello. Pareciera por su descripción que el honor recibido al morir suple el inconveniente de haber muerto, y la mayor exclusión femenina de estos horrores se percibiera como una razón justa para convertirlos a ellos en víctimas de segunda clase, cuando en realidad esta exclusión femenina se asemeja más a un privilegio que a una forma de discriminación.
Este artículo tampoco hace mención alguna a las víctimas masculinas que han muerto en la guerra contra el narcotráfico en Juárez y que no pertenecían ni al narcotráfico ni a las fuerzas de seguridad, y que según el académico Adam Jones en su artículo “Los muertos de Ciudad Juárez” llegaron en su momento a representar el 49% (no conozco un cálculo para el presente, pero a buen seguro que el porcentaje también es alto).
http://www.letraslibres.com/revista/letrillas/los-muertos-de-ciudad-juarez
Las mujeres, por su parte, también cuentan con otras formas de ascender en la jerarquía, como casándose o estableciendo una relación romántica con los líderes del narcotráfico. Y aunque esta estrategia también entraña sus riesgos (convertirse en el objetivo de los rivales), es ciertamente más segura que ascender en la organización criminal como lo haría un hombre. Por el momento no conozco ningún artículo académico que trate el fenómeno de las buchonas, quienes recompensan sexualmente a los narcotraficantes y se sienten atraídas por su dinero y estatus.
Finalmente me sorprendió que afirmara lo siguiente sobre mi serie de memes:
“…este tipo de argumento busca siempre subestimar la importancia de la violencia hacia las mujeres y no cuestiona los roles de género masculinos en la violencia”.
No entiendo por qué señalar los problemas de los hombres tiene por qué implicar que subestime la importancia de la violencia contra la mujer. Como dije en la propia entrada el objetivo era “denunciar la invisibilidad de la discriminación y el sufrimiento masculino en los medios, la universidad y las instituciones tanto nacionales como internacionales, al menos desde una perspectiva de género”. No era decir que los problemas de ellas fueran menos importantes. Mi postura siempre ha sido que cada género cuenta con ventajas y problemas, pero que generalmente se encuentran en áreas distintas.
Tampoco es como si mi bitácora pudiera competir con los medios de comunicación y universidades que publican a diario decenas de artículos preocupados por la violencia que sufren las mujeres. Es como si mi espacio, por insignificante que sea en comparación, resultara intolerable por mencionar una verdad: que los hombres también sufren y que (desde una perspectiva de género) a nadie le importa. No hay un solo académico que se haya referido a mis artículos para decir nada positivo, ni lo habrá. Poco hay de lo que tienen que preocuparse.
Con respecto al cuestionamiento de los roles de género masculinos en la violencia ya expuse mis reservas anteriormente a cómo se realiza este proceso: dichos cuestionamientos no tienen como objetivo prestar más atención al varón, sino para marginar sus problemas y culpabilizarlo para centrarse en las víctimas que “realmente importan”.
Examinar las causas del aumento de muertes femeninas es un tema perfectamente legítimo, pero no había necesidad de hacerlo a costa de negar los esfuerzos que realizo para visibilizar desde mi bitácora los problemas masculinos, porque (desde una perspectiva de género) nadie más lo hace, y de hecho parecen irritar más que despertar compasión.
Carlos,
Te respondo. Sería bueno que leyeras la profunda contradicción de tu primer párrafo y como se deriva de ahí todo el problema de tu bitácora y tus imágenes que son usadas en redes sociales para desestimar a las mujeres. El único interés que tienes es visibilizar algo que, perdóname, no sólo es visible, también tiene mayor apoyo institucional. Parte de entender el género es ver cómo los roles afectan desigualmente entre personas. Tú no los quieres cuestionar pero dices que los quieres visibilizar. En lugar de desentrañar al rol social del hombre guerrero, que justifica su enrolamiento militar, solo demandas atención social e institucional. Es decir, en lugar de cuestionar la violencia, te importan poco los roles que hacen victimas y que empoderamiento al hombre con privilegios.
Tú ejemplo de los veteranos norteamericanos es excelente para ilustrar mi crítica a tu falta de entendimiento del género. EEUU es precisamente un país que ha creado una infraestructura gubernamental para atender a los veteranos. El departamento de asuntos de los veteranos tiene rango de gabinete en él gobierno de ese país. En lugar de detener las guerras, las sostenemos y atendemos a los hombres que pelean en ellas.
Claramente, como dice Estefanía Vela, en la conversación pública, cuando se habla de mujeres interviene un hombre para hablar de hombres. Esa ha sido la función de tu bitácora y tus memes, ser una herramienta cultural masculina para que no haya una discusión de las mujeres. Deberías estar consciente de ello, ya que, como dices, tu asunto no es cuestionar los roles de género, tu asunto es hablar de hombres.
Estoy sorprendido que percibas que los hombres están invisibles en estas discusiones. Tu único texto que citas es la excepción de lo que llevamos discutiendo en esta década. Es un consenso que la mayor parte de los fallecidos en la guerra contra las drogas son hombres jóvenes de baja escolaridad y que ellos han perdido expectativa de vida a partir de esto. Son más que visibles, son una prioridad pública. El programa de prevención del delito en México se enfoca en hombres jóvenes (vamos, hasta para atraer hombres jóvenes al programa usan futbolistas). Los líderes de los movimientos de victimas son padres de hombres jóvenes. Sicilia y Martí son hombres. No veo esa invisibilidad, al contrario, son más que visibles.
Y digo que desconoces nociones básicas no sólo porque aquí dices que los roles no te interesan, sino hablar de hombres, también porque no conoces la literatura de masculinidades, la de sociología del crimen, de guerras civiles y de violencia que se enfoca en hombres. Vaya, hay académicos en este país como Guillermo Figueroa que llevan años estudiando eso. Más que hablar de victimas por un tema de género, tu esfuerzo parece una simple reacción al feminismo y un acto claro de orgullo masculino.
En el contexto de EEUU tus argumentos son parecidos a quienes objetan la violencia contra los afroamericanos. Ante el «Black Lives Matter» los hombres blancos responden «All Lives Matter», y si, todas las vidas importan, pero los hombres son quienes siempre importan y no los otros grupos históricamente oprimidos.
No te confundas. Muchos llevamos años pidiendo el fin de la guerra contra las drogas, precisamente por las vidas perdidas de esos hombres jóvenes. Sin embargo, este texto es para hablar de las que no se habla. Las que efectivamente son invisibles.
«Sin embargo, este texto es para hablar de las que no se habla. Las que efectivamente son invisibles.»
Este texto es una defensa del viejo discurso ortodoxo, en el que cuando mueren X cantidad de personas, la muerte de las mujeres aún siendo la minoría es algo especial por su lugar de vulnerabilidad. Más o menos como hacían las decenas de carteles de propaganda política que linkée más abajo, ustedes son el lavado de cara al tradicionalismo, con aire de new age.
Tu argumento de que los problemas tratados por «quien se beneficia…» son prioridad es una demostración de sesgo ideológico completamente descarrilado, o de brutal deshonestidad intelectual. Y para afirmarlo sólo pudiste recurrir a dos ejemplos, de los cuales uno es completamente inefectivo ya que muchos veteranos estadounidenses siguen viviendo y muriendo en las calles, y el otro que me tomé el trabajo de buscar y es una política completamente neutral:
http://www.gob.mx/segob/acciones-y-programas/en-mexico-nos-mueve-la-paz-programa-nacional-para-la-prevencion-social-de-la-violencia-y-la-delincuencia
Lo cual me parece bien, no pretendo que se excluya a las mujeres como, en viceversa, algunas feministas con influencia buscan hacer con sus políticas… Señalado con hechos en el blog de «Quien se beneficia…».
España, por ejemplo, para salvar decenas de mujeres al año ha violado su propia constitución y financiado un programa de pensiones, pero la recomendación de encarar los subsidios que mata miles de personas al año 75% de ellos hombres lo ignoraron completamente.Lo mismo en Argentina, los suicidios son más del 80% hombres y superan en número a todos los homicidios:
http://www.msal.gob.ar/saludmental/images/stories/info-equipos/pdf/2015-01-13_informe-tecnico-preliminar-mortalidad-por-suicidio.pdf
Pero la única marcha multitudinaria para salvar vidas es la de «Ni una menos», por los femicidios que no llegan a ser ni el 15% de los homicidios en general.
Yo personalmente no me opongo a que se hable de las mujeres y se plantee sus muertes como algo digno de una atención especial, pero sí me opongo a que se pretenda que eso es algo nuevo, por que no lo es. En definitiva es parte de una dinámica social que ya arrastramos desde antes, al menos desde que se hundió el Titanic. Y que vemos en las noticias día a día, cuando mueren personas y se aclara el número de mujeres y niños pero a los hombres ni se los menciona, siempre son personas genéricas.
«Esa ha sido la función de tu bitácora y tus memes, ser una herramienta cultural masculina para que no haya una discusión de las mujeres. Deberías estar consciente de ello, ya que, como dices, tu asunto no es cuestionar los roles de género, tu asunto es hablar de hombres.»
Otra vez lo mismo. La queja del blog no es a que se atiendan los problemas de las mujeres, sino que no se les dé aunque sea algo de atención y financiación de los de los hombres con el mismo enfoque. Tus ejemplos sólo son ejemplos de políticas neutrales que en los números puros y duros se ven como inefectivas para cerrar esas brechas de género, y si eso te parece correcto, deberías abogar por que las políticas feministas también sean neutrales y no se preocupen de las brechas de género favorables a hombres en otros ámbitos. Eso de la doble moral ya no va, y aún cuando el blog no quiera cuestionar los roles de género lo termina haciendo al mostrar mejor que nadie que la masculinidad no trae una tarjeta de privilegios, a diferencia de la narrativa predominante. Eso ya de por sí es cuestionar los roles como se debe.
«Vaya, hay académicos en este país como Guillermo Figueroa que llevan años estudiando eso.» Hay académicos dedicados a tratar todo tipo de temas, pero lo que debemos evaluar son las políticas concretas… ¿Cuántos organismos y financiaciones exclusivas tienen los hombres comparados con las mujeres? A esa pregunta sólo he recibido silencio o evasivas.
«todas las vidas importan, pero los hombres son quienes siempre importan y no los otros grupos históricamente oprimidos.» Los hombres tienen, en lo que respecta a muchas estadísticas, más en común con los negros que lo que tienen las mujeres. No te recomiendo encarar el debate hacia esos paralelismos, pero si quieres jugar a eso, adelante.
«Muchos llevamos años pidiendo el fin de la guerra contra las drogas, precisamente por las vidas perdidas de esos hombres jóvenes.» Bueno, a eso le daré el beneficio de la duda, por el momento.
«Sin embargo, este texto es para hablar de las que no se habla. Las que efectivamente son invisibles.» Bueno, en eso diferimos. Nuestra prioridad como sociedad es salvar vidas de mujeres, y eso se ve en la historia del último siglo y en el día a día de hoy. No es algo que me moleste particularmente, ni algo que decido juzgar, pero sí es algo de lo que se alimentan muchos círculos feministas para sostener sus narrativas y ejercer presión política. Y eso lo voy a señalar, no importa cuántas veces haga falta.
Gracias por responder. Ahora presento mi réplica, pero primero cito:
“Sería bueno que leyeras la profunda contradicción de tu primer párrafo y como se deriva de ahí todo el problema de tu bitácora y tus imágenes que son usadas en redes sociales para desestimar a las mujeres. El único interés que tienes es visibilizar algo que, perdóname, no sólo es visible, también tiene mayor apoyo institucional. Parte de entender el género es ver cómo los roles afectan desigualmente entre personas. Tú no los quieres cuestionar pero dices que los quieres visibilizar. En lugar de desentrañar al rol social del hombre guerrero, que justifica su enrolamiento militar, solo demandas atención social e institucional. Es decir, en lugar de cuestionar la violencia, te importan poco los roles que hacen victimas y que empoderamiento al hombre con privilegios.”
No hay contradicción en el primer párrafo. La serie de memes tiene una función específica y no puede cubrirlo todo. Para eso tengo otros artículos. Quizá no me expliqué correctamente: lo que he dicho es que el “cuestionamiento de los roles de género”, como se realiza generalmente, se utiliza para marginar los problemas del hombre e incluso culpabilizarlo. Eso es distinto a que yo no cuestione los roles de género. De hecho el título de mi bitácora inicia dicho cuestionamiento, e incluso puedo dejarte un artículo sobre este particular que escribí hace años titulado “violencia y roles de género: las víctimas masculinas” (no es perfecto, pero aborda el tema).
https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2013/07/02/violencia-y-roles-de-genero-las-victimas-masculinas/
Aunque un mejor texto que elabora sobre las relaciones de género y la violencia, fue este que también escribí, y donde también hablo de los problemas que sufren las mujeres:
https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/08/29/hacia-una-nueva-historia-de-las-relaciones-de-genero/
Repito: mi crítica es que el cuestionamiento de los roles de género, como por ejemplo se emplea en su artículo, se utiliza para marginar los problemas de los hombres e incluso culpabilizarlos. Ambos cuestionamos, pero diferimos en el “cómo”.
Cito de nuevo: “El único interés que tienes es visibilizar algo que, perdóname, no sólo es visible, también tiene mayor apoyo institucional.”
Recuerdo haber dicho (varias veces) que hablaba de una falta de visibilidad desde una perspectiva de género. Los problemas del hombre se tratan de forma neutra como problemas “sociales”, “económicos”, etc. (que también lo son), pero la perspectiva de género es inexistente, salvo que sea para culpabilizar al hombre.
Respecto al mayor apoyo institucional, ¿lo tiene? En el ámbito del narcotráfico sí, pues sería absurdo abordar un problema de seguridad provocado principalmente por hombres de otra manera. Un razonamiento similar a cómo se abordan los programas de rehabilitación de prostitutas: se centran en las mujeres por ser la mayoría, pero eso es distinto a que incorporen (conscientemente) un ángulo de género. Y los programas que hay para criminales, que sepa, aunque estén pensados para la mayoría de los involucrados (hombres) no son explícitamente excluyentes. En cambio numerosos programas sobre violencia doméstica sí tienden ser excluyentes, así como muchos otros dedicados a problemas mayormente femeninos pero que también comparten los hombres. Y justamente esos programas sí incorporan un ángulo de género.
“Tú ejemplo de los veteranos norteamericanos es excelente para ilustrar mi crítica a tu falta de entendimiento del género. EEUU es precisamente un país que ha creado una infraestructura gubernamental para atender a los veteranos. El departamento de asuntos de los veteranos tiene rango de gabinete en él gobierno de ese país. En lugar de detener las guerras, las sostenemos y atendemos a los hombres que pelean en ellas.”
No. De hecho enseña algo interesante: pese a la existencia de este organismo y su infraestructura, que el 33% de los sin techo en Estados Unidos sean veteranos de guerra nos muestra lo deficiente del sistema de recompensa jerárquica que presenta en su artículo, con el que se justifica que aparquemos los problemas de los hombres desde una óptica de género. Oponerse a la guerra es una postura necesaria, pero no suficiente, para ayudarles. Hasta que puedan detenerse las guerras, lo humano es atender a todas las víctimas, incluyendo a quienes se juegan la vida en ellas, que como en el caso de Vietnam no fue necesariamente por voluntad propia.
“Claramente, como dice Estefanía Vela, en la conversación pública, cuando se habla de mujeres interviene un hombre para hablar de hombres. Esa ha sido la función de tu bitácora y tus memes, ser una herramienta cultural masculina para que no haya una discusión de las mujeres. Deberías estar consciente de ello, ya que, como dices, tu asunto no es cuestionar los roles de género, tu asunto es hablar de hombres.”
Como dije anteriormente, en otros artículos (aunque no en el de los memes) sí he tratado el impacto de los roles de género. Otra cosa es que el artículo de los memes se concentre en la visibilidad. Cómo otros utilicen mi trabajo en las redes sociales no tiene por qué ser representativo de mi intención personal a la hora de realizarlo. No debería atribuirme una intencionalidad como “que no se hable de las mujeres” cuando he dejado claro cuál era mi intención. De nuevo, parece que no se puede hablar de los hombres, salvo para culpabilizarlos, pues de otra manera se está intentando invisibilizar el sufrimiento femenino.
“Estoy sorprendido que percibas que los hombres están invisibles en estas discusiones. Tu único texto que citas es la excepción de lo que llevamos discutiendo en esta década. Es un consenso que la mayor parte de los fallecidos en la guerra contra las drogas son hombres jóvenes de baja escolaridad y que ellos han perdido expectativa de vida a partir de esto. Son más que visibles, son una prioridad pública. El programa de prevención del delito en México se enfoca en hombres jóvenes (vamos, hasta para atraer hombres jóvenes al programa usan futbolistas). Los líderes de los movimientos de victimas son padres de hombres jóvenes. Sicilia y Martí son hombres. No veo esa invisibilidad, al contrario, son más que visibles.”
Repito lo que dije anteriormente, como el problema es grave e involucra principalmente a hombres, tiene visibibilidad, pero eso es diferente a que incorpore un ángulo de género (uno distinto al de culpabilizar, claro). Por eso el artículo de Adam Jones es una excepción, porque sí incorpora dicho ángulo, en lugar de tratarlo de forma neutra como un problema de seguridad, social o económico (que también es, por supuesto).
La serie de los 51 memes se hizo viral justamente porque añadió un ángulo de género a cosas que mucha gente conocía (y también otras que no), pero que jamás se habían parado a pensarlas como un problema masculino porque, sencillamente, no se presenta de esta manera, sino como problemas “sociales” y de otro tipo.
¿Quiere saber por qué “percibo” que los hombres están invisibles en estas discusiones? Se lo muestro. Seguí 5 periódicos a lo largo de 4 meses para ver cómo trataban los problemas masculinos y femeninos y estos fueron los resultados: 250 artículos que hablaban sobre problemas femeninos desde una perspectiva de género frente a 4 que hacían lo propio con los hombres (segunda tabla). También examiné donde se hablaba de problemas femeninos y masculinos sin perspectiva de género, y el resultado fue 35 frente a 12 respectivamente.
https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/05/26/resumen-mensual-sobre-el-sesgo-mediatico-abril-de-2015/
Si no confía en el artículo, pese a que todo está citado, puede hacer el experimento usted mismo y reportar los resultados a ver si su experiencia es diferente.
“Y digo que desconoces nociones básicas no sólo porque aquí dices que los roles no te interesan, sino hablar de hombres, también porque no conoces la literatura de masculinidades, la de sociología del crimen, de guerras civiles y de violencia que se enfoca en hombres. Vaya, hay académicos en este país como Guillermo Figueroa que llevan años estudiando eso. Más que hablar de victimas por un tema de género, tu esfuerzo parece una simple reacción al feminismo y un acto claro de orgullo masculino.”
Por favor le pido que no intente hacer creer que soy ignorante, o que escribo por “orgullo masculino”: ese orgullo es de hecho lo que ha impedido ver a los hombres como víctimas por ser hombres, y les enseña a callarse y no quejarse. Si no está de acuerdo con mis argumentos basta con señalar por qué, pero no asuma lo que he leído y lo que no. He leído obras sobre “masculinidades” y apenas he visto alguna que se pueda traducir en medidas concretas para ayudar a los hombres, al contrario que la literatura feminista sobre mujeres. Poco hay más allá de algún taller de autoayuda de “nuevas masculinidades”, porque las soluciones a los problemas de los hombres parecen ser siempre internas.
Leyendo otros artículos de mi blog (puede comenzar por el segundo enlace que dejé aquí) verá que en términos de lectura en diferentes áreas no soy ni mucho menos ignorante. Sólo tengo una opinión diferente, lo cual intenta achacar a la ignorancia porque da por hecho que sabiendo lo mismo llegaría a la misma conclusión que usted.
“En el contexto de EEUU tus argumentos son parecidos a quienes objetan la violencia contra los afroamericanos. Ante el “Black Lives Matter” los hombres blancos responden “All Lives Matter”, y si, todas las vidas importan, pero los hombres son quienes siempre importan y no los otros grupos históricamente oprimidos.”
No, no son parecidos. Aquí explico porqué:
https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/06/03/por-que-el-trabajo-de-esta-bitacora-no-es-como-los-blancos-quejandose-del-racismo-que-sufren/
Disculpe si le refiero a otro artículo pero es que este punto lo he discutido muchas veces y el comentario ya es lo suficientemente largo
“No te confundas. Muchos llevamos años pidiendo el fin de la guerra contra las drogas, precisamente por las vidas perdidas de esos hombres jóvenes. Sin embargo, este texto es para hablar de las que no se habla. Las que efectivamente son invisibles.”
No me confundo: jamás afirmaría que usted no quiere el fin de esa guerra. Y como ya dije, me parece perfecto que hable de las víctimas femeninas, sobre las que hay muchos más artículos que de hombres utilizando una perspectiva de género (recalco esto último). De ahí que el texto de Adam Jones le pareciera tan insólito: lo era por tratarse del único que hacía algo parecido con los hombres.
Mi principal crítica es que para hablar sobre las mujeres, usted decida menospreciar uno de los pocos espacios que hablan sobre los hombres desde una perspectiva de género, y que visibilizan el sufrimiento masculino. Un sitio que ni está respaldado por la prensa ni la universidad. ¿Era necesario para su artículo? En absoluto. Si el problema de la invisibilidad estuviera en la prensa o la academia, bastante más importantes que mi blog, imagino que lo habría señalado ahí. Entonces sólo me queda por concluir dos cosas:
1. El problema de la invisibilidad femenina no existe en la academia y la prensa
2. El problema existe, pero por alguna razón prefiere citar mi bitácora personal. Lo cual, la verdad, no terminaría de entender.
En resumen: o esa invisibilidad no es tan real como la plantea, o está digiriendo su crítica al sitio equivocado.
Carlos,
Queda claro que tu entendimiento de los roles de género difiere del mío. Pero hay una diferencia que seguiré insistiendo, y creo que está en la literatura de género. Los roles de la violencia, claramente masculinos, se asocian con roles de poder. Efectivamente esos roles también victimizan, pero también fundamentan relaciones subordinadas. Esto no implica culpar a los hombres sino a los roles violentos.
En otro plano, la violencia contra las mujeres sucede intrínsecamente vinculada al hecho de su género. En cambio, aunque los hombres adopten roles violentos, sus muertes no están asociadas a que sean hombres (al
menos eso indica la literatura académica). Es decir, los hombres son vulnerables por los roles que adoptan pero no son asesinados por el hecho de ser hombres. Esa es la diferencia analítica fundamental que se quise destacar en el texto, las mujeres no necesariamente tienen roles de guerra (o son marginales) pero la guerra aumenta la posibilidad de que sean violentadas por razón de su género. Por eso las discusiones son diferentes. Mientras que se busca proteger a las mujeres de la violencia que sufren, en el caso de los hombres se buscan los otros mecanismos detrás de sus muertes (auto-control, anomia institucional, desorganización social).
Sobre el tema de la visibilidad. Usar una metodología para destacar que un grupo busca salir de la invisibilidad tiene un sesgo claro. En la atención de los problemas de hombres no se usa funcionalmente su género como factor porque no es necesario, ellos están ya en la focalización. Ahora bien, hay políticas que fallan, o que las implicaciones de la violencia también son cruzadas por otros factores (clase, raza, trabajo). Aunque claro, convendría que en la atención de busque desmantelar ciertas masculinidades, aunque no sea a veces el factor determinante. Lo que mediste con prensa no necesariamente es el tratamiento institucional o presupuestal (y hay varios estudios de esto como se refleja en los presupuestos).
Claramente diferimos en este tema, sobra decir. Pero si creo necesario ser crítico con estas nociones porque son útiles para criticar la importancia del tema de la violencia de género. Reconozco que ahora en tu comentario digas que sí es importante, pero el asunto no es tu posición personal sino las implicaciones discursivas de tu argumento. Simplemente aquí diferí y creo que los lectores merecen tener otra alternativa de explicación.
Agradezco hayas respondido.
Saludos.
Creo que en este punto podemos “estar de acuerdo en que no estamos de acuerdo”.
Por mi parte sí considero que los hombres mueren en los conflictos armados por el hecho de ser hombres. Cierto es que la literatura que apunta en esta dirección es escasísima, pero de vez en cuando aparecen algunos artículos bastante buenos. Por ejemplo sabemos (como apunté en la serie de memes) que entre el 70% y el 80% de las víctimas civiles en las guerras de Siria, Irak y Afganistán son varones adultos. Este artículo explica por qué:
http://www.fmreview.org/es/siria/davis-taylor-murphy.html
El resumen es que se considera a los hombres como activos potenciales a reclutar para la lucha o una amenaza latente, de modo que se les ejecuta o se les fuerza a combatir. La única razón para ello es ser varones en edad de combatir. Es decir: por ser hombres.
El problema aquí es que las recomendaciones del estudio de prestar más atención a la vulnerabilidad de los hombres por serlo han caído mayormente en oídos sordos. Gobiernos como el canadiense han decidido negar la entrada a varones adultos que no vayan acompañados, aparentemente por temor a que sean terroristas. El gobierno jordano ya mantenía una política similar, como aparece en el artículo. Esta discriminación institucional por razones de género, sin embargo, rara vez es denunciada. De hecho el primer ministro canadiense, Trudeau, se autodeclara feminista y no ve contradicción en mantenerla.
Claro que otras razones para afirmar que los hombres experimentan violencia por ser hombres también puede encontrarse en los reclutamientos forzados para la guerra (caso de Vietnam, pero también de muchas guerras del pasado y el presente, incluyendo la actual de Siria). Los trabajos forzados también son otro punto a tener en cuenta, como por ejemplo en la construcción de la muralla china, donde murieron miles de trabajadores por el hecho de ser hombres, los únicos que podían ser reclutados por la fuerza.
Nada de esto, por supuesto, resta a los problemas específicos que sufran las mujeres por razón de género. Sólo amplían la conversación.
Finalizo este comentario dejando un artículo que escribí donde, además de cuestionar los roles de género, explico cómo éstos no sólo son explotados por las ideologías tradicionales, sino también (en el caso del hombre) por las ideologías de género (no todas, claro).
https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2013/09/15/la-doncella-en-apuros-y-el-hombre-desechable-del-tradicionalismo-al-feminismo/
Raúl, tu respuesta a Carlos es la típica respuesta de censura que todos los movimientos por los derechos del hombre reciben por parte de feministas y personas que aceptan su discurso o han asimilado su ideologia sexista; el razonamiento subyacente es el mismo: . Estos y otros sofismas, realmente desalentador. Lamentablemente la energía necesaria para refutar una mentira es siempre mayor que la que se necesita para crear otra nueva. Lo unico que se puede esperar es que la gente que este leyendo esto sepa notar que no tenes argumentos para refutar a Carlos y que simplemente no quisiste admitir tu error, procediendo con mas ataques ad hominen. O que entren a la bitácora de «Quien se beneficia de tu hombría» y vean de que se trata realmente.
Raúl, tu respuesta a Carlos es la típica respuesta de censura que todos los movimientos por los derechos del hombre reciben por parte de feministas y personas que aceptan su discurso o han asimilado su ideologia sexista; el razonamiento subyacente es el mismo: «No debería hablarse de los problemas especificos de los hombres porque le quita protagonismo a los problemas femeninos» o que «Denunciar los problemas masculinos y poner en tela de juicio el status de privilegiado que la teoria feminista le adjudica es hacerle la jugada al machismo y reforzar la opresión de la mujer (o es neomachismo, micromachismo u otro ridiculo neologismo). Estos y otros sofismas, realmente desalentador. Lamentablemente la energía necesaria para refutar una mentira es siempre mayor que la que se necesita para crear otra nueva. Lo unico que se puede esperar es que la gente que este leyendo esto sepa notar que no tenes argumentos para refutar a Carlos y que simplemente no quisiste admitir tu error, procediendo con mas ataques ad hominen. O que entren a la bitácora de “Quien se beneficia de tu hombría” y vean de que se trata realmente.
¿como se define a la enfermedad de estar a favor de quienes degradan, humillan, denigran, destruyen a sus congéneres a sabiendas de que le será aplicada la misma dosis?
He leído la bitácora de los memes y para nada creo que represente un «intento de invisivilizar a la mujer». Honestamente tanto en las instituciones como en los medios de comunicación y en la sociedad en general, los temas con perspectiva de género hacia la mujer son ampliamente difundidos. No veo cómo apuntar a una dirección en la que también existen problemas tenga que invisivilizar a la mujer, al contrario, me parece que en muchos casos sucede a la inversa; no es como si no hubiera lugar para tratar problemas masculinos cuando también son problemas que afectan a la sociedad, pensando que la sociedad se conforma por hombres también, cualquier sistema que no los concidere sería un sistema dudoso. Si has escrito este artículo en un contexto de enfrentamiento, con todo respeto, parece que las intensiones de «invisibilizar» provienen de tu parte, y además partiendo de una idea sumamente viciada e ideologizada del hombre como privilegiado y la mujer como víctima cuando la realidad es que hay mujeres con ventajas y desventajas en diferentes contextos así como los hay hombres.
Un problema, por el mero hecho de ser femenino, ya está más visibilizado. La educación falla más a los varones, salvo en materias cientifico-técnicas. Y lo que se hace es apoyar a las féminas en este tema. El cáncer es una enfermedad que nos afecta a todos; pero la gran mayoría de actuaciones, campañas de información, prevención, investigación, lacitos… son para el de mama; a pesar de que casi el triple de fallecidos son varones. ¿Se imagina que el 80% de los sintecho fuesen mujeres? Pues son hombres. ¿Y los casi de 1000 muertos por siniestralidad laboral -casi 3 al día- fuesen trabajadoras? Tranquilos, al ser varones no se considera una lacra social. No es problema de género que la mayoría de inmigrantes sean varones los que se juegan la vida para enviarles dinero para su familia, salvo que entre los 400 ahogados destaquemos «entre ellos 10 mujeres». Las viudas están más apoyadas socialmente que los viudos. Hasta se pueden hacer leyes contra el principio de igualdad por sexo si una mujer denuncia a su pareja por malos tratos con lo que además consigue desde el mismo momento de la denuncia el estatus de maltratada. De la asimetría en los divorcios ni hablemos; imagínense por un momento que el resultado por sexo fuese el inverso.
Evidentemente, hay observatorios-asociaciones-movimientos-secretarías de estado… que se ocupan de la mujer, y de cómo todos los asuntos afecten a las mujeres. Asimetría
«este tipo de argumento busca siempre subestimar la importancia de la violencia hacia las mujeres y no cuestiona los roles de género masculinos en la violencia.»
El blog «¿Quién se beneficia de tu hombría» no solo deja más que claro en sus entradas que los problemas de las mujeres no son para subestimar, sino más bien que hay que dejar de subestimar los problemas masculinos, y de ahí busca visibilizar esos problemas. Con respecto a cuestionar los roles masculinos, podríamos sugerírselo a la principal organización feminista de uno de los países campeones del feminismo, Noruega. Que jamás se opuso al reclutamiento forzado de hombres hasta que se empezó a hablar de reclutar mujeres, ahí sí que no tuvieron problemas para apelar a los roles de género:
https://plus.google.com/+DavidPrieto100/posts/G8kQpgdVc83
Que no te queden dudas, «Quien se beneficia…» cuestiona más los roles de género que muchos círculos feministas de relevancia.
«Desde una perspectiva de las mujeres, las guerras, aunque preeminentemente masculinas, también incorporan mujeres en la medida que el reclutamiento de hombres no sea suficiente, pero con recelos que descansan en las percepciones socialmente construidas que las mujeres no son violentas, valerosas y capaces físicamente de desempeñarse en el campo de batalla.» Falso. En este artículo de la bibioteca británica se muestra cómo en la primera guerra mundial las mujeres representaban poderosos símbolos nacionales, cuya virtuosa figura apelaba los sentimientos nacionalistas. También la propaganda mostraba a las mujeres como vulnerables y necesitadas de protección, pero otras veces como valerosas y capaces de realizar cualquier trabajo de hombres:
http://www.bl.uk/world-war-one/articles/women-in-world-war-one-propaganda
Este blog profundiza más en estos temas y aporta una tonelada de propaganda:
http://elfindelamisandria.blogspot.com/2016/06/las-campanas-feministas-sirven-para.html
«bajo la idea patriarcal de que violar a las mujeres de una comunidad es una deshorna contra los hombres de la misma.» Bajo la lógica idea de que violar mujeres es un acto aberrante, querrás decir. En el último link se profundiza también sobre la propaganda de difamación, que mostraba a los enemigos como acosadores de mujeres, violadores y femicidas. Y entre varios ejemplos se ve toda la propaganda sobre «La violación de Bélgica», que le valió a Alemania muchos enemigos que la terminaron destrozando. Ahora los hombres también son violados en las guerras, sin embargo ninguna propaganda hacía énfasis sobre eso, que debería apelar mejor a ideas patrarcales ya que el miedo de todo machista debería ser mayor a ser violado él mismo. Pero eso no se usaba, se apelaba al peligro que corrían las mujeres.
Ahora los datos que presentas son muy interesantes, y sirven para desentrañar un poco estas problemáticas humanas que son las guerras y conflictos violentos. Algo notorio es que los femicidios son más numerosos en países con serios problemas sociales, en la medida que vas encontrando países con tasas de violencia más bajas te encontras con que mueren muchísimas menos mujeres también. Y la brecha de género de homicidios se va achicando progresivamente, hasta que nos encontramos con países como Japón o Islandia con unas de las tasas de homicidio más bajas del planeta, y en eso también está la cuestión de los femicidios. Con estos datos se ve que esta correlación al parecer no sólo sucede comparando distintas sociedades, sino comparando datos de una sola sociedad a lo largo del tiempo.
Sin dudas ambos sexos sufrimos estos problemas en maneras diferentes y ambos deben ser incluidos en la narrativa de género, y la mejor manera de terminar con la violencia a las mujeres es terminar con la violencia en general. Lo que no quita que en otros problemas como las violaciones o las muertes por violencia íntima donde predominan las mujeres no tengan inconvenientes de patear a los hombres y dejarlos olvidados por ser la minoría de las víctimas.
«Ignorar la complejidad misma del uso de la violencia no sólo obscurece el entendimiento del problema, también es otro intento de invisibilización de la situación de vulnerabilidad que viven muchas mujeres de manera cotidiana.» No.
Reducir todo a los roles de género es ignorar la complejidad del problema, pretendiendo siempre poner a las mujeres como principales víctimas aún cuando los números no lo reflejan. Podemos revertir la retórica y decir que para que las mujeres dejen de sufrir hay que cuestionar los roles de género, y no necesitamos políticas concretas como ayudas sociales a víctimas de violación. Ése es su discurso: Una retórica ideológica para seguir ignorando que los hombres sufren.
Comentarios a las primeras fotos de la página https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/05/16/la-discriminacion-masculina-en-51-memes-con-fuentes/
1.- En México para buscar a una mujer deben pasar 48 horas, en días hábiles. No sé si es por ley, pero hace un par de meses, cuando desapareció una de mis alumnas, eso dijeron las autoridades. No puede apoyar el grupo antisecuestros, porque “si no piden rescate, no es secuestro”. Pero en cuanto se sabe que desaparece un hombre, digamos un futbolista o un político, todas las autoridades se movilizan. Pobres hombres.
2. Los que han aprobado las leyes que imponen el servicio social obligatorio en México para los varones, han sido.. sí, solo varones. Sí es un problema de género… en el que las mujeres no tuvieron voz ni voto. Es un problema masculino, claro. Pobrecitos.
3.- En México no están prohibidas las pruebas de paternidad. Solo hay más de 8 millones de menores que no reciben de sus padres biológicos pensiones, ayuda ni cuidados. Solo de las madres. Sí, es un problema de género. Pobres hombres, nada los obliga a mantener a sus hijos. Y las leyes les hacen cosquillas.
4. Me remito al punto 1.
5.- Las mujeres en México también son obligadas a servir no solo a guerrillas y narcos. ¿Acaso no han visto mujeres en las marchas de la CNTE, de Antorcha campesina, etc?
6.- En México, miles de mujeres son condenadas a la pobreza y a hacerse cargo, solas, de sus hogares porque los hombres cometen un delito. Pobres hombres, sufren discriminación por género.
7.- En México y el mundo, a partir de los 40 años, hay en clínicas y consultorios 4 mujeres por cada hombre. Sí es un problema de género, ya que los hombres no se enferman, se mueren. La naturaleza los ha discriminado.
8.- El gobierno Iraní no ejecuta mujeres porque no se ocupa de cosas sin importancia. Las mujeres son ejecutadas por sus familias, para salvar su honor. Ni siquiera hay cifras oficiales.
9.- Me remito al punto 3, ya que es una situación similar.
10.- ¿Han leído acaso cuantas mujeres participan del terrorismo político social y religioso causando miles de muertes? ¿y cuántos hombres? Pero si quieren podemos financiar a ISIS.
11.- El documento citado de AI indica discriminación a 4 grupos de personas. 3 de ellos con mujeres incluidas. Y la discriminación la hace un gobierno ¿adivinen? Sí, formado mayoritariamente por hombres. La decisión por sí misma, sí es de hombres. Y si quieren hablamos de la situación de las mujeres en Jordania.
Pero después de leer las quejas de los hombres que sufren discriminación en nuestro pais, que es predominantemente machista, me pregunto ¿cuál es la solución que estas pobres víctimas indefensas proponen para dejar de sufrir la discriminación de sus congéneres del mismo sexo y del sexo opuesto?
Punto 1. Falacia lógica. Estás comparando la preocupación por la desaparwción de una mujer anónima con la preocupacion por la desaparición de un hombre conocido o famoso (futbolista o político). ¿Qué hay de los hombres anónimos? ¿Hay alguna ley que diga que a los hombres reportados desaparecidos se les debe buscar con mayor celeridad que a las mujeres desaparecidas?
Punto 2. ¿Y eso en qué cambia las cosas? Tu «pobrecito» sarcástico del final quiere decir que esos hombres no sufren tanto solo porque son victimas de leys creadas por otros hombres? Eso es hipocresía. La ablasión del clítoris es considerado un problema de género aunque quienes la practican y promueven su práctica son otras mujeres (las adultas sobre las niñas).
Que el autor de este texto este en desacuerdo con la bitacora de carlos rodriguez y quierea refutar sus argumentos es totalmente valido. Pero honestamente encuentro de muy mal gusto que el autor siga empeñándose en suponer, aseverar y especular sobre las intenciones o propósitos de carlos y tergiversarlos, siendo que él ya en numerosas ocasiones ha dejado bien clara su posición, tanto en la bitácora como aquí. Seguir empecinándose en lo mismo me parece una falta de respeto, es como cuando se pretende poner palabras en la boca de alguien que jamas las ha dicho.
Y esto me recuerda una frase de una famosa feminista que se hace llamar «barbijaputa»: «soy responsable de lo que yo diga, no de lo que tu entiendas». En este caso ocurre algo parecido y aunque ya mismo carlos lo dijo, lo reitero: Él no puede, ni tiene porque responder por el uso que otros hagan de su trabajo. Así que al autor del articulo le recomendaría que leyera detenidamente la bitacora para que viera la seriedad y profundidad con que se tratan cada uno de los temas. De esta forma evitaria hacer aseveraciones apresuradas….
Esto una vez mas demuestra, quienes son los que quieren invisivilizar a quienes, quienes son los que quieren callar a quienes, y quienes son los que se incomodan con quienes. L@s feministas no soportan que se hable de problemas masculinos porque lo perciben como una amenaza, asi no lo sea, y les falta tiempo para decir que les estan quitando atencion.
Mientras Carlos rodriguez sustenta sus posiciones centrándose en el tema a debatir, las respuestas del autor de este texto se tornan mas como un ataque personal, haciendo comentarios desobligantes sobre lo que Carlos sabe, lee o pretende cob su bitácora, lo que claramente son solo suposiciones sobre una persona que ni siquiera conoce. Y todo porque no comparte su punto de vista. Lamentable.
Le recomendaría al autor del artículo que visitara la bitácora, para que sepa mas de lo que está criticando y no se base solo en primeras impresiones de lo que ve Internet. Porque si fueta asi, muchos aborreceriamos el feminismo por completo, ya que varios de los que se hacen llamar seguidores del movimiento se la pasan por ahí escribiendo sandeces, y no lo dejan mut bien parado