Fear is the path to the dark side. Fear leads to anger.
Anger leads to hate. Hate leads to suffering.
—Yoda

La manera en la cual las personas hablan es muy reveladora. Las palabras que escogen, los ejemplos que usan y cómo construyen sus argumentos son el resultado de un largo proceso de arquitectura de identidad, asimilación de valores y socialización; son el resultado del poder al cual han sido expuestos a lo largo de sus vidas. En El orden del discurso, Michel Foucault plantea que el poder se logra en la medida en que un discurso o ideología se acepta y se normaliza dentro de una sociedad. Los discursos de poder buscan dejar claro y por separado qué es lo que esa sociedad o cultura considera normal y aceptable y qué es lo que considera indeseable y rechazable.

Hago mención de esto porque desde que iniciaron las campañas políticas en 2018 he notado en mis redes sociales un cambio pronunciado de discurso entre personas de las clases medias altas y acomodadas de nuestro país.1 Con esto no me estoy refiriendo a la polarización política de “chairos” vs. “fifís”. Esta riña discursiva me parece algo normal entre dos grupos políticos antagonistas, algo así como los insultos que cruzan dos hinchas del fútbol; desagradable, a veces violenta, pero contenida. Yo hago referencia a cómo un creciente número de individuos retratan a personas de un nivel socioeconómico y sociocultural más bajo. Estas personas justifican sus críticas a través de resaltar la percibida ignorancia y pobreza del “otro”; a través de externar prejuicios que estaban latentes mientras ellos percibían tener el poder y el control del país.

Antes de continuar quisiera aclarar y recalcar dos puntos. Primeramente, este texto no es una apología de las decisiones y políticas públicas que se buscan implementar desde la llamada Cuarta Transformación (4T). Hay muchas maneras de criticar decisiones políticas, hay muchos ciudadanos, intelectuales y periodistas que critican a este gobierno de manera puntual sin recurrir a expresiones discriminatorias o racistas; sin embargo, un sector de la sociedad incluye en su crítica la discriminación y el racismo a la hora de argumentar. Es un discurso basado en el miedo y no en el desacuerdo o la razón. En segundo lugar,  este escrito no pretende ostentar ser una investigación académica sino una pieza de opinión y observación que pudiera dar pie a investigaciones rigurosas.

Ilustración: Patricio Betteo

En 1978 Edward W. Said publicó Orientalismo, una obra que analiza la manera en la cual los poderes colonizadores occidentales produjeron una imagen estereotipada del “oriente”. Esta construcción cultural, ejemplo de la imposición y normalización del significado que nos presenta Foucault, se materializó en un discurso colonial; un discurso que justifica y racionaliza la colonización a través de presentar a los colonizados como seres “salvajes” y culturalmente inferiores. El discurso colonial también se caracteriza por exagerar diferencias entre el colonizador y el colonizado, o “el otro”, y busca fijar la idea en los colonizados de que ellos deben ser administrados por el poder dominante, pues es en su mejor interés. Otros autores que han tratado temas de discriminación, racismo y discurso colonial como Homi Bhabha y Franz Fanon mencionan que este discurso genera arraigo en ambientes en los cuales hay extremas asimetrías de poder, privilegios basados en raza y estatus social y una polarización desproporcionada entre ricos y pobres.

Hago mención de esta obra y línea de pensamiento ya que una gran parte del discurso neocolonial que he encontrado en redes sociales encaja de manera aterradora con los lineamientos descritos por Said y, desde luego, que la sociedad mexicana cumple con las características de asimetría presentadas por Bhabha y Fanon. Una vez que noté estas coincidencias me di a la tarea de analizar textos y posts de manera más atenta e identifiqué tres ejes reduccionistas y de discurso colonial, o neocolonial, para demeritar al “otro” en México. A saber:

a) Criminalización de la pobreza
b) Discriminación por falta de educación
c) Discriminación por raza y clase social

 

Ejes reduccionistas

Criminalización de la pobreza

La criminalización de la pobreza busca responsabilizar al pobre por ser pobre y así desestima cualquier acción o política pública diseñada para su beneficio. Aquí unos ejemplos de esta narrativa:

• “ ¿Becas a quien no hace nada? No mamen. ¡Pinches holgazanes, así nunca van a querer trabajar!” (en referencia a los beneficiarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro). 

A través de expresiones de este corte se busca fijar el estereotipo de que el pobre es pobre por ser “huevón” y no por una multitud de factores socioeconómicos.

• “Si nunca se han subido a un avión, ni pagan impuestos, no deberían de opinar” (en referencia a la consulta ciudadana sobre el NAIM).

• “Sin ofender…¿Cuántos de ellos tienen auto? Ahorita ellos no se han visto afectados directamente … ” (comentarios referentes a las encuestas que se presentaron sobre la aceptación ciudadana al combate al huachicol).

• “¿Por qué no acabar con la plaga? Los tienen juntos” (comentario hecho sobre la imagen de un grupo de personas aprovechando un pozo clandestino que se derramó para recolectar gasolina).

 

Con este tipo de “argumentos” buscan establecer a los pobres como ciudadanos de segunda, los categorizan como un lastre para la sociedad e incluso insinúan violencia hacia ellos.

Un eufemismo común en el discurso neocolonial es la utilización de los términos “pueblo”, “pueblo bueno”, “ pueblo sabio y bueno” (es común ver estas palabras entrecomilladas) como una manera satírica, menos obvia y políticamente correcta, de decir “los pobres” o “nacos”. Es curioso, pues este recurso se utiliza mucho para describir a personas que participan en actos colectivos de delincuencia (i.e. “el pueblo sabio y bueno” haciendo referencia a un post en el cual personas participaron en un linchamiento o en un pillaje a un camión volcado); sin embargo, esta categorización está ausente de situaciones en las cuales personas de este nivel socioeconómico participan en esfuerzos de ayuda al prójimo (i.e. ayudar a personas que han pasado por desastres naturales).

Otra arma retórica neocolonial es el “pobre bueno”; o sea, aquel que se solidariza y se vuelve complaciente con los estándares de este grupo:

• “Mi muchacha se despierta a las 4 de la mañana para que mi desayuno esté listo a las 7 y no se queja como esa bola de inútiles” (un usuario en referencia a un grupo de trabajadoras domésticas solicitando prestaciones).

• “Yo salí adelante sin ayuda de nadie y sin algún apoyo de gobierno” (un usuario de Twitter criticando a otro que promovía programas sociales).

 

Esta arma es importante porque busca que las personas en condición de pobreza asuman la culpa de su condición y la interioricen; absolviendo de esto al contexto político y económico que los envuelve. Bien decía Steve Biko: “la herramienta más importante en las manos del opresor es la mente del oprimido”.

La criminalización de la pobreza es quizá la línea discursiva más utilizada para estereotipar a los pobres en México; esta línea busca reducirlos a flojos, criminales y vividores.

Cuadro 1: Memes referentes a la criminalización de la pobreza

Discriminación por falta de educación

• “Si no tienen carrera ni deberían poder votar” (en referencia a la elecciones 2018).

• “Ni que fueran ingenieros para decidir si quieren aeropuerto” (en referencia a la consulta ciudadana del NAICM).

• “Quienes aprueban esta acción son los que (en su mayoría) escriben “va a haber sido” y otras barbaridades por el estilo” (en referencia a las acciones emprendidas por el Gobierno de la República para combatir el huachicoleo).

• "En el modelo democrático que nos rige, el voto del ignorante, del flojo o del subvencionado vale lo mismo que del empresario o intelectual más exitoso del país” (comentario de un ex funcionario público en relación a los resultados electorales de 2018 en México).2

• “Me parece que hay trayectorias más importantes, incluso de compañeros mexicanos, que alguien que es su primera película, quizá revelación, pero me suena muy grande. Me parece fabuloso que ella tenga la oportunidad de crecer y de hacer de su vida lo que se le antoje, le deseo suerte si es que piensa dedicarse a esto, que aproveche, que estudie y se realice, pero a alguien que es su primera película, a Mejor Actriz, me parece mucho” (actriz mexicana en relación a la nominación al Oscar de Yalitza Aparicio).3

 

La discriminación por falta de educación busca justificar la dominación de las élites sobre las masas, es una manera de decir que debería ser tomada en cuenta su opinión y trabajo y no el de la gente carente de educación y que “ellos saben qué es mejor para la gente”. Esta arma retórica también busca descalificar la opinión de antagonistas.

Cuadro 2: Memes referentes a la discriminación por falta de educación.

Discriminación por raza y clase social

México es un país racista, múltiples estudios incluyendo la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) del INEGI comprueban esto; sin embargo, discursivamente es raro (aunque sí sucede) que personas utilicen términos claramente racistas como “moreno”, “prieto”, “indio”, etcétera.  Lo que observé es que existen sustituciones más ambiguas para diferenciar y agrupar: naco, “pueblo bueno”, “gatos”. Éstos son una mezcla de componentes de raza y clase social. Ninguna de estas palabras tiene una definición fija aunque la ambivalencia es un elemento común en discursos coloniales.

• “¿Los entrevistados tienen auto y un trabajo que atender? Seguro entrevistaron a 500 nacos que usan el metrobús” (comentarios referentes a las encuestas que se presentaron sobre la aceptación ciudadana al combate del huachicol).

• “Qué pinche miedo, si uno va a cargar gasolina el día que no le toca, pinches gatos seguro van a querer romperte la madre” (en referencia a la sugerencia del gobierno de la Ciudad de México de cargar gasolina según el color de tu engomado).

• “Que metan a nominar a una pinche india que dice, ‘sí señora, no señora’, y que la metan a una terna a la mejor actriz del Oscar” (actor mexicano en referencia a la nominación al Oscar de Yalitza Aparicio).4

• “No, siento que el papel que interpretó Yalitza fue uno que vio imitando a su mamá, y yo soy lo menos racista, al contrario, me da gusto que la reconozcan, pero siento que todo se hizo para mantenerla en su ambiente (tanto así que la mejor amiga de la peli es la mejor amiga de la vida real) y así no perder su esencia…” (usuaria de Facebook comentando sobre la actuación de Yalitza Aparicio en Roma).

• “…Ella no actuó! Ella así es!!🧐 Así habla, así se conduce. Como Cleo!… Al Oscar se llega con una ACTUACIÓN que no tenga nada que ver contigo, una Monster con Charlize Theron, pero no una Yalitza siendo Yalitza🤭. Ahí esta, ya lo escupí!🤔🤔🤔 sorry no me maten 😂” (actriz mexicana en relaciín a la nominación al Oscar de Yalitza Aparicio).5

 

Cuadro 3: Memes referentes a la discriminación por raza y clase social.

La criminalización del otro

Las narrativas que presentamos son cruciales para agrupar una serie de diferencias y discriminaciones para ejercer prácticas de jerarquización cultural, de clase y de raza. El objetivo es construir una imagen del “otro” que justifique su “administración” y, en algunos casos, pérdida de derechos. Estas tres líneas discursivas buscan reducir a los pobres de México en criminales, en salvajes; estas estigmatizaciones son muy parecidas a las reducciones utilizadas para justificar la separación de razas en los Estados Unidos y en Sudáfrica.

Cuadro 4: Líneas narrativas para la criminalización del “otro” en México

En México siempre se ha tratado con desprecio al “otro”. Con la pérdida del poder de la corriente tecnócrata de la escuela neoliberal personas afines a ellos han adoptado este discurso neocolonial; anteriormente, su discurso tendía a ser uno de paternalismo y asistencialismo. Aunque éstos se manifestaran en distintas maneras, el fin era el mismo: justificar que los pobres necesitaban ser gobernados por ellos.

El recurso del miedo

Una pieza fundamental y transversal en esta corriente discursiva es el miedo. Este discurso nace del miedo; del miedo del otro, del pobre.

“Pues qué lástima que vamos a tener que darles seguro social a las muchachas, en vez de generar dos empleos sólo voy poder  generar uno” (en relación a la propuesta de hacer obligatorio el Seguro Social para trabajadoras domésticas).

A simple lectura uno podría justificar este comentario como racionalidad económica, pero también proyecta cierto miedo a perder estatus, el “únicamente” tener una trabajadora doméstica y ser más común. Esta razón quizá nos ayuda a entender por qué este discurso cobra cierta tracción en las clases medias, ya que, si se llegara a mejorar la condición socioeconómica de los pobres, ellos serían los primeros en perder privilegios.

El segundo eje del miedo es promoverlo. Vemos cómo cualquier acontecimiento genera reacciones desproporcionadas que buscan aterrar a las personas y llenarlas de ansiedad, buscan generar temor a lo diferente:

“En estos casi 50 días de gobierno de AMLO, la gente que me encuentro en mi camino, me dice: Fer, estamos muy preocupados y esto apenas empieza. Fer, eres nuestra voz. No dejes de señalar, de exponer, que no te callen y acuerdate #SomosMásLosBuenos” (usuario en Twitter haciendo referencia a los 50 días en gobierno de AMLO).

Conclusiones

El objetivo principal de este discurso neocolonial es la criminalización del “otro”, del pobre. En este sentido se busca fijar el estereotipo del pobre como salvaje. Un salvaje flojo, ignorante y violento que debería ser gobernado por las élites educadas y productivas. Esta articulación provoca un sistema de castas, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda; los ciudadanos de primera influyen y toman las decisiones y los de segunda las acatan o se vuelven un lastre para la sociedad. Los criterios ideológicos de esta división están basados en una ideología económica que favorece el pensamiento individualista y utilitario.6

En el sentido político y dado que el neoliberalismo es la ideología predominante y justificante de este discurso de odio, se detectó que ya se comienzan a asomar personas que quisieran fortalecerse a través de liderar a este grupo de individuos. Comienzan a formarse grupos en plataformas como Facebook y Twitter;  esto es similar a los inicios del llamado Tea Party en los Estados Unidos. Incluso hay una batería de columnistas e influenciadores nacionales e internacionales que comienzan a agrupar a estas personas en sus plataformas y alimentarlos con mensajes y líneas de comentario político, es cuestión de tiempo en lo que un emprendedor político invierta en articular a estas personas en una masa crítica de seguidores.

El discurso es relevante cuando se normaliza, cuando sus ideas son adoptadas por la sociedad. Si se normaliza esta manera de hablar de los pobres, lo que realmente se está normalizando es la desigualdad misma.

Por último quisiera hacer notar que esta narrativa, influida por una derecha económica, es una entre muchos otros discursos de odio.  Entre otras narrativas discriminatorias destacan aquellas misóginas y de violencia contra la mujer, líneas conservadoras homofóbicas e incluso una línea antisemita asociada con una izquierda radical (narrativa que asocia a la gente de fe judía con los abusos del neoliberalismo). Todas son dignas de estudiarse y condenarse.

 

Roberto Morris
Maestro en Políticas Públicas por la London School of Economics. Actualmente es Presidente y Director General de Núcleo: comunicación política y corporativa.

Referencias
Hook, D. (2005) Paradoxes of the other: (post)colonial racism, racial difference, stereotype-as-fetish. Psychology in Society (PINS), 31. pp. 9-30.
Feldman, R. (2001) Social Psychology. Prentice Hall.
Foucault, M (1970 ) El Orden y el Discurso. Tusquets.
Said, E. (1978) Orientalism. Pantheon Books.
Said, E. (2000) Reflections on Exile and other literary and cultural essays. Granta Books.
Wetherell, M y Potter, J. (1992) Mapping the Language of Racism: Discourse and the legitimation of exploitation. Harvester Wheatsheaf.


1 Esto no significa que esto no sucedía desde (mucho) antes, únicamente que comencé a fijarme a partir de esas fechas.

2 Los comentarios completos de este funcionario se pueden leer aquí.

3 Los comentarios completos de esta actriz los pueden leer aquí.

4 Para leer el comentario completo dar clic aquí.

5 Para leer el comentario completo dar clic aquí.

6 Esto no implica que todas las personas que apoyan el neoliberalismo piensen así, por supuesto.